Las políticas de seguridad en Brasil

La "bancada de la bala" votará el porte de armas

Asumió el nuevo Congreso para el período de Bolsonaro.

Policía Científica engloba diferentes secciones que conforman un único equipo. Foto: Francisco Flores
Foto: Archivo El País

En Brasil asumió ayer el nuevo Congreso electo en octubre en las mismas elecciones que ganó Jair Bolsonaro. La "bancada de la bala", el influyente lobby de la seguridad, festejó el 15 de enero el decreto del presidente Bolsonaro que facilita a los "ciudadanos de bien" poseer armas de fuego en su casa.

Pero eso no le parece suficiente y a partir de la nueva legislatura que se inició ayer viernes, promete pujar para que se autorice también el porte de armamento en la calle.

En una entrevista telefónica con la AFP, el diputado José Augusto Rosa, líder del Frente Parlamentario de la Seguridad Pública, se mostró convencido de que esta bancada suprapartidaria aprobará este año un proyecto de ley que garantice "el derecho del ciudadano a llevar el arma consigo", algo ahora reservado principalmente a militares, policías y personal del ramo de seguridad.

Más conocido como Capitán Augusto, este militar de reserva de 52 años, diputado del Partido de la República (PR), confía en que esta ley, que requiere de mayoría simple para ser aprobada, "inhibirá los asaltos".

La "bancada de la bala" fue un apoyo vital a Bolsonaro para su victoria, junto a los lobbies agropecuarios y de las iglesias neopentecostales, o grupo "BBB" (Bala, Buey y Biblia).

—¿Qué significa el gesto de la pistola que se ha vuelto icónico de Bolsonaro y su entorno?

—Es para decirle al mundo que nuestra prioridad es la seguridad, la lucha contra la criminalidad en el país, el endurecimiento de la legislación penal.

—¿La "bancada de la bala" tiene algo que objetar al decreto de la posesión de armas?

—Ninguna crítica. (Bolsonaro) fue hasta el límite. Al principio estaba planteado solo flexibilizar la posesión en zonas rurales, y lo extendió a las zonas urbanas. Para nosotros fue muy bueno. Si hubiera ido más allá, corría el riesgo de estar legislando y que hubiera una judicialización del decreto.

—Pero vuestra bancada quiere más...

—Vamos a flexibilizar este año también el porte, el derecho del ciudadano a tener el arma consigo. Vamos a llevar al Plenario un proyecto de ley que ya está listo y, tras algunos cambios, creo que máximo en el segundo semestre conseguiremos aprobarlo.

—¿Qué proponen exactamente?

—Facilitar, flexibilizar, que quien realmente tenga derecho pueda portar su arma. Queremos poner normas —como no tener antecedentes criminales, vivir en lugares peligrosos, estar amenazado, haber hecho un curso, pasar un test psicotécnico— para que, quien las cumpla, pueda tener ese derecho. Como cuando uno se saca la licencia de conducir. Si cumples los requisitos, la tienes.

—Los críticos dicen que más armas en la calle conllevarán más muertes violentas.

—Al contrario. Hoy un delincuente tiene la certeza absoluta de que, cuando va a abordar un coche, el ciudadano común, el ciudadano de bien, no estará armado, porque no tiene derecho al porte de armas. Flexibilizando ese derecho, se va a inhibir el asalto.

—¿No hay riesgo de que se cometan excesos, por ejemplo, gente armada y bebida en la calle?

—La persona que tenga el porte va a tener que pasar por una formación, por evaluación psicológica. Con cualquier tipo de incidente, pierde el porte de arma. Si es detenido borracho y con un arma, pierde el porte. Estamos preocupados con la regla, no con la excepción.

—Otros críticos dicen que la seguridad es responsabilidad de la fuerza pública, no del ciudadano.

—Las personas (que lleven armas) no van a ejercer el papel de policía. Es un derecho particular, personal.

—63.800 homicidios en 2017 en Brasil. ¿Tienen alguna expectativa de cuánto podría caer esa cifra con esa ley?

—No hay cómo vincular el porte de armas a la reducción de la estadística criminal, no sabemos cuántos crímenes podrían ser evitados por el hecho de dificultar la acción del marginal. Lo que va a reducir a corto plazo la criminalidad es el endurecimiento de la legislación penal, y en eso estamos apostando en este mandato.

El nuevo Congreso.

Unos 30 partidos se reparten las bancadas en el parlamento brasileño que asumió ayer 1º de febrero.

Hacia el mediodía tomaron posesión los 513 diputados. Por la tarde fue el turno de los 81 senadores.

La elección de la totalidad de la cámara baja y de dos tercios del Senado en octubre pasado provocó una fuerte renovación de un Legislativo, desprestigiado por los escándalos de corrupción, redujo a fuerzas inexpresivas al centro y a la derecha tradicional y reforzó a candidatos con un discurso afín a Bolsonaro.

Las dos mayores fuerzas de la Cámara, con 55 diputados cada una, son el Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro, que solo tenía seis escaños en la pasada legislatura, y el Partido de los Trabajadores (PT, que perdió seis bancas) de Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde abril de 2018 por una condena a 12 años por corrupción.

Para gobernar en medio de semejante fragmentación, la mayor desde la redemocratización del país en 1985, Bolsonaro apuesta por las bancadas transpartidarias del agronegocio, de la seguridad y de las iglesias pentecostales, que le dieron un apoyo determinante en su elección.

Se calcula que Bolsonaro contaría de ese modo con una base de apoyo de 300 diputados en la Cámara, cercana a los tres quintos (308) requeridos para las enmiendas constitucionales. Y que por lo menos 33 de los 81 senadores estarían alineados con sus propuestas. Bolsonaro se propone grandes reformas en el área económica.

Flavio Bolsonaro otra vez investigado

Un juez de la corte suprema de Brasil reabrió ayer viernes una investigación sobre pagos sospechosos en efectivo que involucran al hijo mayor del presidente Jair Bolsonaro, Flavio.

En una decisión que revocó un recurso judicial anterior que bloqueaba la investigación, el juez Marco Aurelio Mello también dictaminó que la inmunidad de la que gozan altos funcionarios electos no debe aplicarse en este caso. Mello dijo que los presuntos delitos se cometieron antes de que Flavio Bolsonaro asumiera ayer el cargo de senador federal.

Los abogados de Flavio argumentan que, como senador electo, el político disfruta de ciertas protecciones legales, y que cualquier caso relacionado con él solo deba ser resuelto por el tribunal superior.

El caso involucra también a un exchofer de Flavio Bolsonaro, Fabrício Queiroz. El Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF) detectó movimientos por 1,2 millones de reales en 2016 (344.500 dólares al cambio promedio de ese año) en una cuenta de Queiroz, una suma aparentemente incompatible con sus ingresos. El COAF también identificó 48 depósitos de 96.000 reales realizados entre junio y julio de 2017 (30.000 dólares al cambio de ese año) en una cuenta de Flavio, que como legislador regional ganaba 27.000 reales mensuales.

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