Atentado con excavadora en Jerusalén

Tragedia. Palestino aplastó vehículos y dejó tres muertos y 45 heridos; fue abatido a disparos

JERUSALÉN | AGENCIAS Y

EL PAÍS DE MADRID

Al volante de una excavadora, un palestino dejó ayer a su paso una imagen de desolación y muerte en la calle Jaffa, la más concurrida de Jerusalén, cuando embistió varios vehículos y a transeúntes, causando tres muertos y 45 heridos.

Una moto aplastada, un automóvil empotrado en un poste, ómnibus volcados, decenas de personas a la vera de la calle con sus ropas ensangrentadas y escombros por todas partes. Tal fue la dramática escena que se vivió al mediodía de ayer en el centro de Jerusalén.

El infierno comenzó a las 12:00 locales cuando un árabe residente en Jerusalén Oriental, con cédula de identidad israelí y antecedentes policiales, se lanzó a una violenta carrera, conduciendo una máquina excavadora de 150 toneladas.

El atacante, de 30 años, casado y padre de dos hijos, se desplazó en sentido contrario al tráfico por la calle Sarei Israel, arrasando a su paso con varios vehículos y pisando a las personas que caminaban por la calle. Luego dobló por la vía céntrica Jaffa y continuó con su ataque mortal, volcando dos ómnibus con numerosos pasajeros.

Un policía israelí logró subirse al tractor, cuando todavía estaba en marcha y mató al victimario de varios disparos a quemarropa.

"El atacante estaba como loco, pegado al volante", contó Moti Mizraji, efectivo de un comando motorizado policial que logró detener al árabe. La cabeza ensangrentada del conductor acabó apoyada en el volante.

Tres transeúntes israelíes, dos hombres y una mujer, murieron arrollados. Las autoridades hebreas declararon el estado de emergencia en Jerusalén. La zona del incidente quedó acordonada mientras numerosas ambulancias y equipos de emergencia se desplazaron al lugar para asistir a los heridos.

Los bomberos intentaron sacar a una anciana atrapada en su auto, pero era demasiado tarde, estaba muerta. Horrorizados, sacaron de otro vehículo a un bebé que, afortunadamente, sufrió sólo algunos rasguños.

El grupo islamista Brigadas de Liberación de Galilea reivindicó el atentado, mientras que Hamas se ha negado a congratularlo, aunque informó que sería una respuesta "natural" a las agresiones israelíes contra el pueblo palestino.

No es la primera vez que la calle Jaffa es sacudida por la violencia. Varios suicidas islamistas han perpetrado atentados en ómnibus públicos en los últimos 10 años.

Pero el atentado de ayer ocurre en momentos en que Israel y la Autoridad Nacional Palestina negocian un intento de lograr un acuerdo de paz antes de fin de año (ver nota aparte).

Con la cara ensangrentada, el pasajero de uno de los ómnibus embestidos ayer salió por sí solo por una de las ventanas del vehículo. Totalmente confundido, rechazó la ayuda médica y acusó: "Todo esto es culpa de Olmert".

Shlomi Levy (56) es un comerciante de vinos del barrio y, como muchos, dio rienda suelta a su enojo: "La solución es liquidar a todos los árabes, no dejarles trabajar con nosotros. Les damos de qué vivir y mira lo que nos hacen".

Yaakov Cohen, un desempleado de 53 años, sostuvo que "es todo culpa del gobierno, bastaría con enviar a Gaza a todos los árabes que quieran comportarse así y que se maten entre ellos".

Otro transeúnte impactado por los hechos expresó que "hay que arrasar la Franja de Gaza. La democracia no le sirve a esta región".

Un común denominador de este ataque y el de marzo es que sus responsables son habitantes de la parte oriental de Jerusalén, que para Israel es parte soberana de su capital y para los palestinos, parte de la capital de su futuro Estado independiente.

Lo complejo, desde la óptica israelí, es que los residentes de esa zona de la capital del Estado hebreo tienen cédula azul y, como el resto de los israelíes, derecho a moverse libremente en todo el territorio nacional.

El problema para los servicios de seguridad de Israel es que, así como hay israelíes árabes que viven dentro de la ley, hay también quienes aprovechan sus permisos para cometer atentados. En este caso, el atacante utilizó como arma el vehículo de su trabajo, pues era un empleado de una de las tantas empresas de construcción que trabaja desde hace meses en las calles de Jerusalén.

Pero también están quienes ven en este dramático episodio la desesperación de la población palestina. Según esta visión, los árabes reciben sueldos miserables en empleos que los israelíes desechan. Caminan por las calles serios, apenas hablan. Muy a menudo, soldados israelíes les detienen para comprobar su documentación.

