LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA

Argentina diseña plan de vacunación contra el coronavirus para fines de año

El plan será obligatorio y se está negociando con cinco laboratorios en momentos que el país se acerca a Italia en tasa de mortalidad por el COVID-19.

Coronavirus en Argentina. Foto: Reuters
Las autoridades temen una saturación de las camas de CTI en los hospitales de Buenos Aires. Foto: Reuters

La cifra de casos y fallecidos por COVID-19 en Argentina sigue en ascenso y, con los 423 muertos reportados ayer miércoles, el país se acerca a la tasa de mortalidad de Italia, uno de los países más afectados por la pandemia en Europa en marzo pasado.

La tasa de mortalidad es el indicador que mide la cantidad de personas fallecidas en función del total de habitantes de un país. En este ranking, Italia se encontraba ayer en el puesto 13 en el mundo, con 609 fallecidos por cada millón de habitantes. En tanto, Argentina llegó a 27.519 muertos totales, lo que representan 607,4 por cada millón de personas.

Las autoridades nacionales además informaron que 18.326 personas dieron positivo al test ayer, récord para una jornada, y el total de infectados registrados llegó a 1.037.325. En el extremo opuesto, los recuperados ya suman 840.520.

Plan de vacunación.

“La economía necesita esa vacuna”. La frase, con tono de ruego y repetida por el ministro de Economía Martín Guzmán a su par de Salud, Ginés González García, muestra a las claras la obsesión del gobierno de Alberto Fernández por encontrar, después de siete largos meses de cuarentena un antídoto efectivo contra la pandemia de coronavirus para salvar vidas y también una economía que aparenta en terapia intensiva.

Mientras negocia al menos con cinco laboratorios que ya se encuentran en fase 3 de experimentación, González García diseña un plan de vacunación masiva y obligatoria para fines de año para no menos de 13,5 millones de personas, entre personal de salud y grupos de riesgo, primer y necesario paso para llegar a toda la población, hacia marzo de 2021.

Hasta que no aparezca una vacuna, el Gobierno argentino intenta frenar con las herramientas ya conocidas la expansión del virus en el Interior del país. “Hay mucha presión social para hacer magia”, dicen en el entorno del ministro González García.

Vía zoom, el Ministerio de Salud negocia plazos y precios con cinco compañías: Oxford-AstraZeneca (Gran Bretaña) Sinopharm (China), Sputnik (Rusia) Jansen y Pfizer (Estados Unidos). Nadie quiere arriesgar una alternativa, pero Pfizer pica en punta para ser la primera según comentan en despachos oficiales. AstraZeneca tiene la ventaja del precio, unos 4 dólares por dosis contra 37 de la empresa Moderna, con la que Argentina aún no firmó acuerdos y que parece destinada únicamente al mercado estadounidense.

“La selección será científica y a la vez geopolítica”, suele repetir el ministro de Salud, quien apela a veces a una humorada para describir las presiones de las distintas empresas a la hora de ofrecer la solución que el mundo espera. “Cada uno me habla mal del otro para que le compremos la vacuna a ellos”, resume González García en la intimidad, y da otros detalles: salvo Jansen, el resto de las opciones incluye la obligatoriedad de una segunda dosis que aseguraría su efectividad.

Lo que sí está definido es la obligación de vacunarse de cada ciudadano. “Hay una ley de vacunas que hay que cumplir. Y más en este caso donde la responsabilidad es individual y colectiva”, afirman desde el ministerio de Salud, aunque no prevén por el momento castigos o penalizaciones para aquellos que decidan no vacunarse.

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