LA CRISIS POLÍTICA EN PERÚ

Asume Vizcarra y el Congreso define el futuro de Kuczynski

El nuevo presidente de Perú también gobernará sin mayorías legislativas

Kuczynski ayer en la sede del gobierno donde fue a despedirse. Foto: Reuters
Kuczynski ayer en la sede del gobierno donde fue a despedirse. Foto: Reuters

Perú tendrá a partir de hoy viernes un nuevo presidente. Se llama Martín Vizcarra, era el primer vicepresidente y hasta hora embajador en Canadá. Sustituirá a Pedro Pablo Zuczynski, que renunció el miércoles acorralado por el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht en América Latina.

Vizcarra asumirá con la esperanza de que Perú supere una crisis política que ha afectado a una de las economías de mayor expansión en América Latina. Cumplirá el período de Kuczynski, hasta 2021.

Kuczynski, que asumió la Presidencia en el 2016, renunció cuando el Congreso dominado por la oposición tramitaba un pedido para destituirlo. Anoche comenzó a analizar qué hacer con Kuczynski: si aceptarle la renuncia o destituirlo.

"Les pido por favor que estemos a la altura del debate que corresponde al Congreso", dijo el jefe del parlamento, el opositor Luis Galarreta, al abrir la sesión plenaria a las 17:00 en Perú (19:00 en Uruguay). La decisión de aceptar la renuncia de Kuczynski o de destituirlo será votada hoy viernes, antes de tomar juramento a Vizcarra.

En el año 2000, el Congreso destituyó a Alberto Fujimori cuando éste envió una carta de dimisión a la presidencia por fax desde Japón, adonde se marchó acuciado por un escándalo de corrupción.

Los mercados recibieron de forma positiva la renuncia de Kuczynski por la expectativa de que con ello terminaría la incertidumbre política. El sol cotizaba estable y la bolsa de Lima bajaba afectada por factores externos.

Cierre de frontera.

"Ellos (la oposición) creen que me han tirado al botadero (basurero). Yo no estoy en el botadero, yo soy el Fénix que te defiende a ti, pueblo peruano", dijo Kuczynski la noche del miércoles frente a su casa, ante decenas de simpatizantes.

Los fiscales de una unidad especial contra la corrupción en Perú solicitaron a un juez una orden para impedir la salida del país de Kuczynski, mientras investigan pagos de Odebrecht a dos firmas consultoras a las cuales se les vincula.

En el 2016 renunció a su ciudadanía estadounidense para poder postular a la presidencia.

"Si Kuczynski se va (del país) es por corrupto e inmoral", dijo la líder del partido de izquierda Nuevo Perú, Verónica Mendoza, y pidió al futuro nuevo presidente convocar a elecciones generales y renovar la clase política local.

Kuczynski había eludido un primer intento de destitución en el Congreso en diciembre, cuando un puñado de legisladores opositores del partido fundado por el expresidente Alberto Fujimori inclinó la balanza a su favor. Poco después, ordenó el indulto de Fujimori, que cumplía una condena de 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

Kuczynski es el primer presidente que pierde su puesto por el torbellino Odebrecht, que salpica a otros exmandatarios peruanos como Ollanta Humala, en prisión preventiva desde hace ocho meses junto a su esposa Nadine Heredia, y Alejandro Toledo, sobre el que pesa un pedido de extradición desde Estados Unidos.

Ayer, los obispos católicos exhortaron a recuperar la ética y la moral en Perú y llamaron a todos los partidos a apoyar al gobierno de Vizcarra. "Hemos llegado a un punto de quiebre político. Un nuevo comienzo exige no solo un cambio de mando sino la recuperación ética y moral del país en todos los niveles", señaló la Conferencia Episcopal en una declaración.

¿Cambiarán las cosas?

"Tengo la convicción que juntos demostraremos una vez más que podemos salir adelante", escribió en Twitter Vizcarra, al que le aguarda una labor titánica al carecer de partido político en un Congreso dominado por Fuerza Popular, que lidera Keiko Fujimori.

