CLIMA DE TENSIÓN E INCERTIDUMBRE POLÍTICA

Brasil estremecido: Lula está en prisión

El líder del PT, figura y referente de izquierda en América Latina, ahora se encuentra recluido en una celda de 15 metros cuadrados en Curitiba.

Una multitud acompaña a Lula en su paratida a la carcel. Foto: Reuters
Foto: Reuters

Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los líderes y simbolos de la izquierda en América Latina, que era destacado como interlocutor y referente por los gobernantes de las potencias mundiales, se encuentra desde añoche recluido en una celda de 15 metros cuadrados en la prisión de la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil, procesado por corrupción y lavado de dinero.

El procesamiento y condena a 12 años de cárcel de Lula, trashaber recibido un apartamento en retribución por favorecer a una empresa constructora en contratos de la petrolera estatal Petrobras, estremece a Brasil y abre incógnitas sobre el futuro político y de las elecciones presidenciales convocadas para octubre, en las que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) estaba primero en la intención de voto, según las encuestas.

Lula, de 72 años, salió a pie de la sede del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo, donde estaba atrincherado desde hacía dos días, para subir a un vehículo de la Policía Federal, que partió escoltado por una caravana de otros coches. La salida tuvo características caóticas, como consecuencia de la presencia de los militantes de izquierda.

El convoy se dirigió a la sede de la Policía Federal de São Paulo. Allí fue recibido por grupos de detractores y simpatizantes. El convoy policial que recogió a Lula en el edificio sindical, tuvo que reducir su marcha al llegar a la sede de la Policía Federal por la aproximación de centenares de manifestantes, entre partidarios y opositores.

Los vehículos prácticamente tuvieron que parar en el portón de la instalación policial por la aproximación de numerosas personas, algunas gritando su apoyo al considerado líder más carismático de Brasil y otras festejando su detención.

Tras la entrada de los vehículos, la Policía tuvo que separar a ambos grupos para impedir los enfrentamientos.

En su mayoría, los manifestantes eran detractores del líder socialista y festejaron su encarcelamiento sacudiendo una enorme bandera de Brasil y arrojando fuegos de artificio.

Lula fue sometido a un examen físico en la sede de la Policía Federal antes de ser trasladado anoche a Curitiba, ciudad en donde comenzó a cumplir su condena.

Caos: Lula sale con dificultad de la sede del gremio metalúrgico. Foto: EFE
Caos: Lula sale con dificultad de la sede del gremio metalúrgico. Foto: EFE

Poco después la TV Globo mostró al expresidente subiendo a un helicóptero desde donde fue llevado al aeropuerto de Campinhas para ser trasladado a Curitiba, a menos de una hora de vuelo. Arribó pasadas las 22:30 horas. Allí empezó a cumplir su condena, en una celda especial de 15 metros cuadrados, con baño privado.

La policía de Curitiba decidió alinear barreras de agentes y de vehículos para mantener separados por unos 30 metros a partidarios y adversarios del exmandatario de izquierda.

Un vecino de la sede de la Policía Federal, Joao Bosco, estampó en una ventana que da a la calle un adhesivo con la cara del juez Moro y la leyenda "Yo apoyo a Lava Jato".

"Es difícil no comprar esa causa, porque es una causa justa, de resolución de problemas para el país, de eliminación de la corrupción", afirmó.

La política brasileña se vio sacudida en los últimos años por la Operación Lava Jato, cuyo mayor representante es el juez Moro, que descubrió una enorme red de sobornos pagados por grandes empresas de construcción a políticos y partidos de todas las tendencias para obtener contratos con Petrobras.

Lula enfrenta otros seis procesos penales, varios de ellos vinculados a esas investigaciones, y el presidente conservador Michel Temer fue objeto de dos acusaciones por parte de la Fiscalía General; pero ambas fueron bloqueadas por la Cámara de Diputados, donde decenas de legisladores se hallan en la mira de la justicia.

Tanto políticos de derecha como de izquierda consideran que el Poder Judicial cobró una dimensión desproporcionada y el propio Lula acusa a los fiscales de Lava Jato y a Moro de "criminalizar la política".

La detención de Lula es un nuevo golpe para su fuerza política, el PT, después de la destitución en 2016 de la presidenta Dilma Rousseff, la heredera política de Lula, acusada de manipular las cuentas públicas para fortalecer sus posibilidades en las elecciones, y de la detención o la acusación de muchos de sus dirigentes.

Queda por ver ahora quién puede capitalizar la detención de Lula y si el dirigente indiscutible del PT puede, desde la cárcel, transferir su electorado a otro candidato que postule su fuerza política.

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