EL CONFLICTO DE LOS CAMIONEROS

Brasil: despejan algunas rutas pero comienza huelga petrolera

A partir del miércoles detendrán cuatro plantas de Petrobas por 72 horas.

Largas colas este fin de semana en las estaciones de servicio de Brasil por un poco de combustible. Foto: Reuters
Largas colas este fin de semana en las estaciones de servicio de Brasil por un poco de combustible. Foto: Reuters

Dueños de camiones retiraron sus vehículos de algunas carreteras importantes en Brasil este fin de semana en el marco de las negociaciones con el gobierno para poner fin a una protesta nacional por el costo de gasoil que ha provocado una gran interrupción en el transporte de granos y combustible, y que ha provocado una crisis de desabastecimiento de alimentos e insumos médicos. Sin embargo, la situación parece lejos de normalizarse.

Ayer los sindicatos de trabajadores de empresas petroleras de Brasil anunciaron que entrarán en una huelga "de advertencia" de 72 horas a partir de este miércoles.

De acuerdo con un comunicado divulgado por la Federación Única de los Petroleros (FUP), entre los objetivos de la protesta están "bajar los precios del gas de cocina y de los combustibles", y evitar la privatización de Petrobras.

La movilización, liderada por la FUP y los sindicatos afiliados, también busca la cabeza del presidente de Petrobrás, Pedro Parente quien, según el comunicado "con el aval del gobierno de Michel Temer, sumió al país en una crisis sin precedentes". De acuerdo con la FUP, fue la actual política de reajuste de los derivados del petróleo la que hizo disparar los precios de los combustibles, hecho por el que acusa al presidente de Petrobrás y a Temer.

Largas filas en Brasil para cargar combustible. Foto: Reuters
Largas filas en Brasil para cargar combustible. Foto: Reuters

Los sindicalistas de las empresas petroleras anunciaron que desde ayer domingo se presentarán cortes y retrasos en las cuatro refinerías y fábricas de fertilizantes que están en proceso de venta.

Según el comunicado, el número de importadores de derivados se ha cuadruplicado en los últimos dos años, desde que Parente adoptó los precios internacionales.

"En 2017, Brasil fue inundado con más de 200 millones de barriles de combustibles importados, mientras que las refinerías, por deliberación del gobierno Temer, están operando con menos del 70% de su capacidad", puntualizó el comunicado.

A comienzos de mayo Petrobras anunció el inicio de negociaciones para venderle dos de sus plantas de fertilizantes a la rusa Acron en el marco de un programa de desinversiones con el que pretende ofertar activos por 21.000 millones de dólares en 2017 y 2018 que se suman a los 13.600 millones de dólares obtenidos con las ventas en el bienio inmediatamente anterior.

Camioneros.

En tanto, el presidente Temer se reunió con ministros del Gobierno y con algunos funcionarios estatales ayer domingo en Brasilia para discutir propuestas para resolver la huelga de camiones.

Las propuestas incluyen un descuento del 10% en los precios del diesel por al menos 60 días. El Gobierno federal compensaría a la petrolera estatal Petrobras por cualquier pérdida ocasionada por la reducción de precios.

Posición. Michel Temer rechaza la hipótesis de un golpe. Foto: AFP.
Foto: AFP.

Los dueños de camiones también quieren que los operadores de peaje no carguen los ejes traseros que no están en uso, como cuando los camiones pasan por los peajes descargados.

Algunos grupos de camioneros insinuaron que aceptaron esos términos a última hora del sábado en una reunión con el gobierno local en San Pablo, sede de algunas de las mayores protestas.

Como un gesto de buena voluntad, los camiones comenzaron a abandonar los bloqueos en la carretera federal Regis Bittencourt, el principal corredor que une las regiones del sureste y el sur de Brasil.

Los medios locales informaron el domingo por la mañana que el combustible estaba empezando a llegar a las estaciones de servicio en algunas de las principales ciudades del país.

Pero todavía había varios bloqueos en las carreteras principales de la nación, que dañaban el flujo de suministros básicos y obstaculizaban servicios básicos, como la recolección de basura.

Lula candidato.

Con esta situación de fondo, ayer domingo el Partido de los Trabajadores (PT) formalizó la precandidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción, con actos que pasaron sin pena ni gloria por la crisis que afronta el país tras siete días de huelga de los camioneros.

El PT había convocado para ayer domingo a simpatizantes de Lula para que a través de marchas y manifestaciones se reforzara la presencia del exmandatario en todo el país como precandidato a la presidencia de Brasil. A través de su portal, el PT anunció la participación masiva de simpatizantes en 70 ciudades, pero los actos pasaron sin pena ni gloria y solo se conoce de las marchas por lo que se ha publicado en las redes.

Actor Danny Glover no pudo llegar a una favela
Danny Glover. Foto: Flickr

El actor estadounidense Danny Glover, embajador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos y asuntos raciales, intentó visitar ayer domingo una favela de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, pero enfrentamientos armados lo impidieron, informó el portal O Globo.

Según el artículo, el actor tenía prevista una reunión al interior de Rocinha, la mayor favela de Río, para conocer la opinión de los residentes sobre la ola de violencia que azota a esa barriada, pero enfrentamientos armados entre la Policía y bandas criminales de la comunidad hicieron que el encuentro se trasladara a un espacio colindante. Durante los enfrentamientos un joven murió y tres personas más resultaron heridas, entre ellas un Policía.

"Estoy un poco desencantado porque ustedes no pudieron reunirse conmigo arriba (en la favela), pero estoy interesado en escucharlos y saber de sus historias", dijo el actor citado por el diario.

La violencia en Rocinha se ha intensificado desde septiembre pasado cuando comenzó una "guerra" entre bandas rivales de narcotraficantes que obligó a las autoridades a realizar operaciones casi diarias en la comunidad, en la que viven cerca de 70.000 personas.

En algunas de estas operaciones han participado miembros de las Fuerzas Armadas de los cerca de 10.000 que el Gobierno brasileño envió a mediados del año pasado para ayudar a Río, ante la ola de violencia que afronta desde los Juegos Olímpicos de 2016.

Esta crisis de violencia se agravó en 2017 y alcanzó su pico en este 2018 por lo que el presidente Michel Temer, en febrero, decretó la intervención, medida que cede el mando de la seguridad pública al Ejército. Desde entonces, el Ejército no ha entrado en confrontación directa con las bandas de narcotraficantes. (EFE)


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