ELECCIONES EN PORTUGAL 

Antonio Costa, hábil estratega, negocia para formar gobierno

De origen indio, abogado, hincha de Benfica, renueva mandato en Portugal

El primer ministro y candidato del Partido Socialista, Antonio Costa, anuncia su victoria en las elecciones legislativas. Foto: AFP
El primer ministro y candidato del Partido Socialista, Antonio Costa, anuncia su victoria en las elecciones legislativas. Foto: AFP

Siempre jovial, el primer ministro Antonio Costa, es un hábil estratega que supo conciliar el rígido credo presupuestario de la Unión Europea (UE) con la unidad de la izquierda.

De origen indio, este abogado de 58 años, pelo blanco y con gafas delgadas, es uno de los pocos líderes socialdemócratas europeos que tiene el viento a su favor.

El domingo, Costa venció en las elecciones legislativas, un resultado que le habilita a formar un nuevo gobierno minoritario, aunque debe hallar la fórmula que garantice su estabilidad en un contexto de incertidumbre conómica. Quedó por debajo de la mayoría absoluta de 216 escaños y deberá nuevamente entenderse al menos con uno de los partidos de la izquierda antiliberal, que lo propulsaron al poder en 2015.

Costa prometió que intentaría “renovar” su alianza con el Bloque de Izquierda (izquierda radical) y los comunistas. Pero esa fuerza política no ha mejorado su resultado (19 diputados, al igual que en 2015), mientras que la coalición comunistas-verdes ha perdido terreno (12 escaños contra 17).

A diferencia de lo ocurrido en 2015, cuando Costa necesitó el apoyo de estas dos formaciones, ahoro sólo requeriría el de una de ellas para obtener la mayoría. “El PAS podrá oscilar entre los dos, o jugar a enfrentarlos uno con otro”, indicó el diario Publico.

También podría recurrir a otros dos aliados potenciales, como el partido animalista PAN, que pasó de uno a cuatro diputados, y el Libre, formación ecologista que ingeresó al Parlamento con una diputada.

Otra opción para Costa es no cerrar acuerdo on ningún partido y negociar apoyo puntuales antes de cada votación. Dado que su partido es más fuerte que el conjunto de la derecha (84 bancas), incluso le puede bastar la abstención del resto de la izquierda en el Parlamento. Es una fómrula más arriesgada.

Mezcla.

En 2015, al sellar un pacto sin precedentes en 40 años de democracia con la izquierda antiliberal, lo que le valió fuertes críticas de la derecha, Costa formó un gobierno socialista minoritario respaldado por una mayoría parlamentaria menos frágil de lo previsto. La mezcla dio resultado y este aficionado de la cocina, el cine y el fado llegó al fin de su mandato de cuatro años con enorme popularidad.

Aprovechó la recuperación económica para eliminar las medidas de austeridad implementadas por la derecha a cambio del rescate otorgado en 2011, y continuó limpiando las cuentas públicas para ajustarlas a las normas presupuestarias europeas.

Parlamento portugués. Foto: AFP
Foto: AFP

De apariencia afable y jovial, aunque descrito por sus detractores como manipulador y maquiavélico, Costa tuvo “la claridad de comprender que podía unir a la izquierda sin hacer demasiadas concesiones”, explica el politólogo Antonio Costa Pinto.

Perseverante -cuando no directamente obstinado-, este aficionado del club de fútbol Benfica, casado con una maestra y padre de dos hijos, ha construido su carrera con la misma paciencia que muestra en los rompecabezas, su pasatiempo favorito.

Nacido el 17 de julio de 1961 en Lisboa, Costa creció en los círculos intelectuales frecuentados por sus padres, la periodista Maria Antonia Palla, socialista, y el escritor comunista Orlando da Costa, descendiente de una gran familia de Goa, ex área de influencia de Portugal en India.

Su medio hermano Ricardo Costa, siete años menor, es un periodista influyente en Portugal.

A los 14 años de edad, “Babush” (”niño” en konkani, el idioma de Goa) se involucró en la Juventud Socialista. De esos años, afirma haber sufrido más por el divorcio de sus padres que por el color de su piel. Luego de graduarse en Derecho y Ciencias Políticas, se convirtió en abogado en 1988.

En 1995, a los 34 años, fue nombrado secretario de Estado para Asuntos Parlamentarios, un puesto clave en el gobierno minoritario de Antonio Guterres, antes de convertirse en ministro de Justicia en 1999.

Después de un breve período en el Parlamento Europeo, regresó a su país en 2005 como ministro del Interior, pero dejó el gobierno después de dos años para disputar la alcaldía de Lisboa, donde dio sus primeros pasos en la izquierda y consolidó su popularidad.

Esa etapa le permitió también distanciarse del ex primer ministro José Sócrates, apartado del poder en 2011 y luego procesado por corrupción en noviembre de 2014, año en el que Costa llegó a la cima del Partido Socialista.

(Con información de AFP)

Inversiones de china en país de 10,2 millones

Portugal tiene 10,2 millones de habitantes y 2,2 millones de que viven fuera del país, 1,5 millones de ellos en Europa. Si se cuentan los descendientes de los emigrados, la diáspora asciende a unos 5 millones de personas.

Afectado por la crisis de la deuda de la zona euro, Portugal abrió sus brazos al capital chino desde 2011 para recuperar su economía. Los chinos son los principales accionistas del Grupo Energias de Portugal (EDP), el administrador de la red eléctrica REN, el primer banco privado (BCP) y la aseguradora (Fidelidade). Las inversiones de empresas o ciudadanos chinos en Portugal se estima actualmente en 10.000 millones de euros, el equivalente a casi el 5% del PIB.

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