EE.UU.-MÉXICO

Alerta en una frontera peligrosa

EE.UU. despliega la Guardia Nacional para frenar inmigración ilegal, drogas y contrabando.

Agentes de la Patrulla Fronteriza:  vigilan la zona de Santa Teresa, Nuevo México, donde se reemplaza parte de la valla. Foto: Reuters
Agentes de la Patrulla Fronteriza: vigilan la zona de Santa Teresa, Nuevo México, donde se reemplaza parte de la valla. Foto: Reuters

El soldado, parado en la orilla de un acantilado por encima de las corrientes de aguas verdes del río Bravo, observaba la maleza con sus prismáticos, con un rifle M-4 al pecho y una pistola 9 milímetros enfundada en la parte inferior de su muslo. Había dejado de llover, pero una gruesa capa de lodo cubría parte de sus botas de combate.

Es uno de los 250 soldados de la Guardia Nacional de Texas apostados en la frontera con México, en respuesta al plan más reciente del presidente Donald Trump para contener el flujo de inmigrantes que ingresan de manera ilegal a Estados Unidos. Los soldados que se encontraban en el puesto de observación hablaban muy poco. Tenían la mirada fija en la maleza, daban unos cuantos pasos para cambiar de posición y volvían a vigilar sin pestañear.

Entonces sucedió: uno de los soldados detectó una balsa en el río. Todos tomaron su radio y llamaron a la Patrulla Fronteriza, que se encontraba abajo, con lo cual, según los militares, quedaba cumplida una de las principales misiones de la polémica movilización de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera sur: observar y reportar.

El 10 de abril, la Guardia Nacional permitió a un grupo de periodistas observar el nuevo despliegue en respuesta a un aumento en los cruces ilegales hacia el sur de Texas. El Departamento de Seguridad Nacional informó que detuvieron a más de 37.000 personas en marzo. A pesar de que el flujo hacia Texas de solicitantes de asilo por lo regular aumenta durante la primavera, el número de detenidos se incrementó este año al triple que en marzo de 2017.

"Somos como otro par de ojos y oídos", afirmó un capitán de la Guardia Nacional de Texas, uno de los enviados a dos puestos de observación del área rural del condado Starr, en el valle del río Bravo. Al igual que a otros soldados, sus comandantes le habían dado instrucciones de hablar sin identificarse; muchos de ellos viven y trabajan en la frontera, por lo que temen volverse posibles blancos de contrabandistas vinculados con los cárteles de la droga.

Posiciones.

Como parte de las órdenes del presidente Donald Trump, el gobernador Greg Abbott anunció que Texas despliega a más de mil soldados en los casi 2.000 kilómetros de frontera con México, sumando unos 300 cada semana al contingente actual de 250 soldados. Trump indicó que espera tener entre 2.000 y 4.000 soldados en total a lo largo de la zona suroeste de la frontera, incluidos despliegues adicionales en Nuevo México y Arizona.

El gobernador de California, Jerry Brown, declaró que aceptará fondos federales para sumar unos 400 soldados de la Guardia Nacional como ayuda para combatir a las bandas transnacionales de delincuentes, el tráfico humano, el contrabando de drogas y armas.

Por ahora, California cuenta con 250 miembros de la Guardia Nacional destinado a ese tipo de operaciones, incluidos 55 a lo largo de la frontera con México. "Vamos a ser totalmente claros en cuanto al alcance de esta misión", puntualizó Brown, que discrepa con la postura de Trump "No se trata de una misión para construir un nuevo muro. La misión tampoco será acorralar a las mujeres y niños o detener a personas que intenten escapar de la violencia en busca de una mejor vida. Además, la Guardia Nacional de California no se encargará de hacer valer las leyes federales en materia de inmigración".

Alto costo.

Texas ha mantenido una presencia constante y costosa de la Guardia Nacional en la frontera desde 2014. Rick Perry, quien era gobernador en ese entonces, envió mil soldados a la frontera en julio de ese año y su sucesor, Abbott, los mantuvo allí, aunque en menor número. Alrededor de cien soldados estaban apostados en la frontera de Texas cuando Trump ordenó el nuevo despliegue.

De acuerdo con lo que indican las autoridades, la presencia de soldados libera a los agentes de la Patrulla Fronteriza para que se concentren en realizar detenciones. Los soldados no pueden detner a inmigrantes que intentan cruzar de manera ilegal desde México hacia Estados Unidos. Un comunicado del Departamento de Defensa aclaró que el personal de la Guardia Nacional "no se encargará de aplicar la ley ni interactuará con los inmigrantes u otras personas detenidas", a menos que cuente con autorización del Ministro de Defensa, y portará armas solo en "circusntancias en que sean necesarias para defenderse".

Sin embargo, esos despliegues son costosos, por lo que han despertado polémica en Texas, donde la población cuida mucho sus impuestos. Hasta 2017, el costo total del despliegue de la Guardia Nacional y otros gastos de las fuerzas militares de Texas relacionados con la frontera ascendía a cerca de US$ 63 millones. Algunos funcionarios calculan que el despliegue estatal ha costado últimamente alrededor de un millón de dólares por mes.

UN ESCENARIO COMPLEJO.

Oposición demócrata al muro

Durante la campaña electoral, y desde que asumió la presidencia, Donald Trump ha situado como una de las prioridades la protección de las fronteras de Estados Unidos y la necesidad de reformar el sistema de inmigración que no responde a las exigencias, desafíos y riesgos de estos tiempos.

Debido a que su proyecto de construcción de un muro a lo largo de la frontera con México demora por la oposición del Partido Demócrata, Trump ha tomado varias medidas en materia de inmigración, como es el caso de la limitación a las llegadas de personas de seis países musulmanes considerados fuentes de terrorismo, y dispuso el envío de efectivos de la Guardia Nacional a puntos estratégicos de la extensa frontera con México.

El presidente señala, sobre la base de la acción que desarrolla la Patrulla Fronteriza, que no solo cruzan personas de manera ilegal hacia Estados Unidos, procedentes de México y también de países centroamericanos, sino también entran grandes cantidades de drogas.

El estado de Arizona envió un primer contingente de 60 soldados de la Guardia Nacional a su frontera con México, en donde da apoyo por tierra y aire a la Patrulla Fronteriza. "No hay mayor prioridad que la seguridad publica. Por muchos años hemos pedido al Gobierno federal ayuda, por fin tenemos una administración que está tomando acción", dijo el gobernador de Arizona, el republicano Doug Ducey, en la ciudad fronteriza de Nogales.

Rechazó las acusaciones de que la llegada de los soldados representa "una mayor militarización de la frontera".

Los 60 miembros de la Guardia Nacional realizarán labores de transporte, reparaciones de carreteras y caminos, además de labores de ingeniería, operación de cámaras de vigilancia y mantenimiento de helicópteros.

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