BRASIL

Bolsonaro presiona para los cambios en Petrobras y justifica designación de militar

Bolsonaro dijo que es “derecho” suyo “renovar o no” al presidente de Petrobras, en este caso el economista Roberto Castello Branco, aunque la última palabra es del Consejo de Administración.

Bolsonaro junto a su candidato a presidir Petrobras, el militar retirado Silva e Lima. Foto: AFP
Bolsonaro junto a su candidato a presidir Petrobras, el militar retirado Silva e Lima. Foto: AFP

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, justificó ayer lunes la decisión de nombrar a un general de la reserva del Ejército como nuevo presidente de la estatal Petrobras y lanzó duras críticas a la gestión actual de la petrolera, la mayor empresa del país.

“Lo que quiero de Petrobras y exijo es transparencia y previsibilidad, nada más que eso”, afirmó el gobernante a un grupo de seguidores a las puertas del Palacio de la Alvorada, su residencia oficial, en Brasilia.

“¿El petróleo es nuestro o es de un pequeño grupo aquí en Brasil?”, preguntó.

Bolsonaro dijo que es “derecho” suyo “renovar o no” al presidente de Petrobras, en este caso el economista Roberto Castello Branco, aunque la última palabra es del Consejo de Administración de la empresa petrolera.

“¿Cuál es el problema?”, declaró el presidente, al tiempo que criticó a Castello Branco por llevar “once meses” trabajando de forma telemática, como precaución ante la pandemia del coronavirus.

Según informó ayer lunes el diario OGlobo, Castello Branco decidió que no renunciará y permanecerá hasta el final de su mandato, el 20 de marzo, en el cargo.

“Había muchas dudas sobre si se iría o no, pero acabo de enterarme de que se quedará hasta el final”, escribió la analista política de OGlobo, Míriam Leitão.

Bolsonaro anunció el viernes la designación del general retirado y exministro de Defensa Joaquim Silva e Luna como nuevo presidente de Petrobras, decisión que para hacerse efectiva tendrá que ser ratificada por el Consejo de Administración de la empresa.

El cambio anunciado ha provocado el desplome de la cotización bursátil de la petrolera en la bolsa de San Pablo, con una caída de alrededor del 20 % en sus acciones ordinarias y preferentes.

Para Bolsonaro, esas turbulencias en el mercado financiero es reflejo de que “algunos” operadores económicos “están muy felices con la política de Petrobras, que solo tiene un sesgo: atender los intereses propios de algunos grupos en Brasil”.

No obstante, Bolsonaro negó que el cambio en la dirección de Petrobras vaya a suponer una interferencia en su política de precios, pero al mismo tiempo exigió explicaciones tras la subida del 15% “en un plazo de dos semanas”.

Asimismo, tildó de “inadmisible” que Castello Branco lleve casi un año trabajando desde casa porque, para él, “el jefe tiene que estar en la línea de frente, así como sus directores”.

Petrobras. Foto: Archivo El País
Petrobras. Foto: Archivo El País

“Descubrí eso hace pocas semanas. Imaginen que yo, como presidente, me quedo todo el tiempo en casa, aquí en la Alvorada, no es justificable”, expresó.

También insinuó que el salario de Castello Branco es muy alto para el trabajo que está realizando y que “el ritmo de muchos trabajadores” de Petrobras ha bajado en los últimos meses.

“Yo no pido, exijo transparencia de quien es subordinado mío y Petrobras no es diferente de eso. Respeto la empresa y a sus trabajadores, pero queremos saber números concretos de lo que pasa allí”, insistió.

Aprobación a la baja.

La tasa de reprobación del Gobierno de Bolsonaro subió desde el 27,2% en octubre pasado hasta el 35,5% en febrero de este año, y ya supera el índice de aprobación, que cayó desde el 41,2% hasta el 32,9% en el mismo período, según un sondeo divulgado ayer lunes.

Otro 30,2% de los brasileños considera al Gobierno como regular, prácticamente sin variación en relación a octubre del año pasado (30,3%), según el sondeo realizado por la firma encuestadora MDA y encomendado por la Confederación Nacional del Transporte (CNT).

Jair Bolsonaro. Foto: AFP
Jair Bolsonaro. Foto: AFP

Además del fuerte aumento del porcentaje de brasileños que califica como “mala” o “pésima” la gestión de Bolsonaro, la tasa de reprobación personal también saltó, desde el 43,2% en octubre hasta el 51,4% en febrero, y la de aprobación cayó desde el 52,0% hasta el 43,5%.

El sondeo muestra igualmente que el índice de rechazo personal al gobernante ya supera el de aprobación, en cerca de ocho puntos.

El estudio escuchó de forma presencial a 2.002 electores en 137 municipios del país en las dos primeras semanas de febrero y tiene un margen de error de 2,2 puntos porcentuales.

La caída de la popularidad tanto del Gobierno como del jefe de Estado fue atribuida a la cuestionada gestión de Bolsonaro frente a la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, ya que el mandatario ha sido un negacionista sobre la gravedad de la enfermedad, ha cuestionado las medidas de distanciamiento social y ha puesto en duda la eficacia y seguridad de las vacunas.

Brasil es uno de los epicentros globales de la pandemia y el segundo país con más muertes por coronavirus en el mundo después de Estados Unidos, con casi 247.000 víctimas, y el tercero con más contagios, tras la nación norteamericana e India, con 10,2 millones de casos.

Coronavirus en Brasil. Foto: Reuters.
Brasil es el segundo país con más muertes por coronavirus en el mundo. Foto: Reuters

El desplome de la evaluación positiva de Bolsonaro también es atribuido al fin, en diciembre pasado, del programa por el que el Gobierno distribuyó subsidios por varios meses a cerca de 67 millones de desempleados, informales y pobres para ayudarlos a paliar los efectos de la pandemia.

Mientras que un 54,3% de los brasileños aprueba la gestión del Gobierno frente a la pandemia, un 42% la reprueba.

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