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Acto multitudinario por Fidel en la Plaza de la Revolución

Notoria ausencia de líderes europeos; EE.UU. con delegación de bajo perfil.

La izquierda latinoamericana despide a Fidel Castro
La izquierda latinoamericana despide a Fidel Castro

Anoche la Plaza de la Revolución en La Habana vivió otra de sus jornadas memorables, con un acto multitudinario de homenaje a Fidel Castro, al que no asistieron los líderes de las principales potencias. El acto, encabezado por el presidente Raúl Castro, hermano de Fidel, comenzó a la hora 21 de Uruguay.

Entre los asistentes estaban los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega; Ecuador, Rafael Correa; México, Enrique Peña Nieto; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Panamá, Juan Carlos Varela; y el rey emérito Juan Carlos de España.

Correa fue el primero en tomar la palabra para elogiar la "lucha" de Fidel y jurar lealtad a sus ideas. "Por esas ideas seguiremos luchando, ¡lo juramos!", afirmó Correa.

De África, asistieron los mandatarios de Zimbabue, Robert Mugabe; Sudáfrica, Jacob Zuma, y Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, y el histórico líder namibio Sam Nujoma.

Los medios estatales cubanos hablan de unas 50 delegaciones oficiales, que incluyen varios primeros ministros caribeños, el vicepresidente chino, Li Yuanchao; el presidente de la Duma de Rusia, Viacheslav Volodin; el presidente del Consejo de la Nación de Argelia, Abdelkader Ben Salah, y la líder de la Asamblea Nacional de Vietnam, Nguyen Thi Kim Ngan.

Aunque las autoridades cubanas no han ofrecido datos sobre el número de personas congregadas en la Plaza de la Revolución, con las siluetas de Camilo Cienfuegos y del "Che" Guevara iluminadas al fondo, el lugar tiene capacidad para acoger a más de un millón de personas.

Al fondo se colocó una imagen gigante de Fidel, vestido de guerrillero y con una mochila a la espalda.

Raúl Castro llegó a la plaza un par de minutos antes del comienzo del acto.

Corina Mestre, actriz, abrió el acto con la lectura del poema "marcha triunfal del ejército rebelde".

Caravana.

El acto de anoche puso fin a dos días de tributos a Fidel Castro en el memorial José Martí de la Plaza de la Revolución, por donde cientos de miles de cubanos han desfilado entre lunes y martes para dar su último adiós al exmandatario.

Las cenizas de Castro partirán hoy miércoles por carretera desde La Habana hasta Santiago de Cuba, siguiendo el recorrido inverso que el líder cubano realizó en 1959 para llegar al poder.

Será el cementerio de Santa Ifigenia, donde también se encuentra la tumba del héroe nacional cubano y prócer independentista José Martí, el lugar en el que las cenizas de Fidel Castro descansarán para siempre a partir del domingo.

Hoy miércoles partirá de La Habana una caravana con los restos del líder revolucionario, que recorrerá 13 de las 15 provincias antes de su llegada a Santiago de Cuba.

Ausencias.

Estados Unidos decidió no mandar una delegación presidencial a los funerales de Fidel Castro. La delegación estadounidense se limitó al asesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, y al jefe de la misión diplomática en Cuba, Jeff DeLaurentis.

Rhodes fue la piedra angular en el proceso de acercamiento anunciado en diciembre de 2014 entre Estados Unidos y Cuba, y que vio el año pasado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría, rotas desde 1961.

De Europa, solo el primer ministro de Grecia, Aléxis Tsípras, viajó a Cuba.

El ruso Vladimir Putin, quien sí alabó a Fidel Castro y lo calificó de "un sincero y fiable amigo de Rusia" en su mensaje de condolencias por su muerte, faltó alegando problemas de agenda

Quizás la ausencia más notable fue la del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que conocía personalmente a Castro y cuyo padre, Pierre Trudeau, mantuvo una relación de amistad durante varias décadas.

