Bombardeo de acusaciones

Río de Janeiro - La campaña para las elecciones presidenciales entró a su última semana hoy bajo un intenso bombardeo de acusaciones y sospechas, con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva todavía favorito para ganar un segundo mandato y su rival socialdemócrata Geraldo Alckmin empeñado en cerrarle el paso hacia una victoria ya en la primera vuelta.

La presión sobre Lula y su Partido de los Trabajadores (PT) tuvo un válvula de escape este domingo cuando la revista que originalmente trajo denuncias sobre la malversación que sufrió el estado brasileño con la sobrefacturación de cientos de ambulancias reiteró que en el caso aparece comprometido el ex ministro de Salud y candidato socialdemócrata, opositor, a la gobernación de Sao Paulo, José Serra, y reclamó una investigación.

IstoE, que la semana pasada publicó una entrevista con los dueños de la empresa que distribuía las unidades médicas destinadas a municipios con poblaciones pequeñas, registró en su edición que circula este fin de semana una lista de preguntas sobre el caso que ha electrizado la atmósfera política brasileña de los últimos días.

``Durante la gestiones de Serra (en el ministerio de Salud) y su sucesor Barjas Negri fueron liberados recursos para comprar 681 ambulancias entre 2000 y 2002: 70% del total de 891 comercializadas...con el Ministerio de Salud entre 2000 y 2004. ¨Cuál fue el criterio para liberar esas compras en un período tan breve?´´, se preguntó el semanario.

Se cree que el sobreprecio de las unidades generó decenas de millones de dólares distribuidos entre los legisladores que aprobaron la entrega de recursos con fondos del presupuesto nacional y otros intermediarios.

Una comisión parlamentaria investiga este escándalo, en el que aparece involucrado un tercio de los legisladores brasileños y de todos los partidos.

El caso fue parcialmente sofocado por la denuncia de un ``dossier´´ en el que se incriminaba a Serra en el negocio sobrefacturado de esas unidades y que militantes del PT habrían intentado comprar. La batería de denuncias se concentró en la supuesta tentativa de compra de ese informe y el hallazgo en manos de los presuntos compradores de una gran cantidad de dinero, que sumaba unos 770.000 dólares.

El hecho de que en la operación también estuviesen supuestamente inmiscuidas personas del entorno personal de Lula, incluso alguien que le preparaba churrascos desde hacía años, complicó la vida del presidente.

De ese ``dossier´´, sin embargo, no se conocen sino segmentos, a través de versiones periodísticas. La policía federal asegura que el episodio está bajo investigación, al igual que la procedencia de aquel dinero, incluso de dólares aparentemente aún sin entrar en circulación, todos con las secuencias numéricas en que salen de la impresión, aún envueltos en su fajo original.

El propio Lula ha dicho que querría conocer lo que contiene el informe, y la Central Unica de Trabajadores (CUT) denunció la semana pasada que había una ``escandalosa parcialidad´´ en el tratamiento del escándalo, al ignorar el contenido del informe.

La reaparición del tema con las acusaciones a Serra y su sucesor en el Ministerio de Salud, antes del triunfo de Lula en las elecciones del 2002, echó más combustible al fuego de denuncias que prevalece en la atmósfera pre-electoral brasileña.

No había una reacción disponible del partido de Serra, el socialdemócrata PSDB, aliado del derechista Partido Frente Liberal. La coalición apoya la candidatura de Geraldo Alckmin.

Entretanto, Lula continuaba en ventaja sobre todos sus rivales y el próximo domingo podría salir reelecto por otros cuatro años. La más reciente encuesta de Datafolha, del diario Folha de Sao Paulo, le asignó la victoria con el 55% de los votos válidos.

La oposición ha dicho que Lula ``no tendrá un minuto de sosiego´´ y que lo perseguirá aún si gana la elección, a lo largo de todo su mandato.

Si la investigación en curso fuese realizada en tiempo récord y concluyese que Lula fue culpable, así fuese indirectamente, de la tentativa de compra del ``dossier´´ para incriminar a Serra, el mandatario podría ver su candidatura impugnada y, eventualmente, sometido a juicio.

AP

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