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Batalla de Mosul, ofensiva final

Una coalición formada por 60 países lanzó los ataques para derrotar al Estado Islámico.

Con la batalla de Mosul, último bastión del grupo Estado Islámico en Irak, Estados Unidos espera finalmente obtener un éxito militar que compensaría sus dudas estratégicas en Siria.

Después de meses de preparaciones, y con el apoyo aéreo de una coalición de 60 países encabezada por Washington, las fuerzas iraquíes lanzaron ayer lunes una ofensiva crucial para reconquistar la segunda mayor ciudad de Irak, en el norte del país, en manos del Estado Islámico desde 2014.

Se trata de la mayor operación militar desde la invasión estadounidense de 2003 que derrocó a Saddam Hussein.

Luego de un fin de semana difícil para la diplomacia mundial reunida en Suiza para tratar de contener la guerra en Siria, el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, destacó que la batalla de Mosul representa "un momento decisivo en la campaña para asestar al Estado Islámico una derrota duradera".

A los ojos de estrategas militares estadounidenses, Irak y el territorio en poder del grupo sunita ultra-radical parecen haber suplantado, en la lista de prioridades, la lucha contra esa organización yihadista en Siria.

De hecho, los números del Pentágono hablan por sí mismos: de los 15.634 ataques realizados por la coalición militar en poco más de dos años contra el Estado Islámico, aproximadamente dos tercios (10.129 ataques) fueron realizados en territorio iraquí.

En ese escenario, Mosul es claramente una prioridad para la administración del presidente Barack Obama.

"No será una batalla fácil", admitió ayer lunes Mark Toner, uno de los portavoces del Departamento de Estado.

"Falso califato".

Pocos días antes del inicio de la batalla, Brett McGurk, el enviado especial del presidente Obama para esa coalición, había destacado ante periodistas que Mosul es el lugar donde el Estado Islámico "irrumpió en la escena internacional, y es ahí donde (el jefe Abu Bakr Al Baghdadi) proclamó su falso califato" en 2014.

"Recuperar Mosul representaría una derrota histórica y simbólica para el Estado Islámico" y permitiría a Washington "proclamar misión cumplida", dijo al diario The New York Times el experto Vali Nasr, ex funcionario del Departamento de Estado en el primer gobierno de Obama.

"Éxito catastrófico".

Pero si la ciudad es retomada en los próximos meses, "la experiencia lamentablemente habitual de Estados Unidos en la región puede repetirse: un éxito catastrófico", apuntaron en un artículo dos expertos del Instituto Brookings, Ian Meritt y Kenneth Pollack, citando la amenaza de crisis humanitaria y política.

Además, la caída de Mosul no representaría "el fin del califato", apuntaron fuentes militares a The New York Times, ya que la "capital" del Estado Islámico está en Raqa, Siria.

Siria simboliza precisamente las dudas estratégicas del presidente Obama, quien dejará la Casa Blanca en tres meses.

Escéptico del intervencionismo militar a cualquier precio y elegido para salir de las guerras del Medio Oriente, Obama se resiste a una participación armada de envergadura en Siria.

En este sentido, el momento crítico llegó para Obama en agosto de 2013, cuando dio marcha atrás en la política de atacar al gobierno sirio de Bashar al Asad.

El secretario de Estado, John Kerry —un condecorado héroe de Vietnam—, ya ha descartado toda perspectiva de una intervención terrestre estadounidense en Siria durante reuniones este fin de semana en Suiza e Inglaterra con aliados árabes y europeos.

Kerry volvió a denunciar la "estrategia" de Rusia y sus bombardeos sin descanso sobre la región de Alepo, y defendió discutir nuevas ideas para tratar de imponer un nuevo cese el fuego.

Para el experto Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Internacionales de Estrategia (CSIS), "cualquiera sea el vencedor en las elecciones de Estados Unidos (...), si la más importante batalla de Irak termina con una victoria (...) Mosul servirá de precedente para responder a la tragedia siria".

Hacia Mosur, ciudad de 1,5 millones, se dirige una fuerza de unos 30.000 soldados iraquíes, peshmergas kurdos y combatientes de tribus suníes.

Se cree que entre 4.000 y 8.000 combatientes del Estado Islámico siguen aún en Mosul.

Residentes contactados por teléfono descartaron reportes de canales árabes de televisión acerca de un éxodo de los yihadistas, que han usado escudos humanos en el pasado y han amenazado con recurrir a armas químicas.

Siria, desagrada.

En tanto, decenas de civiles murieron ayer lunes en nuevos bombardeos del régimen sirio y de su aliado ruso contra los barrios rebeldes de la ciudad de Alepo, a la vez que la Unión Europea examinaba nuevas sanciones contra Damasco.

Antaño capital económica de Siria, Alepo es hoy una ciudad devastada por los intensos bombardeos y ataques de las fuerzas del gobierno de Bashar al Asad, que buscan apoderarse de la parte este de la ciudad que no controlan desde hace cuatro años.

LAS FUERZAS EN MOSUL


Estado Islámico.

En 2014 proclamó su califato en Mosul. Ha perdido terreno estos dos últimos años frente a las fuerzas iraquíes.

CTS.

Las fuerzas de élite CTS de Irak, de sólida reputación, han estado en primera línea en la mayoría de las batallas contra el Estado Islámico.

Ejército iraquí.

Está asesorado por Estados Unidos.

Policía Iraquí.

Reúne a fuerzas especiales, policía federal paramilitar y agentes locales.

Coalición.

Liderada por Estados Unidos, golpea desde 2014 al Estado Islámico en Irak y Siria. Proporciona entrenamiento, armas y equipamientos a las fuerzas locales. Miles de hombres de la coalición están desplegados en Irak, sobre todo en misiones de formación.

Peshmergas kurdos.

Las fuerzas de seguridad de la región autónoma del Kurdistán iraquí deben rendir cuentas en teoría a Bagdad, pero en la práctica llevan a cabo libremente sus operaciones contra los yihadistas en el norte del país.

Hachd al Chaabi.

Esta organización creada en 2014 reagrupa a varias decenas de milicias, en su mayoría chiitas, que responden oficialmente ante el primer ministro iraquí. Se considera a menudo que los grupos más poderosos, como Ketaeb Hezbolá (Brigadas del Partido de Dios) están apoyados por Irán. Estas milicias han estado en puestos avanzados para detener la progresión del Estados Islámico y sacarlo de ciudades que había conquistado. Pero también han cometido numerosas exacciones, como ejecuciones sumarias o secuestros.

Fuerzas iraníes.

Irán facilita asesoría y asistencia en la lucha contra el Estado Islámico, sobre todo apoyo financiero a milicias en el terreno.

Fuerzas Turcas.

Desplegadas en una base militar cerca de Mosul, desde la que han lanzado ataques de artillería contra el grupo yihadista.

En Mosul hay entre 4.000 y 8000 combatientes del ISIS. Foto: AFP
En Mosul hay entre 4.000 y 8000 combatientes del ISIS. Foto: AFP
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