De hecho, Castro viajó en el año 2000 a Montreal para asistir al funeral de Pierre Trudeau e incluso fue una de las personalidades que transportaron el féretro con los restos del ex ministro canadiense.

Fue durante ese funeral cuando Justin Trudeau y Castro protagonizaron un emotivo abrazo en el interior de la basílica de Notre-Dame.

La ausencia de Trudeau se produce después de que el gobernante canadiense fuese criticado con dureza, e incluso ridiculizado, por el mensaje de condolencias que emitió tras conocer la muerte de Castro y en el que elogió al líder cubano omitiendo el déficit en derechos humanos de su régimen.

El resto de los países parece estar dispuesto a pasar rápidamente la página tras la muerte de Fidel Castro. Ese sentimiento podría ser resumido por la reacción del Reino Unido. El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, afirmó que la muerte de Fidel Castro marca "el fin de una era".

Francia también se ha manifestado en la misma línea. El presidente francés, François Hollande, recordó las "afrentas" en materias de derechos humanos del régimen castrista y a continuación aprovechó para instar a pasar página y que "el embargo estadounidense a Cuba sea levantado definitivamente".

Alemania, que ni siquiera se había pronunciado hasta ayer sobre la muerte de Castro, se sumó a sus vecinos europeos a través del portavoz de su Ejecutivo, Steffen Seibert, quien aseguró que la revolución castrista sometió "durante décadas" a los cubanos a un "sistema de represión política".

El "niño balsero" le responde a Trump.

La respuesta a Donald Trump, quien llamó a Fidel Castro "dictador brutal", se la están dando los miles de cubanos que acudieron a su funeral, señaló Elián González, el "niño balsero". González, ahora de 23 años, fue sacado por su madre hacia Estados Unidos en una precaria embarcación que naufragó en noviembre de 1999. Muerta la madre en el naufragio, el niño de casi seis años fue rescatado y llevado a Miami, lo que dio inicio a una disputa legal por su custodia entre los familiares del exilio y su padre Juan Miguel, apoyado por Castro.

Empresarios buscan persuadir a Trump que afloje.

Las empresas de Estados Unidos están buscando formas de persuadir al presidente electo Donald Trump para que mitigue sus amenazas de cancelar la apertura del gobierno de Barack Obama respecto a Cuba, un retroceso que temen que les cueste millones de dólares. El lunes, tres días después de la muerte del líder revolucionario Fidel Castro, Trump escribió en Twitter que pondría fin al "acuerdo" de Obama si Cuba no hacía más por su gente. Sin embargo, no prometió revertir los cambios y los que defienden unos lazos más estrechos dijeron que esperan que se mantenga fiel a sus raíces e impulse los vínculos económicos.

"Ha dicho cosas que son francamente esperanzadoras para gente en ambos lados del debate", dijo el congresista Mark Sanford, uno de varios republicanos que respaldan un mayor acercamiento con Cuba.

Varias aerolíneas estadounidenses ya están volando a Cuba, Starwood Hotels & Resorts firmó un contrato para administrar un hotel cubano y Carnival Corp empezó a operar cruceros hacia la isla. Aunque los negocios en Cuba aún no han rendido grandes ingresos para las firmas estadounidenses, una reversión de las políticas de Obama podría dejarlas fuera de ese mercado o hacer que sus inversiones se pierdan.

"Si Estados Unidos sigue limitando el comercio (con Cuba) y la Unión Europea, China y Rusia siguen expandiendo el comercio, a Estados Unidos le quedará un pedazo más pequeño del pastel", dijo José Viñals, director de Operaciones Internacionales de Lupicinio, un bufete español que representa a grandes corporaciones en sus negocios con Cuba.

Si los vuelos se detuvieran o la demanda cayera por nuevas restricciones, las aerolíneas estadounidenses perderían cientos de millones de dólares en los próximos años, estimó John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba.

Cientos de miles se congregaron anoche en la Plaza de la Revolución. Foto: Reuters
Cientos de miles se congregaron anoche en la Plaza de la Revolución. Foto: Reuters
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