Hoy se conmemora el peor de los ataques terroristas que sigue impune

El atentado a la AMIA va a cumplir 21 años sin justicia

El 18 de julio de 1994 por la mañana, el conductor de una camioneta Traffic marca Renault estacionó frente a la sede de la AMIA. La camioneta llevaba una carga de varios cientos de kilos de nitrato de amonio y TNT que al detonar hicieron colapsar el edificio de seis pisos perteneciente a la mutual judía.

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La sede de la AMIA luego del atentado terrorista del 18 de julio de 1994. Foto: La Nación / GDA

Como consecuencia de ello murieron 85 personas y otras 300 resultaron heridas. Una larga y compleja investigación que llega hasta estos días ha permitido identificar a los autores del atentado. Pero aún no se hizo justicia.

La investigación estuvo plagada de irregularidades y puntos oscuros. El último, un misterio aún no resuelto: la muerte del fiscal especial Alberto Nisman, hallado sin vida con un disparo en la sien el 18 de enero de este año. En este lapso, la Justicia abrió 175 expedientes con 33.000 hojas; anexos con 21.000 hojas; los legajos con hipótesis del atentado alcanzan las 166 hojas. La investigación supuso 377 interceptaciones telefónicas; 292.000 horas de escuchas; 205 allanamientos; 1.465 declaraciones de testigos, y 188 declaraciones indagatorias. Cuatro oficiales de la Policía Bonaerense detenidos. Los indagados por la causa tienen prohibida la salida del país: el expresidente Carlos Menem, el exjuez federal Juan José Galeano, el exfiscal Eamon Mullen, el director de la DAIA (la otra institución judía) Ruben Beraja.

Mañana se cumplen 21 años del peor atentado terrorista consumado en América Latina y uno de los más graves en todo el mundo. Hoy tendrá lugar la ceremonia conmemorativa, que comenzará unos diez minutos antes de las 10 horas.

Debido a que la fecha exacta cae en shabat, el día de descanso judío, todos los eventos alusivos se adelantaron un día.

Bajo el lema "Víctimas del terrorismo. Víctimas de la impunidad", familiares y amigos de las víctimas, junto a líderes de la comunidad judía, renovarán su pedido de verdad y justicia. Además de este acto organizado por la AMIA, han sido convocados otros dos —impulsados por diferentes grupos de sobrevivientes y amigos y familiares de las víctimas—, que se realizarán ante los Tribunales y frente a la sede del Ejecutivo argentino. La multiplicidad de actos obedece a la divisiones dentro de la colectividad judía y los familiares de las víctimas respecto a las estrategias para avanzar hacia el esclarecimiento del atentado.

Uno de los principales puntos de divergencia es el memorando de entendimiento que Argentina firmó en 2013 con Irán para intentar esclarecer el ataque, cuya planificación y ejecución es atribuida al grupo terrorista Hezbolá.

El acuerdo contemplaba la creación de una comisión de expertos para la revisión de la causa judicial por el atentado a la AMIA y el desplazamiento del juez argentino a cargo del caso a Teherán para interrogar a los sospechosos.

Ese listado lo integran el exministro iraní de Defensa Ahmad Vahidi, el exministro de Información Alí Fallahijan, el exasesor gubernamental Mohsen Rezai, el exagregado de la embajada de Irán en Buenos Aires Moshen Rabbani y el exfuncionario diplomático Ahmad Reza Ashgari. La Justicia también pidió la captura del exviceministro de Exteriores para Asuntos Africanos de Irán Hadi Soleimanpour, del expresidente iraní Alí Akbar Rafsanjani y del exministro de Exteriores Alí Akbar Velayati.

Rubricado en enero de 2013, el memorando fue declarado inconstitucional por un tribunal argentino, una decisión que fue apelada por el Gobierno.

El acuerdo ha provocado un fuerte distanciamiento entre el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la mayoría de la comunidad judía.

Pero además, este acuerdo se convirtió en motivo principal de la acusación que el fiscal Nisman descargó contra la presidenta y el canciller Héctor Timerman, a quienes acusó de buscar el encubrimiento del atentado. Cuatro días después de su presentación judicial, Nisman fue hallado muerto de un disparo en la sien en su casa de Buenos Aires, en circunstancias que seis meses de investigación no han sabido aclarar.

Los querellantes en el caso también reclaman justicia para castigar a quienes localmente dieron apoyo a los terroristas para perpetrar la voladura de la mutualista con un coche-bomba. Los únicos detenidos, cuatro policías, fueron absueltos.

El atentado se produjo dos años después de otro casi idéntico, en el que un vehículo con explosivos estacionado frente a la embajada de Israel en Buenos Aires terminó con la vida de 29 personas y dejó un saldo de 242 heridos. Un ala de Hezbolá se atribuyó el atentado, y muchos funcionarios de Estados Unidos creían que el régimen de Irán había aprobado y ayudado a concretar el ataque.

Una muerte que sigue sin aclararse.

Un apartamento en el piso 13 de una exclusiva torre de Puerto Madero se convirtió en el escenario de un misterio que hoy, siete meses más tarde, continúa sin develarse. Alberto Nisman fue hallado en el baño de su apartamento con un disparo en la sien derecha. A su lado se encontró una pistola Bersa calibre 22 de la que partió el disparo. Más tarde se supo que un estrecho colaborador del fiscal, Diego Lagomarsino, le había prestado el arma dado que, según el testimonio del técnico informático, el fiscal temía por su vida. La investigación a cargo de la fiscal Viviana Fein mantiene la tesis del suicidio o suicidio inducido. Sin embargo, la expareja de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, que se convirtió en querellante de la causa, encargó una investigación a un grupo de peritos de primer nivel que concluyó en la hipótesis de un homicidio.

Nisman se proponía explicar los resultados de su investigación ante el Congreso, donde, comentó a sus allegados, aportaría pruebas contundentes: "El lunes voy fuerte con pruebas!!!". La denuncia que el fiscal presentó cuatro días antes de su muerte fue desechada en dos ocasiones por la Justicia, que no halló mérito suficiente como para abrir la indagatoria que se enfocaba sobre la presidenta Cristina Fernández y el canciller Héctor Timerman. Son incontables los extremos que todavía permanecen sin aclarar. El papel del exjefe de Operaciones de la ex SIDE, Antonio Stiuso, es uno de ellos.

SABER MÁS

Fuerte cruce entre el gobierno y la comunidad.


A solo cuatro días del 21 aniversario del atentado, el Gobierno argentino y la comunidad judía mantuvieron un nuevo cruce de acusaciones a raíz del memorando con Irán. La Delegación de Asociaciones Israelitas de Argentina (DAIA) aseguró que no tiene que pedir perdón, en respuesta a la presidenta Cristina Fernández, quien criticó a la dirigencia judía por la forma en que trataron al canciller argentino, Héctor Timerman. Luego de su operación, la presidenta señaló que el canciller, judío, "sufrió mucho por como fue tratado por cierta dirigencia comunitaria (judía) que lo llegó a agraviar calificándolo de traidor".

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