RECLAMOS

Brasil vive días agitados de movilización y protesta

Grupos sociales exigieron que Bolsonaro sea sometido a un juicio político destituyente por su cuestionada gestión frente a la pandemia del coronavirus.

Protestas contra Jair Bolsonaro por su manejo de la pandemia. Foto: Reuters.
Protestas contra Jair Bolsonaro por su manejo de la pandemia. Foto: Reuters.

Brasil vivió un fin de semana agitado con caravanas, el sábado, de grupos sociales y sindicales y ayer domingo de sectores de derecha, que objetan la mera cómo el gobierno del presidente Jair Bolsonaro aborda la pandemia que ha causado 216.445 muertos y 8.816254 infectados.

Con caravanas de vehículos y hasta de bicicletas en al menos 50 ciudades, los movimientos sociales y sindicales de Brasil exigieron el sábado que Bolsonaro sea sometido a un juicio político destituyente por su cuestionada gestión frente a la pandemia del coronavirus.

Los desfiles de vehículos llamando la atención con sus bocinas y portando banderas y carteles con mensajes contra Bolsonaro y en favor de medidas eficaces contra la pandemia se multiplicaron en las capitales regionales pero también en ciudades medianas.

Los manifestantes quieren que el Congreso ponga en discusión alguna de las 57 peticiones de apertura de juicio político destituyente contra Bolsonaro que han sido presentadas a la Cámara de Diputados y que cuestionan al jefe de Estado principalmente por su negacionismo frente a la gravedad de la pandemia.

Las manifestaciones de este sábado fueron convocadas en las redes sociales por los partidos de izquierda, centrales sindicales y las poderosas coaliciones Frente Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo, que reúnen a enormes organizaciones sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) y la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE).

Las caravanas tuvieron la adhesión de cientos de vehículos en las mayores ciudades pero no fueron multitudinarias como otras protestas contra Bolsonaro debido a que sus organizadores optaron por convocar a los manifestantes en automóviles para no provocar aglomeraciones y evitar la diseminación de la COVID.

“Con estas caravanas demostramos que es posible ir a la calle a protestar pese a la pandemia. Este Gobierno ya cometió demasiados crímenes contra la población brasileña y no podemos seguir quietos”, afirmó la líder sindical Carmen Foro, secretaria general de la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT), mayor central sindical del país.

Reclamo

Dos importantes grupos que reúnen a militantes de centroderecha en Brasil organizaron ayer domingo una caravana de automóviles en São Paulo para pedir que el Bolsonaro sea sometido a un juicio político por su cuestionada gestión frente a la pandemia.

La protesta de los grupos de derecha se produce un día después de que partidos de izquierda, sindicatos y movimientos sociales organizaran extensas caravanas en al menos 50 ciudades de Brasil igualmente para pedirle al Congreso que inicie un juicio con fines de destitución al líder ultraderechista.

El Movimiento Brasil Libre (MBL) y la organización Vem Pra Rua (Ven a la Calle) reunieron a unos 50 automóviles en una caravana que recorrió varias calles de la mayor ciudad de Brasil y pasó por lugares emblemáticos como la Avenida Paulista y el Parque de Ibirapuera tras haberse concentrado frente al estadio de Pacaembú.

Estos dos movimientos fueron los mismos que lideraron hace cinco años las multitudinarias protestas en las calles para exigir la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff, a la que el Congreso despojó del mandato en 2016, y que apoyaron la elección de Bolsonaro en 2018.

A diferencia de las manifestaciones del sábado, en que destacaron las banderas rojas, en la protesta de ayer dominaron las de Brasil, con las que marchan los seguidores de Bolsonaro. Además de llamar la atención con sus bocinas, los manifestantes exhibieron carteles con mensajes contra el presidente y su ministro de Salud, el general del Ejército Eduardo Pazuello, y pidiendo medidas más eficaces para combatir la pandemia en Brasil.

Brasil, con 210 millones de habitantes, es uno de los epicentros globales de la pandemia; el segundo país con más muertes en el mundo por el virus después de Estados Unidos.

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