LA GUERRA CIVIL EN SIRIA

Alepo, una tumba a cielo abierto

El régimen sirio logró el control total de la ciudad; ahora preparan la evacuación de miles de civiles.

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ONU estima que unos 40.000 civiles saldrán de Alepo por corredores abiertos. Foto: Reuters

Cadáveres abandonados y en descomposición en medio de edificios en ruinas. Así es el panorama en la ciudad siria de Alepo, una joya arquitectónica de más de 6.000 años de historia convertida ahora en símbolo de la "reconquista" del país por parte del régimen de Bashar al Assad.

La ofensiva lanzada a mediados de noviembre para recuperar las zonas de la ciudad bajo control de grupos opositores al régimen de Assad terminó, no así la guerra desatada hace cinco años.

Los encargados de anunciar al mundo el fin de los combates en Alepo fueron los rusos, aliados de Assad y responsables de buena parte de los bombardeos que causaron miles de muertes.

El anuncio llegó a través del embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, durante una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad, donde Uruguay ocupa una de las sillas rotativas. Su homóloga estadounidense en la ONU, Samantha Power, reclamó por su parte "observadores internacionales imparciales" para supervisar la evacuación de civiles que "temen, si lo intentan, ser abatidos en la calle o enviados a alguno de los gulags de Assad".

Es que el fin de los combates dejó al descubierto los horrores de la guerra. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, habló de "decenas de civiles muertos, entre ellos mujeres y niños, hallados en cuatro barrios de la ciudad, pero también de desapariciones forzadas y videos impactantes de cadáveres en llamas en las calles".

Se estima que más de 40.000 personas saldrán por corredores abiertos para evacuar a los civiles.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Al Hussein, pidió al mundo escuchar "el llanto de las mujeres y de los niños aterrorizados y sacrificados en Alepo", muchos civiles que lograron escapar fueron "capturados y asesinados en el lugar", y otros arrestados por fuerzas sirias. Los soldados "entran en las casas y matan a quien se encuentra en el interior, también mujeres y niños".

El acuerdo de evacuación fue anunciado por grupos rebeldes y confirmado por Rusia y Turquía, que apoyan al régimen de Assad y a la oposición respectivamente, después de la ola de indignación provocada por las atrocidades cometidas contra los civiles en los barrios conquistados por el ejército.

"Recibimos informaciones que indicaban que las fuerzas progubernamentales habían asesinado al menos a 82 civiles, incluyendo 11 mujeres y 13 niños", dijo en Ginebra el portavoz del alto comisionado para los Derechos Humanos, Rupert Colville.

La conquista total de Alepo, dividida desde 2012, permitiría al régimen de Assad controlar las cinco mayores ciudades de Siria, con Homs, Hama, Damasco y Latakia. Un giro que no hubiera sido posible sin la ayuda de Moscú, activo en Siria desde septiembre de 2015.

Al aplastar la última resistencia en Alepo, el presidente Assad, apoyado por Rusia e Irán, logra su mayor victoria en el campo de batalla en lo que va de conflicto. No obstante, los rebeldes —que incluyen a grupos apoyados por Estados Unidos, Turquía y las monarquías del Golfo Pérsico, así como yihadistas sin respaldo de Occidente— están lejos de rendirse.

"La destrucción de Alepo, una cifra de muertos (...) tan aterradora que no puede medirse, el derramamiento de sangre, la masacre gratuita de hombres, mujeres y niños, la destrucción (...) y estamos lejísimo del final de ese conflicto cruel", declaró el alto comisionado para los Derechos Humanos de ONU, Zeid al Hussein.

Es que a unos 300 kilómetros de Alepo, en la ciudad de Palmira, el grupo yihadista Estado Islámico sigue fuerte. Ayer el Pentágono confirmó que el Estado Islámico se apoderó del armamento abandonado por el régimen sirio tras retomar el control de Palmira.

El Estado Islámico manda de nuevo en esta ciudad desde el domingo, nueve meses después de ser expulsado por las fuerzas leales al presidente Assad y los bombardeos del Ejército ruso. En base a ANSA, AFP, REUTERS

Cifras del horror: 312.000 muertos; 16.000 eran niños.

Más de 310.000 personas, de las cuales 90.000 son civiles, han muerto en Siria desde el comienzo del conflicto bélico en marzo de 2011, anunció ayer martes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). La ONG con sede en Gran Bretaña informó sobre la muerte de un total 312.001 personas, de las cuales 16.000 eran niños, desde el comienzo de la guerra, desencadenada por la represión de manifestaciones prodemocracia pacíficas.

Este balance incluye a más de 53.000 rebeldes, y a casi 110.000 combatientes progubernamentales, de los cuales 60.000 eran soldados sirios, pero también decenas de miles de milicianos, miembros del movimiento chiita libanés Hezbolá y otros combatientes extranjeros.

Casi 55.000 yihadistas han sido abatidos en los combates, la mayoría de los cuales revistaban en el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) o en el frente Fateh al Sham, exrama local de Al Qaida. Además 3.683 personas muertas no han sido identificadas, según el OSDH, que cuenta con una extensa red de corresponsales en todo el país.

El conflicto en Siria se ha convertido en una compleja guerra que implica a una multitud de actores, sirios y extranjeros. Los esfuerzos diplomáticos para poner fin a una verdadera carnicería no han dado frutos hasta ahora.

Ayer martes, las fuerzas del régimen sirio retomaron el control en la ciudad de Alepo, infligiendo una dura derrota a los rebeldes, la más importante para la oposición al gobierno desde el comienzo de la guerra.

En cuatro semanas, la operación militar en Alepo ha costado la vida a más de 463 civiles en el este de la ciudad, según el OSDH, mientras que 130 civiles han fallecido en el oeste de la ciudad.

EL PASO DE LA GUERRA.

Secretaría de Estado: Tillerson, el "amigo" de Putin.

Donald Trump anunció ayer martes el nombramiento de Rex Tillerson, director gerente de ExxonMobil y empresario de fuertes lazos con Rusia, para conducir el Departamento de Estado y con ello desató de inmediato una oleada de reacciones encontradas.

Tillerson, de 64 años, hizo toda su carrera en el gigante petrolero y es considerado uno de los empresarios con mejores vínculos entre las autoridades rusas desde que administró un consorcio de explotación de crudo en la isla Sajalín, en el este de Rusia. En 2013, el presidente ruso Vladimir Putin condecoró a Tillerson con la Orden de la Amistad. En años recientes, Tillerson fue también un abierto opositor de las sanciones económicas impuestas por Washington a Moscú. En una nota oficial, Trump destacó que con el nombramiento de Tillerson "los estadounidenses vuelven a tener un líder de clase mundial trabajando por ellos".

La proximidad de Tillerson con Rusia podría convertirse en un enorme problema para Trump, ya que el nuevo secretario de Estado aún deberá ser confirmado por el Senado.

Instantes después de conocerse el nombramiento, la Cancillería rusa reaccionó afirmando que el futuro secretario de Estado tiene "buenas relaciones de trabajo" con Putin.

En Estados Unidos, sin embargo, las reacciones fueron encontradas, incluso en el campo conservador, a raíz de las controvertidas relaciones de Tillerson con Moscú.

El influyente senador republicano John McCain dijo a la red de televisión CNN que Putin "es un matón y un asesino, no veo cómo se puede ser amigo de un exagente del KGB". Por su parte, el también senador republicano Marco Rubio señaló que "ser un amigo de Vladimir no es una característica que yo espero de un secretario de Estado".

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