MARCHA DE LA PANDEMIA 

Así funciona el pase verde que ya implementaron para cuestiones cotidianas al menos 21 países

Se han expedido más de 300 millones de certificados en toda la UE; lo exigen para acceder a conciertos, espectáculos, encuentros deportivos, bodas, bares o piscinas.

En Europa, el pase comenzó siendo un requisito para viajar pero cada vez más países lo solicitan. Foto: AFP
En Europa, el pase comenzó siendo un requisito para viajar pero cada vez más países lo solicitan. Foto: AFP

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El "pase sanitario", vigente desde hace semanas en Austria, Dinamarca, hace unos días en Francia y próximamente en Nueva York, que reserva el acceso a determinados lugares públicos a las personas vacunadas, curadas o negativas, está ganando terreno, principalmente en Europa.

El certificado europeo covid -que acredita haber sido vacunado, disponer de un análisis negativo o haber superado la enfermedad- ha pasado, en poco más de un mes, de ser un documento útil para viajar a convertirse, de manera creciente, en un controvertido pero imprescindible salvoconducto para la vida cotidiana.

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Ya se han expedido más de 300 millones de certificados en toda la UE y 21 países lo exigen para acceder a conciertos, espectáculos, encuentros deportivos, bodas, bares o piscinas. Cada uno tiene su sistema y sus restricciones.

El certificado es requisito imprescindible para entrar en los cines de Francia, para visitar un museo en Viena, para darse un baño en una piscina italiana o para alojarse en cualquier hotel de Portugal. En Grecia los restaurantes se han clasificado en tres categorías que distinguen entre los que solo admiten personas con el certificado de vacunación, los que toleran también a personas con una prueba negativa y los que garantizan que todos los empleados del establecimiento han sido vacunados.

Hungría, Austria y Dinamarca estuvieron entre los primeros países europeos en implementar sistemas de pases sanitarios. En Dinamarca, el pase es obligatorio para acceder a varios lugares, como peluquerías o gimnasios. Hungría, que inoculó rápidamente a su población las vacunas rusas y chinas, comenzó a emitir "certificados de inmunidad" desde marzo. A partir de mayo, estas tarjetas se utilizaron para reabrir hoteles, teatros, salas de cine y el interior de los restaurantes.

Desde entonces, estas restricciones se han levantado, pero aún se requieren certificados en los centros de salud y para reuniones de más de 500 personas.

En Austria, desde que se llevó a cabo la reapertura general a mediados de mayo, era necesario presentar una prueba negativa, un certificado de anticuerpos o una prueba de vacunación en hoteles, restaurantes, gimnasios, museos, conciertos, peluquerías y eventos deportivos. Esta regla se mantiene vigente.

Protestas

El pase sanitario en formato europeo, con un código flash que permite comprobar si el portador está vacunado o tiene una prueba negativa reciente, entró en vigencia el 1 de julio en la Unión Europea.

Permite a los viajeros cruzar las fronteras de 33 países del Viejo Continente: los 27 Estados miembros de la Unión Europea y otros seis países vecinos (Androrra, Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Noruega, Suiza). En todo caso, las reglas varían según el destino y el país de origen.

Pero la mutación del certificado en llave para el día a día ha provocado movimientos de protesta en países como Francia o Alemania, donde la población reacia a la vacunación se siente conminada a aceptarla so pena de convertirse en parias sociales.

Francia es uno de los países que ha ido más lejos con el requisito del certificado como salvoconducto para numerosas actividades. En ese país, el pase sanitario comenzó a ser obligatorio el 21 de julio para entrar a establecimientos culturales y de ocio (museos, cines, parques temáticos, festivales, ferias) que acojan a más de 50 personas.

A partir del lunes, se amplía (para mayores de 18 años) a cafés, restaurantes, aviones, trenes, autobuses para viajes largos y ferias profesionales. A partir de setiembre, además, Francia suspenderá de empleo y sueldo al personal del sector sanitario, sociosanitario y otros profesionales que se nieguen a vacunarse.

En Francia, las protestas se repiten cada sábado. Este fin de semana fue la cuarta vez, y las manifestaciones sumaron unas 237.000 personas, 30.000 más que el sábado anterior, según el Ministerio del Interior. En Alemania, el pasado domingo hubo más de 600 detenidos en el transcurso de manifestaciones no autorizadas.

El eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, negociador parlamentario del reglamento que estableció en tiempo récord el certificado digital, subraya que su objetivo exclusivo “es reactivar la circulación de personas en el seno de la UE y con países terceros y en ningún caso puede utilizarse para otros propósitos”.

La eurodiputada liberal holandesa Sophie in’t Veld, que estuvo muy involucrada en la negociación del reglamento, cree que “sin el certificado, la situación sería aún mucho peor en Europa”. La europarlamentaria lamenta, sin embargo, que las restricciones adicionales que toman como base el certificado “se estén adoptando a nivel nacional y no a nivel europeo, con una falta de armonización y un caos más propio del salvaje oeste”.

El riesgo, sin embargo, es que a falta de base legal europea o nacional, el sector privado introduzca sus propias normas y limite derechos fundamentales sin control político o judicial previo. “Muchas compañías ya están adoptando sus propias restricciones, desde no admitir clientes sin vacunar a obligar a sus trabajadores” advierte In’t Veld

Italia también está imponiendo un pase sanitario desde el 6 de agosto para entrar en las salas de cine, los museos y los gimnasios, incluso para comer en las salas interiores de los restaurantes.

En camino 

En Alemania y en España, los gobiernos regionales tienen la competencia para establecer este tipo de medidas. En España, Galicia (norte) introdujo el pase sanitario para acceder al interior de bares, restaurantes y discotecas de los municipios más afectados. Medidas similares fueron bloqueadas por la justicia en Canarias y en Andalucía.

En Alemania, dependiendo de los estados federados es posible que se requiera un certificado de vacunación o una prueba negativa para acceder a lugares como hoteles, gimnasios y cines.

Ante la reaparición de las contaminaciones, Israel restableció parcialmente el pase sanitario a principios de agosto: solo las personas completamente vacunadas, curadas de covid-19 o con una prueba de PCR negativa pueden ingresar a un lugar que acoja a más de 100 personas, en interiores o exteriores.

En medio de un aumento de casos de covid-19 en Estados Unidos, Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, anunció el martes que el pase sanitario, llamado "Key to NYC" ("Llave a Nueva York”), será lanzado el 16 de agosto, seguido por un periodo de transición de un mes.

Este consistirá en una prueba de vacunación para "empleados y clientes de restaurantes cubiertos, pabellones deportivos y teatros". De esta manera, la ciudad de Nueva York será la primera de las grandes metrópolis de Estados Unidos en crear un pase sanitario.

Requisitos como empuje a campaña de vacunación

Las campañas de inmunización de los años sesenta alcanzaron coberturas de hasta el 95% sin necesidad de hacerlas obligatorias en Europa. Hoy buscan repetir el escenario. A la mañana siguiente de que el presidente francés, Emmanuel Macron, anunciase sus medidas draconianas para cerrar el paso a las personas no vacunadas, más de 1,3 millones de personas se registraron para recibir el pinchazo, cifra que marcó un récord desde el inicio de la campaña.

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