CRISIS POLÍTICA

Beirut: la renuncia del gobierno tras las explosiones no calma las protestas callejeras

Las explosiones en el puerto de Beirut desintegraron el gobierno libanés. La renuncia no calma a los manifestantes, que piden la salida de toda la clase política.

Incidentes en Beirut entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Foto: AFP
Incidentes en Beirut entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Foto: AFP

El gobierno libanés se desintegró con la explosión del puerto de Beirut. El primer ministro, Hassan Diab, anunció ayer lunes la renuncia de su gobierno, tras las salidas de varios ministros y las protestas masivas luego de la devastadora explosión del pasado martes.

Diab, que se presenta como independiente, culpó a la clase política tradicional del fracaso de su gobierno, y arremetió contra la “corrupción” que llevó a este “terremoto que golpeó al país”.

“Hoy, anuncio la dimisión de este gobierno”, dijo en un discurso televisado. “La catástrofe que afectó a los libaneses en el corazón (...) ocurrió a causa de la corrupción endémica en la política, la administración y en el Estado”, añadió.

“Descubrí que la corrupción institucional era más fuerte que el Estado”, agregó Diab, profesor universitario que formó su gobierno en enero en coalición con el movimiento chiita Hezbolá y sus aliados, especialmente la Corriente Patriótica Libre (CPL).

Cuando Diab iniciaba su discurso, se registraron choques en el centro de la ciudad en los alrededores del parlamento. Manifestantes lanzaban piedras contra las fuerzas de seguridad que replicaron con gases lacrimógenos.

Esta renuncia no calmaría las protestas que pide la salida de toda la clase política acusada de corrupción e incompetencia. “Todos quiere decir todos”, gritaban los manifestantes este fin de semana.

Cuatro miembros del gabinete ya habían dimitido después de la explosión del 4 de agosto que provocó la muerte de al menos 160 personas y 6.000 heridos y reactivó las protestas populares.

Una semana después de la explosión, las autoridades libanesas acusadas de corrupción e incompetencia por la ciudadanía aún no respondían con claridad a la pregunta que se hace todo el mundo: ¿por qué una enorme cantidad de nitrato de amonio se encontraba almacenada en el puerto de la capital libanesa?

Incidentes en Beirut entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Foto: AFP
Manifestantes reclamaron la salida de todo el gobierno. Foto: AFP

Lo que provocó la catástrofe fue un incendio en un depósito donde estaban almacenadas 2.750 toneladas de nitrato de amonio desde hace seis años sin “medidas de precaución”, según reconoció el propio Diab.

El primer ministro había asegurado que estaba dispuesto a mantenerse dos meses en su cargo hasta la organización de elecciones anticipadas.

En el lugar de la explosión, los socorristas perdieron la esperanza de encontrar a nuevos supervivientes. Quedan menos de 20 personas desaparecidas, según las autoridades.

La tragedia en el puerto de Beirut alimentó la indignación que surgió en octubre de 2019 en Líbano para denunciar la corrupción de la clase política, pero que dejó las calles con la pandemia del coronavirus.

Tras anunciar su decisión, Diab se reunió con el presidente libanés, Michel Aoun, que aceptó la renuncia del Gobierno, pero le pidió que siga en funciones hasta la formación de un nuevo Ejecutivo.

Diab dijo el sábado que pedirá el adelanto de las elecciones parlamentarias.

Francia considera que la dimisión del gobierno libanés por la “gravedad” de la situación que vive el país requiere ahora la formación rápida de un nuevo gabinete que responda a los grandes desafíos que son la reconstrucción de Beirut y las reformas para evitar que las cosas vayan todavía a peor.

El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, afirmó en un comunicado que “en estos momentos difíciles de su historia, Francia está, como siempre lo ha estado, al lado del Líbano”.

Le Drian insistió en que en este momento “la prioridad es la formación rápida de un Gobierno”, que “tenga como misión responder a los principales desafíos del país, en particular la reconstrucción de Beirut y las reformas sin las que el país va a un hundimiento económico, social y político”.

