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Angela Merkel: 15 años de una canciller "inoxidable"

Angela Merkel, canciller de Alemania. Foto: Reuters
German Chancellor Angela Merkel holds a joint news conference with Finance Minister Olaf Scholz after a virtual G20 summit meeting, at the Chancellery in Berlin, Germany, November 22, 2020. REUTERS/Hannibal Hanschke/Pool
HANNIBAL HANSCHKE/REUTERS

"MUTTI"

La primera mujer en dirigir Alemania igualará en 2021 el récord de longevidad en la cancillería -16 años- de su mentor, Helmut Kohl.

Canciller de Alemania desde el 22 de noviembre de 2005, Angela Merkel parecía acabada hace unos meses por el desgaste del poder, pero la exitosa gestión de la pandemia de COVID-19 le permitió recuperar su "inoxidable popularidad" y volver a ocupar el centro del escenario político.

El 2019 parece haber quedado ya muy lejos para la dirigente alemana, al frente de una gran coalición que daba muestras de agotamiento, sobrepasada por la movilización de los jóvenes a favor del clima.

Como símbolo del crepúsculo de su régimen, Merkel, de 66 años, se vio afectada por unos incontrolables temblores durante unas ceremonias oficiales, que hicieron surgir los interrogantes sobre la capacidad de esta "infatigable" canciller para concluir su cuarto y último mandato antes de su retirada política en septiembre de 2021.

Pero la pandemia del coronavirus ha catapultado su popularidad, sin duda envidia de todos los dirigentes europeos. Más de siete alemanes de cada diez se declaran satisfechos con su gestión de la epidemia.

Récord de longevidad

Incluso en Alemania ya se empiezan a oír voces que reclaman un quinto mandato, pero la canciller lo descarta. En septiembre próximo, cuando llegue su retirada política, la primera mujer en dirigir Alemania habrá igualado el récord de longevidad en la cancillería -16 años- de su mentor, Helmut Kohl.

Anti-Merkel: la canciller alemana también despierta resistencia. Foto: AFP
Anti-Merkel: la canciller alemana también despierta resistencia. Foto: AFP

Esta científica de formación ha realizado una gestión sin fallas del COVID-19 y ha sabido comunicar con pedagogía, privilegiando las demostraciones racionales, para hacer frente al “mayor desafío”, según ella, que ha vivido Alemania desde el fin de la II Guerra Mundial.

Pese a un confinamiento que ha recordado a Merkel su vida en la ex-RDA comunista y que constituyó, según ella, “una de las decisiones más difíciles” que haya tomado en 15 años de gobierno, Alemania ha registrado menos casos y menos muertes que sus vecinos europeos, pese a la virulenta segunda ola de esta estación y a unas negociaciones a menudo difíciles con las regiones.

La pandemia y sus consecuencias económicas y sociales dramáticas también le han permitido a “Mutti”, como la llaman cariñosamente muchos alemanes, adaptarse a la crisis cambiando de paradigma.

Esta ferviente defensora de la austeridad europea tras la crisis financiera de 2008, pese a la asfixia de Grecia, propulsó desde marzo pasado el aumento del gasto y la mutualización de la deuda, lo único, según ella, que puede salvar el proyecto europeo.

Decisiones de riesgo

Quizá, su apuesta política más osada la realizó en el otoño de 2015 cuando decidió abrir las puertas de su país a centenares de miles de solicitantes de asilo sirios e iraquíes.

Pese a los temores de la opinión pública, prometió integrarlos y protegerlos. “¡Lo lograremos!”, espetó. Se trata, quizá de la declaración más sorprendente pronunciada por Merkel, bastante reacia a los discursos apasionados.

No pasa el tiempo.  De izquierda a derecha, la canciller alemana Angela Merker en 2005, 2009, 2013, 2016 y en 2020, un año especial. Foto: AFP
No pasa el tiempo. De izquierda a derecha, la canciller alemana Angela Merker en 2005, 2009, 2013, 2016 y en 2020, un año especial. Foto: AFP

Hasta entonces, esta doctora de química que sigue llevando el nombre de su primer marido y no tiene hijos había cultivado una imagen de mujer prudente e incluso fría, sin asperezas, que adora las papas, la ópera y el senderismo.

Para explicar su histórica decisión sobre los migrantes, adoptada sin consultar realmente a sus socios europeos, invocó sus "valores cristianos".

Esta caridad cristiana de Angela Kasner, su nombre de soltera, viene de su padre, un pastor austero que se fue voluntariamente a vivir con toda su familia a la Alemania del Este comunista y atea para predicar el evangelio.

El 18 de septiembre de 2005, se impuso al canciller socialdemócrata Gerhard Schröder en las elecciones, ante la incredulidad de su adversario. Más de 15 años después sigue a las riendas sin haber preparado realmente su sucesión.

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