Polarización

Un año después, el #MeToo polariza a Estados Unidos

El movimiento es por ahora un patrimonio de los demócratas.

#MeToo a llevado a más mujeres a participar en política. Foto: AFP
#MeToo a llevado a más mujeres a participar en política. Foto: AFP

En un año, el #MeToo sacudió a Estados Unidos, pero su impacto a largo plazo permanece incierto.

Después de las primeras acusaciones de abuso sexual contra Harvey Weinstein, la batalla por la confirmación como juez de la Corte Suprema de Brett Kavanaugh, acusado de haber intentado violar a una joven cuando ambos eran adolescentes, mostró que el #MeToo no se desinfla, sino todo lo contrario.

Pero al acercarse las elecciones de medio mandato el 6 de noviembre, en las cuales los demócratas esperan retomar el control del Congreso y cambiar las prioridades del gobierno Trump, muchos del bando republicano denuncian que la oposición se apoderó del #MeToo.

Cuando el presidente Donald Trump se burló el miércoles de la semana pasada en un mitin en Mississippi de la acusadora de Kavanaugh, Christine Blasey Ford, imitándola, el público lo aplaudió. La oposición expresó su indignación, al igual que los republicanos moderados.

Veinte años después del escándalo Monica Lewinsky, que casi termina en la destitución del presidente Bill Clinton, el #MeToo es sobre todo patrimonio de los demócratas, constata Jean Sinzdak, directora asociada del Centro para las mujeres en política de la Universidad Rutgers.

Con una polarización tal, muchos temen que a pesar de la toma de conciencia que permitió el #MeToo, el movimiento no pueda finalmente saldar la brecha entre hombres y mujeres que perdura en política o en la dirección de empresas.

Aunque las mujeres, candidatas en cifras récord a las elecciones de noviembre, ganasen todos los comicios donde son favoritas, solo dispondrían de un escaño en cuatro en la Cámara de Representantes, subraya Sinzdak. El mejor escenario posible es que tengan un 24% del Congreso, un récord y un alza en relación al actual 19,3%.

"La eficacia del #MeToo y su impacto a largo plazo dependerá ampliamente de su aceptación por parte de los hombres, que acepten que hay un problema y que se comprometen a resolverlo, porque siempre son ellos los líderes", estimó Lisa Kimmel, presidenta de la rama canadiense del grupo internacional de marketing Edelman.

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