NUEVA LEGISLACIÓN

Brunéi, el sultanato que aplica lapidación a los homosexuales

El nuevo código penal está basado en la sharía, la ley islámica.

El sultán Bolkiah gobierna con mano dura desde 1967. Foto: AFP
El sultán Bolkiah gobierna con mano dura desde 1967. Foto: AFP

El pequeño sultanato de Brunéi instauró ayer miércoles la pena de muerte por lapidación para castigar la homosexualidad y el adulterio.

Rico en hidrocarburos situado en la isla de Borneo y dirigido con mano de hierro por el sultán Hassanal Bolkiah, Brunéi se convierte así en el primer país del sureste asiático que aplica a nivel nacional un código penal basado en la sharía más estricta, siguiendo el ejemplo de Arabia Saudita.

La sharía es la ley islámica, que forma parte de la fe surgida del Corán y los hadices, los dichos y acciones de Mahoma.

La nueva legislación prevé también la amputación de una mano o un pie para los ladrones. La violación puede ser castigada con la pena de muerte, al igual que el insulto al profeta o la blasfemia. También se establece la flagelación por aborto. La lapidación por homosexualidad se aplican tanto a los musulmanes como a los no musulmanes.

El nuevo código penal fue criticado por la ONU y por numerosos gobiernos y oenegés, y varias figuras del mundo del espectáculo como George Clooney y Elton John urgieron a boicotear nueve hoteles de lujo vinculados al sultán de Brunéi, entre ellos el Beverly Hills en Los Ángeles, Plaza Athenee en París o Eden en Roma.

El sultán Bolkiah (72), que dirige la monarquía desde 1967, se pronunció ayer miércoles por un islam más fuerte. “Quiero que las enseñanzas islámicas en este país se refuercen”, dijo.

Phil Robertson, subdirector de Human Rights Watch, considera que el nuevo código penal es “bárbaro en su esencia” e “impone castigos arcaicos por actos que ni siquiera deberían considerarse delitos”. Para la Unión Europea, algunos aspectos de la legislación suponen “tortura o actos crueles, inhumanos y degradantes”. Estados Unidos dijo que la nueva legislación era contraria a las obligaciones internacionales relativas a los derechos humanos.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, señaló esta semana que la aplicación de estas leyes “supondría un serio retroceso de los derechos humanos en Brunéi”.

Con el nuevo código, las relaciones homosexuales pueden ser castigadas con la pena de muerte por lapidación cuando se trata de hombres y de 10 años de cárcel en el caso de mujeres.

Hasta ahora las relaciones entre hombres, que ya eran ilegales en Brunéi, estaban castigadas con una pena máxima de 10 años de prisión.

Zulhelmi bin Mohamad, una mujer transgénero de 19 años que huyó de Brunéi el año pasado y pidió asilo en Canadá, consideró que la comunidad LGTB del país, que vive ya “muy escondida”, sufrirá todavía más. “Algunos desearían huir del país antes de que se descubra que no son heterosexuales”.

Las primeras disposiciones del nuevo código se instauraron en 2014, con multas o penas de prisión por exhibicionismo o ausencia en la oración del viernes. Es difícil evaluar el sentimiento de la población ante la aplicación de la sharía en Brunéi, dado que la mayoría de los 435.000 habitantes evitan criticar al sultán. Pero se cree que tiene un amplio apoyo entre los musulmanes malayos, que suman el 70% de la población.

En los hechos, no es seguro que la lapidación se aplique. Las condiciones para que la justicia dicte una sentencia de este tipo son excepcionales: el acusado debe confesar su crimen o cometerlo frente a por lo menos cuatro testigos. La última ejecución fue en 1957.

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