Francisco hizo una misa bajo tormenta con vientos y lluvia en Filipinas 

"Los acompaño con mi corazón"

Llueve copiosamente y sopla fuerte el viento, pero una multitud de personas se agolpa, la mayoría con capas impermeables amarillas livianas. También el papa Francisco usa una incluso sobre los paramentos sacros, y celebra la misa en el altar frente al mar, a pocos metros se ven palmeras y casas pobres de pescadores. Esa escena ocurrió ayer en Tacloban.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Francisco se protegió solo con un piloto e hizo la misa programada. Foto: Reuters.

El 8 de noviembre de 2013, también llovía y había viento, pero esa mañana un tifón atroz levantó al menos tres veces el mar de Filipinas y lo llevó sobre la tierra. La oleada mató a casi 8 mil personas, derrumbó palmeras y se llevó viviendas de de austeras familias.

El tifón Yolanda es considerado el peor de la historia del archipiélago. El balance difundido en marzo de 2014 habla de 6.245 muertos verificados, 28.626 heridos, 1.039 desaparecidos, la mayor parte de la provincia filipina de Leyte, con Tacloban, la capital, totalmente destruida. Las familias afectadas sumaron 3.424.000 con más de 16 millones de personas implicadas.

En Palo, donde Francisco fue después de la misa en Tacloban, una mujer que lo espera bajo la lluvia detuvo a los periodistas especialmente para agradecerles. "Le agradezco porque vinieron aquí desde tan lejos, traen la atención del mundo sobre nosotros", dijo emocionada. "Son sobrevivientes?", le preguntan los reposteros. "Aquí -explica- a los que ven somos todos sobrevivientes, perdimos todo, casa, trabajo, personas queridas, mi familia perdió una nieta".

Ayer, en Tacloban y Palo, hubo tormenta tropical, se llama Mekkhala y el Papa se vio obligado a acortar la permanencia entre los sobrevivientes. Pero no renunció a expresar su propia cercanía, y ellos la quisieron sentir.

Firmeza.

El Papa Sabía que la tormenta se abatría sobre esa zona, pero insistió en que "había que estar con ellos".

Lo mismo ocurrió durante el vuelo que le llevaba a Tacloban, cuando el organizador de los viajes, Alberto Gasbarri, le comentó que se podría celebrar la misa en un lugar cerrado, debido a las condiciones meteorológicas de fuerte viento y lluvia incesante. el vocero oficial del Vaticano, Federico Lombardi, explicó que Francisco contestó: "Absolutamente no. Yo tengo que estar con ellos y celebrar con ellos la misa".

Durante su presencia en Tacloban, cuando le preguntaron sobre cómo estaba ante la adversidad del tiempo, Su Santidad contestó: "Esto es un tifón normal".

A su vez, Lombardi explicó a los medios de comunicación que que lo ocurrió en Tacloban fue algo muy profundo, debido a que el Papa vivió y quiso vivir un momento difícil como el que éstas personas viven con frecuencia.

Dios sabe.

Comienza la homilía. Francisco habla en español, desde el corazón, y plasma uno de los momentos más fuertes de este viaje.

Pide disculpas por no tener las palabras adecuadas para compartir el dolor, dice que decidió este viaje el día que supo del tifón: "Sentí que debía venir aquí. No tengo palabras, no puedo llorar con ustedes. Tantos de ustedes perdieron todo, no se qué decirles, Dios sabe decirles. Tantos de ustedes perdieron parte de la familia, sólo miro con silencio, los acompaño con mi corazón en silencio. Tantos de ustedes se preguntaron mirando a Cristo porqué Señor?", afirma Francisco, sereno.

"A cada uno, el Señor responde en el corazón, de su corazón. No tengo otras palabras para decirles. Miremos a Cristo, él es el Señor, él nos comprende porque experimentó la cruz. Y bajo la cruz estaba la madre, nosotros somos como niños, que en el momento de dolor, de pena que no comprendemos nada, sólo nos viene de tirar la mano firmemente y decirle mamá, como un niño cuando tiene miedo dice mamá. Esta es la única palabra que puede explicar lo que sentimos en el momento oscuro, madre mamá", amplió el Sumo Pontífice.

Muchas personas, entre las más de 200 mil presentes en la misa, según estimaciones vaticanas, tienen el rostro marcado por las lagrimas.

La homilía que no pudo pronunciar el Santo Padre y el discurso en la catedral, que tampoco fue hecho, son considerados "válidos".

Lombardi explicó que el Papa hubiera querido decir esas cosas. En particular, en el corazón del Pontífice está el pedido de que "los pobres de todo el país sean tratados de modo equitativo, que su dignidad sea respetada, que las elecciones políticas económicas sean justas e inclusivas".

"El criterio con el cual tratamos a los pobres será el mismo con el cual seremos juzgados", advirtió Francisco, pidiendo luego que no disminuya la atención y la solidaridad con estas personas, ya que "mucho fue hecho pero mucho queda por hacer", insistió.

Apoyo a familias que han sufrido

En la Isla de Leyte, el Papa almorzó y conversó con 30 familias afectadas por el tifón que golpeó la zona en noviembre de 2013. "Nunca olvidaré la cara del Papa al escuchar a los que decían: he perdido a mi padre, a mis hijos...", relató el cardenal filipino, Luis Antonio Tagle. También fue informado de la muerte de una joven de 27 años al caerle encima un andamio durante la misa. Francisco encargó al organizador de sus viajes, Alberto Gasbarri, que tomara contacto con la familia de la joven para confortarla y hacer sentir su cercanía.

ACLAMADO por millones: "HARÍAMOS TODO POR ÉL"

Millones de filipinos se han echado a la calle para manifestar su fervor católico y mostrar su cariño al papa Francisco, que desde que llegó a Filipinas el pasado jueves ha visto como los fieles acuden en masa a todos los eventos programados durante su visita.

Así quedó en evidencia en Tacloban, bajo una fuerte tromenta.

La efusividad de los filipinos ha llegado a tal punto que el propio pontífice mandó callar a los afortunados que pudieron asistir a su visita de la Catedral de Palo. "Primero, quiero pediros que recéis por mi, y segundo, que os calléis", dijo entre risas en un breve discurso en el que explicó la razón por la que se veía obligado a acortar su viaje.

Ya de vuelta en Manila, el cambio repentino en el programa no impidió que cientos de miles más volvieran a recibir al pontífice en la base aérea de Villamor y en las calles de la capital, que estos días se encuentra prácticamente paralizada por la visita.

"Para nosotros, el Papa lo es todo. No hay nada que no haríamos por él", afirmó Randy Castillo, vigilante de seguridad en Manila.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)