ALEMANIA

Alemanes temen tras sangrientos ataques en Hanau; un país dividido por la inmigración

El ataque creó la sensación de temor de que ninguna parte del país es inmune a la violencia potencial que ha sido desatada por el ascenso de la extrema derecha.

Marcha en recuerdo de las víctimas del tiroteo en Hanau (Alemania). Foto: Reuters
Marcha en recuerdo de las víctimas del tiroteo en Hanau (Alemania). Foto: Reuters

Hanau, una pequeña ciudad situada en el oeste de Alemania, se consideraba a sí misma un crisol de nacionalidades, una isla de tolerancia. Eso fue antes de que un extremista racista abrió fuego contra bares a los que concurren inmigrantes y mató a nueve personas, en su mayoría jóvenes, en lo que constituyó el peor ataque en tiempos recientes.

Una comunidad de clase trabajadora justo a las afueras de Frankfurt, Hanau tiene diversidad étnica desde mucho antes de que el tema de la inmigración comenzara a dividir la política alemana, a raíz del arribo de casi un millón de buscadores de asilo hace cinco años.

“Hemos vivido juntos en paz”, dijo Metin Kan, de 43 años, descendiente de turcos, quien dijo ser amigo de una de las víctimas, el propietario del bar Midnight.

El ataque cometido el miércoles pasado hizo más que impactar en Alemania. Creó la sensación de temor de que ninguna parte del país es inmune a la violencia potencial que ha sido desatada por el ascenso de la extrema derecha con ira por la cambiante sociedad de Alemania.

Las autoridades informaron que el ataque fue perpetrado por un alemán de 43 años que había posteado videos y consignas racistas en internet. Después fue encontrado muerto junto con su madre, en su hogar, indicaron las autoridades, sin identificarlos.

Su furioso ataque tuvo lugar en el corazón de una región que se enorgullece por la diversidad y la tolerancia. Entre las víctimas no hay recientes solicitantes de asilo en Alemania de lugares como Siria que han enfurecido a la extrema derecha.

En cambio, en su mayoría, provinieron de familias turcas y kurdas que han vivido en Alemania por varias generaciones.

Las personas descendientes de extranjeros en Hanau -una ciudad de 95.000 habitantes- objetan ser llamados inmigrantes. En muchos casos, son ciudadanos de Alemania, nacidos en Alemania.

Ese es el caso de varias de las víctimas, incluyendo a quien sus familiares identificaron como Ferhat Unvar, de 23 años, quien había finalizado los cursos de técnico en instalación de sistemas de calefacción. Unvar, de una familia kurda, nunca visitó la tierra de sus padres, dijo su primo Aydin Yilmaz. “No tenía animosidad contra nadie. Le gustaba pasar una noche agradable con sus amigos”.

En el monumento a los Hermanos Grimm, en Hanau, ofrendas en recuerdo de las víctimas. Foto: Reuters
En el monumento a los Hermanos Grimm, en Hanau, ofrendas en recuerdo de las víctimas. Foto: Reuters

Muchos en el territorio oeste de Alemania consideran la postura de extrema derecha como un fenómeno propio del territorio este del país. En 2015, cuando llegaron olas de refugiados sirios, casi pasaron inadvertidos en algunas ciudades del oeste donde ya hay grandes comunidades de minorías étnicas. Después de los ataques, algunos residentes se preguntaban si el sentimiento de extrema derecha que se afianzó en otras regiones también había llegado a su ciudad.

Parece que Hanau, desde hace años, tiene simpatizantes de la extrema derecha. En las últimas elecciones municipales, un partido extremista, el Repubklikaner, que rechaza la inmigración, recibió casi el 10% de los votos. Eso ocurrió antes de que Alternativa para Alemania (AfD) se convirtiera, en las elecciones nacionales de 2018, en el primer partido de extrema derecha en ingresar al Parlamento desde la Segunda Guerra Mundial.

Alemania tiene algunas de las leyes sobre armas más estrictas del mundo, y el año pasado las hizo aún más exigentes, incluyendo verificación de antecedentes, después de un pico de ataques a balazos por extremistas de derecha.

Perfiles de los atacantes.

“Los perfiles de todos los atacantes son misteriosamente similares”, señaló Peter Neumann, perofesor de estudios de seguridad en el Kings College de Londres. “Todos son hombres socialmente aislados que pasan mucho tiempo online y tienen problemas con las mujeres. Todos juntaron pedazos para hacer su ideología y exponerla en proclamas redactadas por ellos mismos”.

Los ataques a balazos en Hanau se agregan a un cada vez mayor número de agresiones de extrema derecha en un clima político que se hace más combativo con el ascenso de AfD. El número de crímenes de odio de extrema derecha pasó de unos 1.200 en 2017 a 1.664 en 2018, de acuerdo con las estadísticas de la Policía. Los ataques -incluyendo apuñalamientos, golpizas, amenazas y acoso- apuntan contra minorías y los políticos que expresan su apoyo a los refugiados. Las cifras más recientes todavía no fueron difundidas, pero han continuado la violencia y las amenazas.

En las últimas tres décadas, la población de Alemania ha presentado cada vez más diversidad, derivando en disputas duras sobre quién califica como alemán y quién es considerado extranjero. Alrededor de la cuarta parte de los casi 82 millones de habitantes de Alemania son inmigrantes o descendientes de éstos. Los ataques en Hanau han profundizado la sensación de inseguridad entre grupos que son minorías, dejándolos frustrados ante lo que consideran una respuesta tibia del Gobierno a los movimientos de derecha.

Medidas nunca son suficientes

Después de cada ataque, las autoridades de Alemania han aplicado nuevas medidas de seguridad, facilitando el intercambio y cruzamiento de información sensible entre las diferentes ramas del gobierno, haciendo más severas las ya estrictas leyes sobre armas y proponiendo legislación destinada a combatir el odio online.

Pero ninguna de esas medidas pareció suficiente para impedir los asesinatos en la ciudad de Hanau, de los que fueron vgíctimas inmigrantes o descendientes de éstos.

El fiscal Peter Frank consideró que “una visión mundial profundamente racista” impulsó al hombre a cometer los crímenes.

“Para decirlo de manera clara: las personas asesinadas no eran extranjeros”, puntualizó el alcalde de Hanau, Claus Kaminsky. “Eran habitantes de Hanau y de ciudades cercanas. Algunos nacieron aquí, otros eran de segunda generación de descendientes de inmigrantes. Las personas asesinadas eran compatriotas nuestros”.

Ola de inmigrantes, economía desacelerada y división política
Vigilia por las víctimas del tiroteo en Alemania. Foto: Reuters

Alemania, donde viven tres millones de personas de origen turco, incluido un millón de kurdos étnicos, ha visto cómo su panorama político se ha polarizado en los últimos años, con una ola de inmigración y una economía en desaceleración que contribuye a alimentar el apoyo a los grupos extremistas en ambos extremos del espectro.

“El racismo es un veneno, el odio es un veneno. Y este veneno existe en nuestra sociedad”, lamentó la canciller Angela Merkel, recordando una serie de asesinatos y atentados de las últimas dos décadas ligados al terrorismo de extrema derecha y al fanatismo religioso. Merkel ha dejado el liderazgo de su partido después de 18 años, y se retirará del gobierno el año próximo.

En octubre de 2019, un atacante antisemita abrió fuego frente a una sinagoga alemana en Yom Kipur, el día más sagrado del año judío, y mató a dos personas mientras retransmitía en directo el ataque.

Las autoridades han prohibido algunos grupos de extrema derecha que apoyaban la violencia, mientras que el consenso político centrista de Alemania en la posguerra se ha visto socavado por el creciente apoyo al partido antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD), sobre todo en los exestados comunistas del este. (Con información de Reuters y The New York Times)

El primer crimen tras la era nazi

En junio de 2019, Walter Lübcke, un político conservador que apoyaba a los refugiados, fue asesinado a balazos. Un hombre con vínculos neonazis y una historia de atacar a las minorías étnicas, confesó el homicidio, que las autoridades de Alemania calificaron como el primer asesinato cometido por la extrema derecha en ese país desde la era del nazismo.

Las fuerzas de seguridad revelaron que Lübcke era uno de muchos nombres que estaban en una lista de personas elegidas por extremistas neonazis para asesinarlas.

La semana pasada, las autoridades desbarataron una red terroristas de extrema derecha que -según informaron- había estado planeando ataques contra políticos, personas que solicitan asilo y musulmanes. Entre los hombres detenidos estaba un funcionario de la Policía.

Ahora, tras la agresión criminal en Hanau, el vicepresidente de la Comunidad Kurda en Alemania, Mehmet Tanriverdi, dijo: “Nos gustaría que el Gobierno tomara acciones más decisivas contra el extremismo de derecha”.

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