El jefe de la diplomacia francesa no entró a valorar directamente la caída del gobierno de Diab, más allá de vincularla con “la gravedad de la situación en la que se encuentra el Líbano”.

Manifestaciones en Beirut. Foto: AFP
Manifestaciones en Beirut. Foto: AFP

Pero no se privó de subrayar que es “indispensable que se escuchen las aspiraciones manifestadas por los libaneses en materia de reformas y de gobernanza”.

Francia, que fue la potencia colonial y estuvo en el origen de la creación del Líbano, separada de Siria, no ha dejado de seguir muy de cerca su evolución política durante toda la historia. El presidente francés, Emmanuel Macron, fue el primer mandatario extranjero en acudir a Beirut dos días después de la explosión del puerto el pasado martes. En esa visita, Macron reclamó a los responsables políticos libaneses “iniciativas políticas firmes para luchar contra la corrupción, para imponer transparencia, para llevar a cabo las reformas” ya prefijadas en la gran conferencia de donantes en París (CEDRE), celebrada en 2018.

Pan, prioridad para la ONU

La ONU advirtió ayer lunes que la destrucción en el puerto de Beirut ha puesto en gran peligro el suministro de alimentos y adelantó que en dos semanas espera poder descargar 17.500 toneladas de harina para que el Líbano no se quede sin pan. “Estamos tratando de que al menos parte del puerto esté operativa para traer trigo”, indicó desde Beirut David Beasley, el jefe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), durante una reunión por videoconferencia con los países de la ONU sobre la situación tras la explosión de la pasada semana en la capital libanesa. Beasley recordó que el 85% de los alimentos que se consumen en el Líbano son importados y que el 85% de la harina que entra en el país llega a través del puerto de Beirut. Al PMA le preocupa especialmente que el cierre del puerto dispare el hambre en el país, por lo que ha convertido su reapertura parcial en una prioridad.

Joyas arquitectónicas destruidas por la explosión
El puerto de Beirut destruido por la explosión. Foto: AFP

La destrucción de joyas arquitectónicas de Beirut, entre ellas museos y edificios, se suma al trágico balance de las explosiones del puerto que dejaron más de 160 muertos y devastaron una infraestructura económica fundamental para el Líbano.

Famosos por sus ventanas con un triple arco, típicas de Beirut, centenares de edificios del periodo otomano o del mandato francés (1920-1943) ya estaban deteriorados por el paso del tiempo y la guerra civil (1975-1990). Algunos de los más antiguos se encontraban cerca del puerto.

La explosión derruyó un palacio del siglo XVIII, entre otros, todos ellos más antiguos que la creación del Estado del Líbano, que cumple un siglo en este 2020. “Es como una violación”, lamenta Tania Ingea, la heredera de este edificio con columnas de mármol en que estallaron unos vitrales de más de 200 años, las puertas quedaron derribadas y también dañados unos recubrimientos de madera del periodo otomano.

Construido por la familia Sursock, una de las grandes fortunas de Beirut, el palacio había resistido a la guerra civil y los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en 2006, pero ahora la explosión representa “una ruptura entre el presente y el pasado”, afirma Ingea.

Cerca de este palacio, se encentra el museo Sursock, un lugar destacado de la vida cultural en Líbano que reúne una importante colección de arte moderno y contemporáneo y que hace unos pocos meses organizó una inédita exposición de Picasso. Este edificio, construido en 1912 con una mezcla de arquitectura veneciana y otomana, tampoco resistió a la explosión.

Sus vitrales estallaron, sus elegantes ventanales ahora son unos agujeros enormes y las bolsas de escombros se acumulan ante su monumental escalera blanca

Entre 20 y 30 obras sufrieron desperfectos por el impacto del vidrio de las ventanas de un edificio que es un museo desde hace 50 años por la voluntad de Nicholas Sursock, un apasionado del arte.

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