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Alepo, el infierno en la tierra

Siria y Rusia retomaron los bombardeos; EE.UU. denuncia crímenes de lesa humanidad.

Alepo, el infierno en la tierra. Foto: Reuters.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: Reuters.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.
Alepo, el infierno en la tierra. Foto: AFP.

Las bombas vuelven a caer sobre la ciudad siria de Alepo, y la comunidad internacional, que el viernes hizo un desesperado llamado para terminar con la masacre y alertó sobre una crisis humanitaria, parece mirar impotente.

El régimen sirio estrechó cada vez más el cerco sobre el este de Alepo ayer sábado con intensos bombardeos contra las últimas posiciones rebeldes, a pesar de las acusaciones de "crímenes contra la Humanidad" de Estados Unidos.

"Los bombardeos tienen una intensidad inédita", dijo a la AFP Ibrahim Abu al Leith, portavoz de los Cascos Blancos, socorristas presentes en Alepo. "Las calles están llenas de gente bajo los escombros. Mueren porque no podemos sacarlos de ahí", añadió.

Los jefes de la diplomacia de diez países occidentales y árabes opuestos al régimen sirio pidieron en París, de nuevo, el fin del tormento de los civiles, pero el sentimiento de impotencia era palpable. La oposición siria, presente en la reunión de la capital francesa, se dijo dispuesta a "reanudar las negociaciones sin condiciones previas" explicó el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Marc Ayrault. "Los bombardeos indiscriminados del régimen violan las leyes, o en muchos casos, (constituyen) crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra", declaró el secretario de Estado, John Kerry, tras el encuentro.

Pero el régimen de Bashar Al Asad controla ya el 85% de los barrios que estaban en manos de los rebeldes antes de la ofensiva lanzada el 15 de noviembre, que desde entonces ha causado la muerte de más de 400 civiles y la huida de unas 80.000 personas del este de Alepo.

Cerca de 2.000 civiles abandonaron ayer sábado los barrios rebeldes con destino a la zona controlada por el ejército.

Por su parte, los rebeldes siguen lanzado cohetes contra los barrios progubernamentales, donde al menos 105 civiles han muerto en tres semanas.

Las fuerzas de Asad reciben el apoyo de combatientes iraníes y del Hezbolá libanés, así como de Rusia. Moscú afirmó el viernes que la ofensiva de Alepo seguiría hasta que se marchen todos los rebeldes.

"Toda la idea de la operación es hacer como en la segunda guerra de Chechenia (1999-2000): aplastar la rebelión, mostrarles que no tienen nada que hacer contra las armas rusas. Así que los rebeldes (sólo) pueden rendirse, huir o pasarse al bando de Al Asad", resume el experto militar ruso independiente Pavel Felguenhauer.

La ONU aseguró, por su parte, que grupos rebeldes y yihadistas impedían que los civiles abandonaran la zona de combates, y se mostró preocupada por la supuesta desaparición de cientos de hombres que entraron en el sector progubernamental. Los observadores creen que la caída de la ciudad, principal bastión de los rebeldes, es ineluctable y podría marcar un hito en esta guerra que ha dejado más 300.000 muertos desde 2011.

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