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El acuerdo divide a Grecia y suma la crisis política

Los líderes de la eurozona han alcanzado un acuerdo unánime en Bruselas para iniciar las negociaciones para el tercer rescate en favor de Grecia. El monto asciende a un máximo de 86.000 millones de euros, aunque lo probable es que sean alrededor de 50.000.

Grecia y los otros 18 socios del euro han negociado durante 17 horas un compromiso para el rescate, que deberá tener el visto bueno del Parlamento heleno y de otras cámaras nacionales, del que el Ejecutivo deberá convencer para poder efectivizar el rescate.

El acuerdo supone la entrada en vigor inmediata de reformas profundas para el país.

Uno de los puntos del entendimiento habla de que se pondrá en marcha un fondo fiduciario a través del cual se privatizarán algunos activos públicos helenos.

Este instrumento —que fue muy discutido por la canciller alemana Angela Merkel y criticado por el primer ministro griego Alexis Tsipras cuando transcurrían 12 horas de negociaciación— permitirá recapitalizar los bancos, lograr una reducción del 25% de la deuda (medida en el PBI, lo que facilitará el descenso si el país logra crecer) y otro 25% a inversión productiva.

Este fondo tendrá a Atenas, "bajo la supervisión de las instituciones europeas relevantes", según se desprende del documento del acuerdo.

Además, el Gobierno griego tendrá que legislar "con carácter inmediato" sobre recortes en pensiones e independencia de la oficina nacional de estadísticas. También, algo a lo que se había opuesto Tsipras en un principio, Grecia seguirá participando del Fondo Monetario Internacional a partir de marzo de 2016.

En cuanto al mercado laboral, Grecia se comprometió a llevar a cabo "una revisión rigurosa y una modernización de la negociación colectiva" y de los despidos.

El gobierno también asume nuevas normas de bancarrota, entre las que se compromete a actuar contra préstamos impagados y a las "interferencias políticas" en el sector.

Repercusiones.

"El acuerdo fue laborioso, pero se consiguió. No hay Grexit", dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en alusión a que el país continuará en el bloque.

"Claramente la Europa de la austeridad ha ganado", dijo el ministro de Reformas de Grecia, George Katrougalos.

El funcionario rechazó las sugerencias de que Tsipras había sido humillado al aceptar condiciones de inspiración alemana que siempre había prometido resistir.

"En este compromiso, no hay ganadores ni perdedores", expresó Juncker. "No creo que el pueblo griego haya sido humillado, ni que los otros europeos hayan perdido el respeto. Se trata de un arreglo típico de Europa", sostuvo.

En tanto, la canciller alemana Angela Merkel fue consultada sobre si las duras condiciones impuestas a una desesperada Grecia no fueron similares al tratado de Versalles de 1919 que obligó a demoledoras reparaciones a una Alemania derrotada tras la Primera Guerra Mundial, Merkel dijo: "No voy a participar en comparaciones históricas, sobre todo cuando no las hice yo".

Por su parte, el ministro de Reformas de Grecia, George Katrougalos, dio a entender que a Grecia no le quedaba otra opción que aceptar estas sugerencias: "O aceptamos estas medidas draconianas o habrá una muerte repentina para nuestra economía porque los bancos continúan cerrados. De modo que es un acuerdo al que prácticamente estamos obligados", dijo a la radio de la BBC.

Divergencias.

Tras el acuerdo entre Grecia y sus socios europeos para concretar el ataque, la discusión se centra en Atenas.

El Gobierno de Alexis Tsipras deberá enfrentar las diferencias políticas que tiene en las filas de su partido Syriza para que el Parlamento apruebe las nuevas medidas de ajuste en las próximas 72 horas, como exige el pacto.

La votación del viernes pasado, en la que el Parlamento debía dar luz verde al Ejecutivo para continuar las negociaciones con los socios europeos en base a la propuesta griega, ya puso de manifiesto que muchos diputados del partido gobernante no aceptarán fácilmente este plan.

El grupo parlamentario de Syriza se reúne hoy a primera hora para tratar el pacto, ante el desacuerdo de 32 diputados en esa votación.

El ministro griego de Trabajo, Panos Skurletis, aventuró que habrá elecciones adelantados este año y que hasta entonces o bien se creará un Gobierno de amplia coalición o bien se buscarán apoyos puntuales de la oposición para poder aplicar las reformas acordadas con la eurozona.

El tema también genera controversia en la sociedad. Por ejemplo, la confederación de sindicatos del sector público de Grecia convocó ayer una huelga de 24 horas para mañana en protesta contra el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los acreedores, el mismo día en que está prevista su votación en el Parlamento.

El paro de 24 horas, el primero que los sindicatos de trabajadores públicos convocan bajo el Gobierno del izquierdista Syriza, se lleva a cabo porque el pacto incluye la reforma de las pensiones y más impuestos directos e indirectos.

"Pocos días después del referéndum del 5 de julio, en que el 62 % de griegos votó "no" a las nuevas medidas, nos encontramos igual como si el referéndum no se hubiese celebrado", señaló el sindicato, que ha instado a ocupar edificios públicos en señal de protesta.

El plan de rescate y sus condiciones elevan la temperatura y el malestar de los griegos. Foto: AFP
El plan de rescate y sus condiciones elevan la temperatura y el malestar de los griegos. Foto: AFP
SABER MÁS

EE.UU. afirmó que restaura la confianza.

El Gobierno estadounidense celebró ayer el "paso adelante" que representa el acuerdo entre Grecia y sus acreedores, por "restaurar la confianza" y crear las condiciones para que la economía helena vuelva a crecer.

"El acuerdo de hoy (por ayer) entre Grecia y sus acreedores es un importante paso adelante. El acuerdo provee las bases para restaurar la confianza entre las partes y crea las condiciones para que Grecia siga avanzando dentro de la Eurozona", explicó el secretario del Tesoro, Jack Lew, en un comunicado de prensa. Lew aseguró que la permanencia de Grecia en la Eurozona va en "interés de Grecia, Europa y toda la economía global".

Lew ofreció su apoyo para que los compromisos adoptados se mantengan y el "sustancial trabajo que queda por delante" vaya por el buen camino, subrayó el jerarca estadounidense a los medios.

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