Keiko también ha sido salpicada por el caso Odebrecht. La empresa afirmó que aportó 1,2 millones de dólares a su campaña de 2011, por lo que es investigada por la fiscalía.

"Se dice que cambiarán las cosas, pero soy pesimista (...). Hay que cambiar la política, las reglas de financiamiento de los partidos políticos para que esto no vuelva a ocurrir", opinó Gaspard Estrada, director del Observatorio Político de América Latina y del Caribe de la Universidad de Ciencias Políticas de París.

Maduro: "¿Quién me recibirá en Lima?"

El mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, reiteró ayer jueves que planea viajar a Lima a la Cumbre de las Américas, en abril, pese a que Pedro Pablo Kuczynski le había retirado la invitación.

"Ahora pensaba saludarlo otra vez, yo pensaba que él me iba a recibir en la Cumbre de las Américas. Resulta que no va a estar allí, así que cuando yo llegue, ¿quién me va a recibir en Lima?", dijo Maduro en un acto transmitido por el canal estatal de televisión VTV. Maduro agregó que pedirá a su canciller, Jorge Arreaza, que coordine su arribo a la capital de Perú para participar en la cumbre el 13 y 14 de abril.

La comisión de DD.HH. de OEA preocupada por la crisis política

La CIDH, organismo rector en derechos humanos en las Américas, manifestó en su informe anual ayer jueves su preocupación por la situación política en Perú, sacudido por un escándalo de corrupción y polarizado por el indulto al expresidente Alberto Fujimori. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ente autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), se refirió al caso que provocó la renuncia del mandatario Pedro Pablo Kuczynski, advirtiendo sobre una posible vulneración del debido proceso.

La Comisión "observó con preocupación el contexto político del Perú en el marco de las investigaciones por corrupción que resultaron en la apertura de un proceso de destitución conducido por el Congreso de la República del Perú contra el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, en el cual las garantías del debido proceso y de la amplia defensa podrían haber sido vulneradas".

PERFIL DEL NUEVO PRESIDENTE.

Vizcarra, el austero ingeniero

Pragmático, austero y sin vínculos con la élite empresarial o los partidos tradicionales, Martín Vizcarra es considerado un tecnócrata político. Su perfil es, paradójicamente, su mayor fortaleza en un país donde la clase política está completamente desprestigiada por escándalos de corrupción.

Actual embajador en Canadá y primer vicepresidente de la República, Vizcarra, con 55 años cumplidos ayer jueves, regresó a Perú anoche para asumir hoy viernes la presidencia. Completará así el mandato de cinco años de Pedro Pablo Kuczynski hasta julio de 2021.

Vizcarra fue ministro de Transportes entre junio de 2016 y mayo de 2017, cuando renunció para evitar ser destituido por el Congreso, dominado por Fuerza Popular, de Keiko Fujimori.

Quienes lo conocen resaltan su sencillez y aseguran que es un meticuloso gestor, cuidadoso con el gasto público y un convencido de que el desarrollo empieza por la educación. Su primera incursión en política se remonta a 2011, cuando fue elegido gobernador de Moquegua, una región minera del sur de Perú marcada por desigualdades. En Moquegua aprendió de política viendo a su padre, un dirigente y alcalde de esa ciudad por el partido socialdemócrata APRA, del expresidente Alan García.

El deporte ha sido parte de su vida. A los 38 años, fue campeón nacional de frontón en la categoría senior.

Su incursión en política se remonta a 2008, cuando lideró en Moquegua una protesta durante diez días contra la minera Southern.

Aquello sacó del anonimato a este egresado de la Universidad Nacional de Ingeniería.

Casado con Maribel Díaz, una maestra de escuela de Moquegua, El nuevo presidente tiene cuatro hijos. Sus padres lo nombraron en honor al santo peruano Martín de Porres, a quienes se lo encomendaron cuando casi muere por una complicación pulmonar al poco tiempo de nacer. AFP

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