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Amenaza del Estado Islámico en Túnez: "Ni paz ni seguridad"

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) se atribuyó ayer el atentado del miércoles en Túnez, en el que murieron 18 turistas extranjeros, además de tres tunecinos y dos terroristas, en el primer ataque que reivindica en ese país del norte de África. Los extremistas anunciaron además que habrá nuevos ataques.

En una grabación de audio, difundida en Internet y cuya autenticidad no pudo ser verificada, el EI afirmó que dos de sus combatientes, a los que identificó como Abu Zakaría al Tunisi y Abu Anás al Tunisi, fueron los autores del atentado.

La organización explicó que los dos terroristas, a los que describió como "caballeros del Estado Islámico", perpetraron el ataque con armas automáticas y granadas de mano en el Museo del Bardo, ubicado cerca del Parlamento tunecino.

Allí, los yihadistas "cercaron a un grupo malicioso de ciudadanos de países cruzados", quienes fueron "seducidos por los apóstatas (el Gobierno tunecino), que les adornó la tierra de Túnez para convertirla en un foco de su infidelidad", dijo el EI.

En la operación, según el grupo radical, "decenas de cruzados y apóstatas" murieron hasta la irrupción de las fuerzas de seguridad.

El EI concluyó su mensaje de audio con la amenaza de que efectuará más ataques en la "tierra musulmana de Túnez", y que esto no ha sido más que "la primera gota de lluvia": "No disfrutarán ni de paz ni de seguridad", advirtió.

Arrestos.

El Gobierno de Túnez anunció ayer que desplegará a militares en las principales ciudades y que arrestó a nueve personas por su supuesta vinculación con el ataque.

Funcionarios no confirmaron la autoría, pero dijeron que habían identificado a dos milicianos que fueron abatidos por las fuerzas de seguridad luego de que abrieron fuego contra los turistas.

Los agentes no descartan que los terroristas tuvieran apoyo logístico del grupo yihadista local Ansar al Sharia, que tiene sus bastión en la región de Kasserin, una zona montañosa en la frontera con Argelia.

Allí, a mediados de febrero, un grupo de terroristas abrió fuego contra un puesto de control de la Guardia Nacional y mató a cuatro agentes.

"Ya no es posible engañarse o engañar a la opinión pública", advirtió el diario Le Quotidien, en que se refirió a la existencia de "miles de terroristas que actúan en Túnez, Libia, Siria y en Irak", que han sido reclutados o entrenados en el país.

Entre 2.000 y 3.000 tunecinos combatirían en las filas yihadistas en el extranjero. Medio millar más han regresado a Túnez, según la Policía, y están considerados como una de las máximas amenazas para la seguridad del país.

Cancelación.

El ataque ocurrió en un momento frágil para un país que acaba de entrar en democracia plena después de su levantamiento hace cuatro años dentro de la llamada "Primavera Árabe".

El Gobierno de Túnez, una nación muy dependiente de turistas extranjeros por sus balnearios y caminatas en el desierto, estaba cerca de aplicar reformas políticamente sensibles destinadas a impulsar el crecimiento económico.

Pero ya se conocen las repercusiones negativas del episodio. Dos compañías de cruceros anunciaron ayer la cancelación de sus escalas en Túnez, tras sufrir directamente el ataque de los yihadistas. Al menos 12 cruceristas del barco MSC Splendida murieron en el atentado, 13 fueron heridos y seis estuvieron varias horas desaparecidos, aunque finalmente fueron encontrados ilesos, según datos de la naviera. En tanto, tres pasajeros de la nave Costa Fascinosa, de la compañía Costa Cruceros, murieron, ocho están heridos y otros dos se encuentran desaparecidos.

Dos operadores turísticos alemanes dijeron que estaban cancelando viajes desde centros vacacionales de playa de Túnez. Por su parte, el grupo hotelero Accor indicó que había reforzado la seguridad en sus dos hoteles en Túnez.

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