ANÁLISIS

Una apuesta arriesgada

Para los acostumbrados a otros sistemas políticos, es incomprensible la posibilidad de que se pueda suspender una cámara de gobierno representativo. En el Reino Unido, sin embargo, si se puede.

Boris Johnson, primer ministro británico. Foto: AFP
Si Johnson pierde un voto de censura, se dará una elección general, permitiéndole así la posibilidad de ganar una mayoría en el parlamento para salir de la UE. Foto: AFP

El miércoles 27 Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido, le pidió a la reina que suspenda el Parlamento. La suspensión cambia poco en términos de las posibilidades que tiene la oposición para combatir una salida de la Unión Europea sin un acuerdo (No Deal). La oposición puede tratar de votar una censura al Primer Ministro, llevando a una elección general; también puede tratar de votar para bloquear legislativamente una salida sin acuerdo (quizás obligando a una nueva prórroga); también puede aceptar el previo acuerdo diseñado por el gobierno de Theresa May, cosa casi imposible a esta altura.

Mientras que las suspensiones ocurren cada año unos días antes del discurso inaugural anual de la reina, ésta ocupa desde el 9 de septiembre hasta el 14 de octubre, cancelando actividades de la cámara por aproximadamente cinco semanas, un periodo considerablemente mayor al común (en 2016 la suspensión fue de cuatro días). En términos prácticos, la suspensión le corta unos ocho días de actividad al parlamento, ya que a fines de septiembre generalmente se levanta la sesión para dar lugar a las conferencias de los partidos. El parlamento podría haber optado por sí mismo cancelar o acortar dicha pausa en la sesión legislativa. Ahora, ante el pedido de Johnson a la reina, el calendario con el que deberá trabajar es el siguiente: el parlamento estará abierto desde el 3 de septiembre hasta entre el 9 y el 12, luego será suspendido hasta el 14 de octubre, y (se supone) permanecerá abierto hasta el 31 de octubre, fecha en la cual el Reino Unido efectuaría su salida de la Unión Europea.

La reacción de la oposición y de algunos comentaristas ha sido implacable. El presidente (Speaker) de la Cámara John Bercow ha roto su relativa imparcialidad para denunciar la decisión como un “escándalo constitucional”, esto apunta a que dará amplias posibilidades para que en la agenda legislativa de septiembre la oposición pueda combatir a Johnson. Una petición en contra de la suspensión en la página oficial del gobierno alcanzó casi un millón y medio de firmas (un número ampliamente mayor a los casi 140.000 miembros del partido conservador que eligieron a Johnson como primer ministro).

Lo más probable es que esta reacción sea exactamente lo que busca Johnson. Si Johnson pierde un voto de censura, se dará una elección general, permitiéndole así la posibilidad de ganar una mayoría en el parlamento, tanto para salir de la UE, como para cimentar la posición de su partido antes de la probable catástrofe que será la salida misma. Su discurso populista ahora adquiere otra dimensión, y ésta probable elección general será una de Brexit vs. Parlamento.

La realidad es que lo que decidió Johnson está habilitado dentro de la constitucionalidad británica. El sistema político-constitucional de la unión se basa, extensivamente, en tradiciones. Los políticos y analistas han, en el periplo del Brexit, recibido otra lección más de lo que pasa cuando la tradición se tira por la ventana, revelando un caos constitucional, y una seria incapacidad de parte de la oposición.

Las últimas encuestas auguran una victoria conservadora (quizás en coalición con el Brexit Party). Sin embargo, pocos se animan a pronosticar lo que podría pasar en una elección general, agregando otro mazazo de incertidumbre a este proceso de casi cuatro años. Cabe destacar que tanto Cameron (con el referéndum inicial) y May (con su desastrosa elección general) apostaron a consultar el pueblo y perdieron. Quizás a Johnson le espera el mismo destino, pero sus cartas están jugadas.

(*Uruguayo, 21 años, estudiante de Política y Filosofía en la London School of Economics)

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