ESTADOS UNIDOS

Biden aborda un mundo alterado y desconfiado

Los desatinos imprudentes de Trump, en medio de una pandemia, le heredan a Joe Biden, el presidente entrante, una gran incertidumbre mundial.

Joe Biden. Foto: Reuters.
Joe Biden. Foto: Reuters.

La mayoría de los países perdieron la paciencia hace tiempo. Los aliados consideraban inaceptables, cuando no sencillamente insultantes, los arrebatos erráticos del presidente Donald Trump. Hasta rivales como China y Rusia se sorprendieron ante los bandazos de las políticas volátiles del presidente. Trump declaró en 2016 que Estados Unidos debe ser “más impredecible”. Y lo cumplió.

La repentina manía por el gobernante estalinista norcoreano, Kim Jong-un, la sumisión ante el presidente de Rusia, Vladimir Putin, la obsesión con el “virus chino”, el entusiasmo por la fractura de la Unión Europea y el aparente abandono de los valores democráticos fundamentales de Estados Unidos fueron tan impactantes que casi todos ven la salida de Trump de la Casa Blanca del miércoles con alivio.

A Estados Unidos se le quitó el brillo, los ideales democráticos están desprovistos de fondo. La huella de Trump en el mundo permanecerá. Aunque abundan las denuncias apasionadas, hay un legado del trumpismo que no se desvanecerá con facilidad en algunos círculos.

Mediante su obsesión con “Estados Unidos primero”, incitó a otras naciones a ponerse primero también. No volverán a alinearse con Estados Unidos en el corto plazo. La fractura al interior del país que Trump avivó permanecerá y debilitará la proyección del poder estadounidense.

Su negación de un hecho -la derrota en las elecciones de noviembre- fue vista por gobernantes como la canciller de Alemania, Angela Merkel, como lo que desató el asalto del Capitolio el 6 de enero por parte de los seguidores de Trump.

Una turba frenética en el santuario interno de la democracia estadounidense fue para muchos países como ver a Roma saqueada por los visigodos. Para los observadores extranjeros, Estados Unidos ha caído. Los desatinos imprudentes de Trump, en medio de una pandemia, le heredan a Joe Biden, el presidente entrante, una gran incertidumbre mundial.

“La era posterior a la Guerra Fría ha llegado a su fin tras 30 años y ahora se desarrolla una era más compleja y desafiante: ¡un mundo en peligro!”, dijo Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

“Biden necesita abordar el restablecimiento de la democracia en casa de una manera humilde que les permita a los europeos decir que tenemos problemas similares y que por ello debemos salir de esto juntos”, dijo en una entrevista Nathalie Tocci, una politóloga italiana. “Con Trump, de repente, los europeos nos convertimos en el enemigo”, agregó.

La batalla cultural mundial continuará porque las condiciones de esta erupción -la inseguridad, la desaparición de los empleos, el resentimiento en sociedades en las que crece la desigualdad debido al impacto de la COVID-19- continúan desde Francia hasta Latinoamérica. El fenómeno Trump también continúa. Sus decenas de millones de seguidores no desaparecerán pronto.

“¿Los acontecimientos en el Capitolio fueron la apoteosis y el trágico punto final de los cuatro años de Trump o el acto inaugural de una nueva violencia política estadounidense impulsada por una energía peligrosa?”, preguntó François Delattre, secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. “No lo sabemos y debemos preocuparnos por los países con crisis similares en sus modelos democráticos”.

Si el Departamento de Justicia de Estados Unidos pudo politizarse, si los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades pudieron aniquilarse y si 147 miembros electos del Congreso pudieron votar para anular los resultados de la elección incluso después de un ataque al Capitolio, hay motivos para creer que en otras sociedades posverdad fracturadas puede pasar cualquier cosa.

“Cómo llegamos aquí? De manera gradual y luego repentina, como le sucedió a Hemingway”, dijo Peter Mulrean, quien fue embajador de Estados Unidos en Haití y ahora reside en Francia. “Hemos visto la degradación continua de la verdad, los valores y las instituciones. El mundo ha sido testigo”.

Trump, para quien la verdad no existía, deja un escenario político en el que la libertad se ha debilitado. Una Rusia envalentonada y una China firme están posicionadas con mayor fuerza que nunca para mofarse de la democracia e impulsar sus agendas hostiles con el liberalismo.

La política de Trump para China fue tan incoherente que el presidente Xi Jinping acabó por recurrir a Starbucks, que tiene miles de establecimientos en China, para mejorar las tensas relaciones entre Estados Unidos y China. La semana pasada, Xi le escribió al ex director ejecutivo de la empresa, Howard Schultz, para que lo “alentara” a ayudar con “el desarrollo de relaciones bilaterales”, según informó la Agencia de Noticias Xinhua.

La estrategia de Trump fue errática, pero sus críticas fueron congruentes. China, con su Estado de vigilancia, quiere superar a Estados Unidos como la gran potencia mundial para mediados de siglo, lo cual supondrá tal vez el mayor reto para el gobierno de Biden. Biden pretende encabezar a todas las democracias del mundo para enfrentar a China. Sin embargo, el legado de Trump es la reticencia de los aliados a alinearse con un Estados Unidos cuya palabra ahora vale menos. Parece inevitable que la Unión Europea, India y Japón tengan sus propias políticas sobre China.

Trump dio vuelta el orden de la posguerra liderado por Estados Unidos. Incluso si Biden se mueve rápido, como lo está haciendo, para revertir algunas de las decisiones de Trump en política exterior, la confianza tardará años en restaurarse.

Ischinger dijo: “Nuestra relación no volverá a ser como era antes de Trump”.

Dmitry Medvedev, el expresidente de Rusia y ahora subdirector del Consejo de Seguridad del Kremlin de Putin, describió a Estados Unidos como un país sumido “en una guerra fría civil” que lo hace incapaz de ser un socio predecible. En un ensayo, concluyó que: “En los próximos años, es probable que nuestra relación siga siendo en extremo fría”.

Sin embargo, la relación de Estados Unidos con Rusia, al igual que otras relaciones internacionales críticas, cambiará bajo el mandato de Biden, quien tiene profundas convicciones sobre el papel internacional crucial de Estados Unidos en la defensa y la expansión de la libertad.

Un país que resurge y se reinventa en las crisis

El mundo, al igual que Estados Unidos, quedó traumatizado por los años de Trump. Todo el alambre de púas en Washington y los miles de soldados de la Guardia Nacional desplegados para asegurar una transferencia pacífica del poder en Estados Unidos de América son testimonio de ello. No obstante, la Constitución prevaleció. Estados Unidos prevaleció cuando se desplegó al Ejército de manera similar en las capitales de los estados durante el movimiento por los derechos civiles en la década de 1960.
Apostar en contra de la capacidad de Estados Unidos para reinventarse y resurgir nunca fue una buena idea, ni siquiera en los peores momentos.

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