PROTESTAS

Berlín: variopinto movimiento contra los tapabocas

Desde militantes neonazis hasta activistas pacifistas y de la causa LGTB figuraban entre 10.000 opositores a las medidas de restricción impuestas para combatir la pandemia de COVID-19.

Manifestantes en Berlín. Foto: Reuters
Manifestantes en Berlín. Foto: Reuters

El movimiento “antitapabocas” en plena expansión en Alemania, cuya última manifestación dio lugar a incidentes reprimidos por la policía, llama la atención por su carácter heterogéneo.

Desde militantes neonazis hasta activistas pacifistas y de la causa LGTB figuraban entre 10.000 opositores a las medidas de restricción impuestas para combatir la pandemia de COVID-19.

El único punto en común es la minimización del peligro de la enfermedad y la desconfianza hacia las instituciones.

La movilización prevista para este fin de semana en Leipzig, en la que una manifestación anterior a principios de noviembre terminó en enfrentamientos con las fuerzas del orden, sólo reunió finalmente a algunos centenares de personas.

Otras manifestaciones similares también tuvieron lugar en Alemania con algunos miles de personas, mientras que 5.000 “antitapabocas” se esperan de nuevo hoy en Berlín.

Delante de la puerta de Brandeburgo en la capital, esta semana se mezclaban banderas de la comunidad LGBT, el emblema del pacifista Gandhi y también el del movimiento complotista estadounidense QAnon. Manifestantes, que llevaban gorras con el lema “Trump 2020”, desfilaban junto a partidarios de la ecología comunitaria, del esoterismo, hippies o evangelistas.

La mayoría de los manifestantes se centran en el rechazo a la vacunación, a la vez que minimizan los peligros del Covid-19.

“La mortalidad no es mayor que durante oleadas de gripe”, aseguró a la AFP Ina Meyer-Stoll, una manifestante que llevaba una pancarta con el mensaje: “Gente de izquierdas también está en contra”. Sin embargo, los científicos y la OMS demostraron que la “tasa de letalidad” del coronavirus es mucho más elevada que la de la gripe estacional.

Bajo su inofensiva apariencia de abuela, Birgit Vogt, 75 años, niega la existencia de la pandemia y no duda en establecer un paralelismo entre las restricciones y la toma del poder de los nazis en Alemania en 1933. “El miedo y el pánico permiten controlar a las masas, como en tiempos de Hitler”, asegura.

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