CORONAVIRUS 

Así funciona el "Escudo de Israel", el plan contra el COVID-19 que presentó el país 

Hasta el momento, Israel -con nueve millones de habitantes- registra 486 fallecidos y un total de casi 66.000 casos, entre los cuales hay más de 33.000 activos.

Médicos atienden a pacientes con COVID-19 en el Sheba Medical Center de la ciudad de Tel Aviv este miércoles. Foto: AFP
Médicos atienden a pacientes con COVID-19 en el Sheba Medical Center de la ciudad de Tel Aviv este miércoles. Foto: AFP

Israel ha ideado un nuevo plan para frenar la segunda ola de COVID-19 que da más poder al Ejército y plantea otra estrategia para parar los contagios, cuando algunos hospitales comienzan a estar saturados de pacientes.

El nuevo coordinador nacional para la pandemia, Ronni Gamzu, presentó ayer un plan nacional denominado "Escudo de Israel", que dará control al Ejército en tareas como el rastreo de las cadenas de infecciones.

Se gestionará a través de un nuevo mando general encargado de ello, informó el ministro israelí de Defensa, Beny Gantz, que las últimas semanas pidió más atribuciones para gestionar la crisis.

El Ejército "tiene las capacidades" y tecnologías para poner freno la transmisión de contagios, afirmó Gamzu en una rueda de prensa en la que aseguró que este elemento es clave para frenar la propagación del virus.

El plan también prevé aumentar el número de test y controles para evitar que Israel deba imponer medidas restrictivas más duras y un cierre total, algo que el gobierno ha intentado eludir hasta ahora, pese al alto número de infecciones diarias.

"Limitaremos las restricciones lo máximo posible", dijo y se comprometió a revertir el descontento creciente de la población por la gestión gubernamental de la pandemia.

Buscará hacerlo con un "nuevo contrato" con la ciudadanía, en el que las instituciones sean más transparentes al tomar decisiones, un proceso que muchos han visto caótico y con directrices poco claras.

Gamzu también insistió en la necesidad de llevar mascarilla, lo que ya hace el 70% de los israelíes, pero que aún "no es suficiente".

Todo ello se produce mientras Israel sigue en una segunda oleada de coronavirus, más fuerte que la primera, que ha profundizado los daños en su economía: registra un paro del 21% y más de 850.000 personas están sin trabajar.

La situación ha aumentado el malestar popular y ha derivado en grandes protestas contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Este aseguró ayer que el sistema sanitario aún tiene capacidad para afrontar el rebrote, pero advirtió de que si la tendencia sigue al alza se alcanzará un punto en que los hospitales no podrán acoger a más pacientes.

Según el digital Ynet, cuatro centros hospitalarios han excedido ya su límites.

El Hospital Hadassah de Jerusalén tiene una ocupación del 164% en sus salas de coronavirus y ha tenido que comenzar a enviar a pacientes a otros centros sanitarios.

Hasta el momento, Israel -con nueve millones de habitantes- registra 486 fallecidos y un total de casi 66.000 casos, entre los cuales hay más de 33.000 activos.

De los enfermos, 316 están en estado grave y casi un centenar conectados a respiradores.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error