VATICANO

Aplazan dos meses juicio por corrupción a influyente cardenal

El centro del juicio es la compra de un lujoso edificio de 17.000 m2 en el elegante distrito londinense de Chelsea, del que el papa Francisco ha pedido desprenderse rápidamente.

Audiencia judicial en el Vaticano. Foto: AFP
Audiencia judicial en el Vaticano. Foto: AFP

El mayor juicio por corrupción en la historia del Vaticano arrancó ayer martes con la comparecencia por primera vez de un cardenal como acusado, Angelo Becciu (73), pero el proceso fue de inmediato aplazado hasta octubre por pedido de la defensa.

Becciu, que ocupó el cargo de Sustituto de la Secretaría de Estado entre 2011 y 2018, es juzgado junto con un grupo de nueve acusados, entre empresarios y funcionarios de la Curia Romana.

En la primera sesión del juicio, el juez antimafia italiano Giuseppe Pignatone accedió a una demanda de la defensa y aplazó la siguiente sesión al 5 de octubre.

El tribunal tendrá la tarea de determinar si la Santa Sede fue defraudada por un grupo de empresarios o si se trató más de un sistema de corrupción liderado por jerarcas de la Iglesia.

Los acusados se enfrentan a varios años de prisión por fraude, malversación de fondos, extorsión, blanqueo de dinero y abuso de poder en un escándalo que ha generado un agujero de millones de euros en las cuentas vaticanas.

El centro del juicio es la compra, realizada en dos fases, de un lujoso edificio de 17.000 m2 en el elegante distrito londinense de Chelsea, del que el papa Francisco ha pedido desprenderse rápidamente.

La adquisición de ese edificio, a un precio mayor de su valor real, fue realizada a través de paquetes financieros altamente especulativos, por medio de dos empresarios italianos residentes en Londres.

Como en todo escándalo, las revelaciones de un misterioso personaje femenino, apodado la “Dama del cardenal”, ajena a la compra londinense, contribuyeron a incrementar las sospechas en torno al cardenal Becciu, destituido el 24 de septiembre de 2020 por el papa.

La mujer, de cuarenta años, quien aseguró que realizaba actividades de inteligencia por cuenta de la Santa Sede para liberar a religiosos secuestrados por el mundo, recibía jugosas remuneraciones, según el llamado “método Becciu”, como lo tilda la prensa italiana.

El juicio abordará también los pagos que la Secretaría de Estado y la Conferencia Episcopal italiana otorgaron por orden del cardenal a empresas de propiedad de uno de sus hermanos. Un mecanismo similar al utilizado para ayudar a amigos cuando era nuncio en Cuba y Angola.

También se investigará la gestión del Óbolo de San Pedro, que invierte los donativos de los fieles en obras de caridad.

Becciu era hasta el año pasado uno de los hombres más poderosos de la Curia, considerado el “número tres” dentro de los muros del Vaticano.

Licenciado en Derecho Canónico, accedió a la red diplomática de la Santa Sede trabajando en delegaciones de medio mundo, desde Sudán o Nueva Zelanda hasta Reino Unido o Francia.

Su ascenso se consolidó con Juan Pablo II (1978-2005), que le hizo arzobispo, y Benedicto XVI (2005-2013) le puso en 2011 en como sustituto en la poderosa Secretaría de Estado.

Francisco le hizo cardenal en 2018 y le nombró prefecto para las Causas de los Santos. Un año más tarde, este nuevo príncipe de la Iglesia acabó salpicado por denuncias de corrupción.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados