Acuerdo con China

Advierten que el Vaticano romperá con Taiwán

El papa llamó a los católicos chinos a la “reconciliación”.

El papa Francisco llamó a la reconciliación de los millones de católicos chinos, divididos entre la iglesia oficial y la clandestina,
El papa Francisco llamó a la reconciliación de los millones de católicos chinos, divididos entre la iglesia oficial y la clandestina,

El obispo emérito de Hong Kong, Joseph Zen, estimó ayer miércoles que el Vaticano, tras haber sellado un histórico acuerdo con China, está dispuesto a renunciar a sus relaciones oficiales con Taiwán. El cardenal Zen es conocido por su defensa por las libertades políticas y las reformas democráticas en China.

Zen siempre se manifestó en contra de cualquier acuerdo entre la Iglesia católica y China, porque entiende que se trataría de una traición a los católicos perseguidos por el régimen comunista. Los 12 millones de católicos chinos, según estimaciones independientes, se encuentran divididos entre una iglesia "patriótica", supeditada a las autoridades chinas, y una clandestina, fiel a Roma.

Según el acuerdo preliminar firmado el sábado, el papa reconoció a siete obispos chinos que habían sido nombrados por Pekín sin su aval, así como un octavo obispo a título póstumo. Hasta entonces estaban excomulgados de facto.

Para el cardenal Zen, este acuerdo indica que el Vaticano está dispuesto a romper los vínculos con Taiwán. "La Santa Sede, el Vaticano, está dispuesto a abandonar a Taiwán", dijo a los periodistas en Hong Kong. "Temo que los taiwaneses no lo entiendan ya que se parece a la traición de un amigo".

China exige a sus aliados que rompan relaciones diplomáticas con Taiwán, a la que considera una provincia rebelde. El Vaticano es uno de los últimos 17 Estados del mundo que reconoce el gobierno de Taiwán.

Ayer miércoles el papa Francisco llamó a la reconciliación de los 12 millones de católicos chinos, divididos entre la iglesia oficial y la clandestina, y trató de calmar los recelos de una parte de esta última tras el histórica acuerdo que abre la vía a la normalización de las relaciones diplomáticas con China, rotas en 1951.

"La Iglesia en China no es ajena a la historia china ni pide ningún privilegio: su finalidad en el diálogo con las autoridades civiles es la de llegar a una relación basada en el respeto recíproco y en el conocimiento profundo", señaló el papa en un mensaje dirigido a los católicos del gigante asiático.

El pontífice dice entender la "confusión" y "sentimientos encontrados". Francisco afirma que para restablecer la unidad era imprescindible afrontar la cuestión de los nombramientos episcopales, uno de los principales escollos durante décadas para la normalización de relaciones. Por ello confirma que ha "decidido conceder la reconciliación a los siete obispos oficiales vivos ordenados sin mandato pontificio, y habiendo remitido toda sanción canónica relativa, readmitirlos a la plena comunión eclesial".

China se comprometió en el acuerdo a dejar de nombrar obispos sin el mandato papal, pero será consultada sobre los candidatos.

En el vuelo de regreso el martes de su viaje a los países bálticos, Francisco defendió el acuerdo y adelantó que tendrá la última palabra sobre el nombramiento de los próximos obispos en China, aunque reconoció que será el fruto de un "diálogo" con las autoridades comunistas sobre los candidatos. "Cuando se hace un acuerdo de paz o una negociación, las dos partes pierden algo. Es la regla", reconoció el papa.

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