COLOMBIA

Buscan autores del ataque al helicóptero en que viajaba Iván Duque; hallan dos armas

Empieza a haber dudas sobre fallas en la seguridad nacional y grietas en la inteligencia, que permitieron que se perpetrara un ataque contra el propio jefe de Estado.

Algunos de los impactos de bala en el helicóptero que transportaba al presidente Duque. Foto: EFE
Algunos de los impactos de bala en el helicóptero que transportaba al presidente Duque. Foto: EFE

Las autoridades de Colombia continúan la búsqueda de los autores del atentado contra el helicóptero en el que viajaban el presidente Iván Duque y dos de sus ministros, que salieron ilesos, mientras comienzan a surgir dudas sobre si hubo fallas en la seguridad del mandatario.

La Policía realizó ayer varios registros a viviendas en el barrio desde donde se realizaron los disparos al helicóptero, un Sikorsky UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que consiguió aterrizar en el aeropuerto internacional Camilo Daza, de Cúcuta, capital de Norte de Santander y fronteriza con Venezuela.

Duque y sus ministros de Interior, Daniel Palacios, y de Defensa, Diego Molano, así como el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, y el alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, que lo habían acompañado a una visita a la localidad de Sardinata, en la zona del Catatumbo, salieron ilesos del ataque, a pesar de que seis disparos impactaron la aeronave.

El director de la Policía Nacional, general Jorge Luis Vargas, dijo que en el barrio La Conquista, que se encuentra a 1,2 kilómetros del aeropuerto, fueron hallados dos fusiles que se sospecha pueden haber sido usados en el atentado.

“Son un AK-47 con número de registro que ya está siendo buscado por los peritos de la Policía Nacional y de la Fiscalía, y un fusil calibre 7-62 tipo FAL con marcas de las Fuerzas Armadas de Venezuela”, declaró.

El Gobierno no ha dado por el momento más detalles de quién puede estar detrás, aunque ha ofrecido una recompensa de hasta 3.000 millones de pesos (casi 800.000 dólares) para quien suministre “información que permita dar con los responsables de este atentado terrorista”.

Sin embargo, empieza a haber dudas sobre fallas en la seguridad nacional y grietas en la inteligencia, que permitieron que se perpetrara un ataque contra el propio jefe de Estado.

“Poner al presidente de la República a hacer un aterrizaje en un lugar en donde no están indicadas las garantías es un acto de irresponsabilidad por parte de las fuerzas del Estado”, explicó a Efe el analista en seguridad Jairo Libreros, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Iván Duque, presidente de Colombia. Foto: AFP
Iván Duque, presidente de Colombia, baja del helicóptero. Foto: AFP

El atentado fue perpetrado solo diez días después de que un coche bomba explotó en la sede de la Brigada 30 del Ejército en Cúcuta, en la que había personal militar de Estados Unidos, y resultaron heridas 36 personas.

El senador Rodrigo Lara, del partido Cambio Radical, solicitó al Congreso que se revisen estos incidentes en una sesión privada pues considera que “es absolutamente inverosímil lo que está sucediendo con la seguridad del país”, y cree que hay una debilidad en la capacidad de previsión y contrainteligencia estratégica.

A su vez, Libreros estima que “las Fuerzas Militares han perdido capacidades administrativas para la gestión de la seguridad, tanto en términos de defensa nacional como en términos de garantías de seguridad de figuras públicas que tienen a su cargo”.

Desde el Ejército, el comandante de Operaciones Aéreas, mayor general Fernando Losada, aseguró que “la fuerza pública seguirá trabajando sin descanso para hacer operaciones en contra de estas fuerzas oscuras y violentas que quieren traer maldad a nuestro país”.

La región del Catatumbo, que abarca 10.089 kilómetros cuadrados, en su mayoría selváticos, forma frontera con Venezuela y está compuesta por once municipios donde operan la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidentes de las FARC, un reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL) y bandas de paramilitares y narcotraficantes.

La situación se agravó tras la salida de las FARC, con el acuerdo de paz de 2016, como recuerda la investigadora de la Fundación Pares, Paola Perdomo, pero “lo que ha pasado entre el año pasado y este ha sido una transformación muy acelerada de cómo están configurados esos grupos en el territorio”.

Cifras dispares de los cultivos ilícitos

Colombia revisará con Naciones Unidas y con el Gobierno de Estados Unidos la disparidad en las cifras que manejan ambos sobre cultivos ilícitos en el país andino y que demuestran que “la lucha contra las drogas” sigue siendo un “enorme desafío”.

Así lo informó el Gobierno del presidente Iván Duque luego de que la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca (Ondcp, en inglés) señaló que en 2020 crecieron los cultivos hasta sumar una extensión de 245.000 hectáreas, lo que supone un aumento de más del 15% respecto a 2019, cuando ya hubo un récord de 212.000.

Esta cifra contrasta con la del informe anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodoc, en inglés) presentado el pasado 9 de junio en Bogotá que señala que en Colombia los cultivos de coca se redujeron en 2020 a 143.000 hectáreas, un 7% menos que el área sembrada en 2019.

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