Ante este panorama, por mucho que las negociaciones entre el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, acaparen la atención de los medios de comunicación y de los líderes internacionales, la población no ve salida alguna al túnel de los 41 años de ocupación.

Los incidentes son el pan de cada día. La semana pasada un turista estadounidense se extravió cerca de Ramala y una muchedumbre apedreó su coche y trató de sacarle del vehículo. Sólo la intervención de la policía palestina impidió un mal mayor. Sucede que israelíes y palestinos sólo confían en un método: la mano dura.

Un Estado y tres negociaciones de paz simultáneas

Mientras nuevos episodios recrudecen la violencia en Medio Oriente, Israel atraviesa por distintas negociaciones con sus enemigos, unas más avanzadas y con un futuro más próspero que otras.

Así, el endeble alto el fuego que rige en la Franja de Gaza entre los israelíes y los islamistas de Hamas, que controlan el territorio, sigue en un constante tira y afloja. Tras cerrar el martes la frontera con Gaza, como respuesta al lanzamiento de misiles palestinos, el Estado hebreo reabrió ayer los pasos fronterizos, permitiendo el ingreso de suministros en la población.

La reapertura de los pasos de Karni, Nahal Oz y Sufa ha sido posible en cumplimiento de una tregua alcanzada entre Israel y Hamas, por intermedio de Egipto, y que entró en vigor en abril. Esta tregua prevé un levantamiento progresivo del bloqueo que Israel impone a Gaza desde que Hamas se apoderó de ésta a la fuerza, en junio de 2007.

Por otro lado, el jefe de Hezbollah -organización islamista libanesa pro siria y pro iraní- Hassan Nasralá, anunció ayer que aceptó el acuerdo de canje de prisioneros con Israel y que éste se produciría "en una o dos semanas".

El acuerdo, aprobado por Israel el domingo, incluye el intercambio de dos soldados israelíes por cinco prisioneros libaneses y los restos de unos 200 libaneses, palestinos y árabes que murieron al infiltrarse en el norte israelí en la última guerra entre este país y su vecino del norte, que estalló el 12 de julio de 2006.

Por último, Jerusalén inició el martes la tercera ronda de negociaciones indirectas de paz con Damasco (Siria), con mediación turca. El lunes, el Kadima (partido de Olmert) votó una ley que dificulta al gobierno hacer concesiones territoriales. Hace un mes, Olmert evocó la posibilidad de restituir a Siria la meseta del Golán, conquistada por Israel en la guerra de junio de 1967, que Damasco reclama para alcanzar la paz. En la meseta viven 18.000 drusos que en su mayoría conservaron la nacionalidad siria.

AGENCIAS

Las cifras

19,6 Es el porcentaje de árabes que viven en el territorio del Estado israelí, de los cuales la mayoría son musulmanes.

8 Fueron los muertos en el último atentado en Israel (6 de marzo), un tiroteo iniciado por dos terroristas palestinos en una escuela.

Los tres frentes de lucha

Israel se enfrenta desde hace años a varios grupos islámicos, en especial tres: Hamas, Fatah y la Yihad Islámica.

El Movimiento Islámico de Resistencia (Hamas) es una organización nacionalista islamista palestina sunita, que pretende establecer un estado islámico en la región histórica de Palestina (el Estado de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza), con capital en Jerusalén. Para lograrlo cuenta con una serie de órganos que desarrollan actividades culturales, educativas y religiosas, además de un brazo armado, las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, que mantienen la lucha armada contra Israel.

El Movimiento para la Liberación de Palestina, Fatah -fundado por Yasser Arafat en los años 50- es una organización política y militar que promueve la lucha armada para liberar a los palestinos bajo control israelí. Se convirtió en la médula de la Autoridad Palestina, gobierno dirigido por Mahmoud Abbas. El principal brazo armado de Fatah son las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa, que llevan a cabo represalias contra Israel -en 1960 Al Fatah se instaló en el territorio de Gaza- pese a que Abbas aboga por reanudar el proceso de paz y critica la "resistencia" armada.

La Yihad Islámica es un grupo terrorista armado originado en los 60, cuyo objetivo declarado es derrocar el actual régimen vigente en Egipto y atacar intereses israelíes y estadounidenses tanto en ese país como en el extranjero. Su actual líder es el egipcio Aymán al-Zawahiri, mano derecha de Osama Bin Laden. Se considera que la Yihad tiene contactos en Afganistán, Egipto, Líbano, Pakistán y Sudán.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar