Más de 3.000 migrantes cruzan a diario por Hungría y Austria

Avalancha humana

Lluvia, sufrimiento y más confusión marcaron la continuación del incesante flujo de migrantes procedentes de Siria y otras naciones de Medio Oriente a lo largo de Europa, a medida que miles de personas soportaron precipitaciones intensas, la amenaza de resistencia local y cambios en sus posibilidades de cruzar las fronteras.

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Algunos migrantes pagan US$ 4.500 a los traficantes para llegar a Europa.

Los buscadores de asilo lidiaron con mensajes conflictivos surgidos de Europa, que incluyen desde un cálido recibimiento en algunos lugares hasta una serie de nuevas restricciones a su capacidad de ir donde quieren: Hungría movilizó a su Ejército en su frontera con Serbia como preludio de un papel creciente de los militares en su respuesta a la crisis; Austria frenó su servicio de trenes a través de la frontera con Hungría bajo la tensión del flujo migratorio, y un político de extrema derecha en Holanda advirtió sobre "la invasión islamista".

Los desgarradores cambios que se registran día a día solo subrayaron la falta de unidad a lo largo del continente, días después de que un alto jerarca de la Unión Europea (UE) exhortó a los países miembros a dejar de lado sus diferencias y comprometerse a una serie de respuestas unificadas ante la peor crisis humanitaria que enfrenta Europa en décadas.

Al menos 7.000 migrantes, incluyendo los padres de niños pequeños, pasaron por la frontera entre Grecia y Macedonia, el jueves, pese a las fuertes lluvias, caminos de barro y enormes pilas de residuos, a medida que Macedonia, un país pobre de los Balcanes y candidato a incorporarse a la UE, anunció que podría seguir el ejemplo de Hungría y construir una cerca para mantener afuera a los migrantes.


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Jasmin Redzepi, presidenta de Legis, una organización que ayuda a los migrantes y refugiados a pasar por Hungría, dijo que "la situación es muy seria", debido a que la capacidad de las carpas para alojar a los refugiados en el principal centro de registro cercano a la frontera tiene un límite de 700 personas.

Dinamarca, que había cerrado de manera temporaria su ruta desde el norte en la frontera con Alemania, en un intento por contener a los migrantes que buscan viajar a Suecia y otros países, indicó, el jueves, que no impediría su avance. El agudo giro enfatizó la confusión respecto de cómo deben aplicarse las normas de la UE, que requieren que los migrantes se registren o busquen asilo en el país al que arriban. En fecha reciente, Dinamarca redujo los beneficios que otorga a los migrantes, y muchos de los que viajan a lo largo del país no quieren permanecer allí.

Una de las respuestas más duras a la crisis la dio Hungría, donde el Ejército condujo ejercicios cerca de la frontera con Serbia, un posible preludio de un papel más activo, mientras miles continúan entrando a su territorio. La participación del Ejército en la vigilancia de la frontera —donde una cerca de alambre de púas es construida a lo largo de 182 kilómetros para frenar el ingreso de migrantes— es presentada a consideración del Parlamento en un proyecto de ley.

El número de migrantes en la zona no da señales de declinar y las autoridades militares húngaras indicaron que el Ejército ayudaría a asegurar las fronteras del país.

Más de 3.000 migrantes cruzaron la frontera con Austria, desde Hungría, en una sola noche, en tanto otros 3.000 llegaron a la zona el jueves, indicaron la Policía y la Cruz Roja. Ese día, el servicio de trenes fue interrumpido —según informó Reuters— debido a que Austria no podía manejar el enorme número de migrantes que cruzaba su frontera.

La Policía húngara detuvo a 3.321 personas por cruzar la frontera de manera ilegal. Es el número más alto este año.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, hizo un apasionado llamado a los 28 países integrantes del bloque para que superen las divisiones e invocó el imperativo histórico de Europa de no dar la espalda al enorme número de migrantes que llega. Juncker propuso que la UE acepte distribuir 160.000 migrantes entre sus miembros e imploró a los europeos a no olvidar a sus antepasados, quienes también huyeron de las penurias, la pobreza y el hambre.

El llamado de Juncker parece haber sido abrazado por la primera ministra de Polonia, Ewa Kopacz, quien fue citada por Reuters diciendo que había escuchado y comprendido el mensaje. Al responder a comentarios de la oposición de que Polonia no debe ceder a los llamados de la UE, Kopacz dijo: "El llamado a la solidaridad de los polacos no es un chantaje. Está en nuestro interés actuar en conjunto y con eficiencia. Debemos ser decentes. El presidente Juncker nos hizo recordar que una vez nosotros también fuimos refugiados".

Pero, en Alemania, donde la canciller Angela Merkel ha impulsado cuotas obligatorias para los países, hasta algunos de los que apoyan ese mecanismo reconocieron que probablemente no sean aceptadas a lo largo del bloque.

La resistencia fue evidente en Hungría, donde el secretario del gobierno, Janos Lazar, reiteró el rechazo al sistema de cuotas. "El gobierno no aceptará ese dictado, que varias potencias europeas quieren imponer a Hungría", advirtió.

En Holanda, el político de extrema derecha, Geert Wilders, fue más enfático, al llamar el flujo de migrantes a Europa de "invasión islamista", durante un debate en el Parlamento. Subrayó que "es una invasión que amenaza nuestra prosperidad, seguridad, cultura e identidad".

El gobierno de Holanda ha expresado su voluntad de aceptar más migrantes si el sistema de cuotas es adoptado por toda la UE. Sin embargo, en Holanda, como en otros países, hay intenso debate sobre los desafíos de la inmigración. Wilders y su Partido por la Libertad argumentan que su país corre el riesgo de ser dominado por musulmanes que no adhieren a los valores liberales.

Austria y Alemania abrieron sus fronteras, el fin de semana anterior, lo que fue interpretado como un gesto por una vez a los migrantes. Pero, hasta ahora, no hubo intentos de frenar el flujo de arribos. Casi todos los migrantes que pasan por Hungría y entran a Asutria expresan su decisión de continuar hacia Alemania.

Pero la capacidad de Alemania para recibir a tantas personas es puesta a prueba. Alemania espera que, este año, lleguen más de 800.000 personas buscando asilo. Casi la mitad ya se encuentra en el país, según el vice canciller, Sigmar Gabriel.

"Alemania registró a 450.000 refugiados, incluyendo 105.000 en agosto y 73.000 en los ocho primeros días de septiembre", informó Gabriel al Parlamento, en Berlín. "En septiembre pueden llegar más de 100.000".

Algunos siguen viaje a Finlandia, Noruega y Suecia.

SABER MÁS

Negocian la anuencia de ONU para los ataques.


Los países de la Unión Europea impulsan una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para permitir que sus fuerzas militares detengan las naves del tráfico de personas en aguas internacionales en el Mar Mediterráneo.

El proyecto de resolución propuesto autoriza la acción militar en una ruta específica en alta mar, desde la costa de Libia hasta el norte de Italia. Es una versión reducida de lo que querían originalmente los líderes europeos.

Las autoridades de Libia reconocidas por Occidente admiten que perdieron el control de la costa desde la que opera la mayoría de los traficantes. La mayor parte de la costa es controlada por un grupo rival y las conversaciones de paz no han dado un gobierno de unidad. La acción de los traficantes creció en los últimos años. Fuente: The New York Times

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