Rusia aplica dinero, ideología y desinformación en desafío global a EE.UU. y ue

Acción para socavar a Occidente

La guerra en Ucrania que ha puesto a Rusia contra Occidente no solo es librada con tanques, artillería y tropas. De manera creciente, Rusia usa diferentes tipos de armas, de acuerdo con lo que señalan funcionarios de Estados Unidos y la Unión Europea (UE): dinero, ideología y desinformación.

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Putin dijo que Rusia es un país abierto que avanzó en democracia. Foto: AFP

Mientras el presidente Barack Obama y sus aliados europeos intentan contrarrestar la intervención militar de Rusia en Ucrania, se han visto luchando en sus propios países con lo que ven como un impulso concertado de Moscú para usar su influencia económica, financiar a partidos políticos y movimientos europeos y difundir relatos alternativos del conflicto en Ucrania.

El objetivo del Kremlin parece ser crear divisiones, desestabilizar a la UE y posiblemente provocar una fractura de lo que hasta ahora ha sido un consenso relativamente unido, aunque en ocasiones frágil, contra la agresión rusa. Al menos, si Rusia puede apartar a un solo miembro de la UE, en teoría podría prevenir la renovación de las sanciones económicas que finalizarán a fin de mes, debido a que se requiere unanimidad de los países miembros para mantenerlas.

Las sanciones, que han tenido impacto en la economía rusa, fueron aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea, después que Rusia anexó la península de Crimea, en marzo de 2014. Rusia siempre ha reivindicado a Crimea como base histórica de su Armada, en el Mar Negro.

En los días previos a la cumbre del Grupo de los 7 —las potencias económicas del mundo— realizada la semana pasada en Alemania, funcionarios de Estados Unidos y la UE expresaron en público su preocupación por los esfuerzos subterráneos —y a veces más abiertos— del presidente Vladimir Putin para conquistar aliados en Occidente.

"A medida que intenta provocar, el Kremlin trabaja intensamente para comprar y apropiarse de las fuerzas políticas europeas, financiando tanto a partidos anti sistema de derecha e izquierda a lo largo de Europa", dijo el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden en un discurso, el mes pasado, en la Brookings Institution, en Washington. "El presidente Putin ve a esas fuerzas políticas como herramientas útiles a ser manipuladas para crear fisuras en el cuerpo político europeo que después pueda explotar".

Esa conclusión es compartida por el gobierno de Gran Bretaña. "En la cuestión del dinero ruso, sí, por supuesto, estamos preocupados respecto de lo que es claramente una estrategia del Kremlin para elegir, digamos, a los hermanos que pueden estar menos comprometidos y ser más vulnerables ante la decisión que tomará la UE en junio", consideró el secretario de Exterior de Gran Bretaña, Philip Hammond. "No ha escapado a la atención del Kremlim que este proceso requiere unanimidad y que él solo necesita tener a un país de su lado".

Resulta incierto si esa estrategia tendrá éxito.

Presión.

Funcionarios de Estados Unidos y diplomáticos europeos señalaron que tienen confianza por ahora de que las sanciones a Rusia serán renovadas por la cumbre de la UE, que se realizará en Bruselas los días 25 y 26 de este mes. Alemania, el miembro dominante de la UE, apoya extender las sanciones hasta enero y otras naciones más pequeñas pueden no estar dispuestas a desafiarla. Pero, no hay apetito para agregar sanciones, como le gustaría a algunos funcionarios de Estados Unidos.


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Obama ha intentado mantener el programa europeo de medidas ante la creciente presión de Putin. Al partir de Alemania, tras la cumbre del Grupo de los 7, Obama dijo que espera que los líderes europeos renueven las sanciones e indicó que esas medidas podrían ampliarse si Putin no cede.

"Debe tomar una decisión: ¿continúa arruinando la economía de su país y sigue aislando a Rusia en la búsqueda de un deseo obstinado de recrear la gloria del imperio soviético? O reconoce que la grandeza de Rusia no depende de violar la integridad territorial de sus vecinos", expresó Obama.

Los esfuerzos de Rusia por tener influencia en Occidente han seguido varias formas. De manera tradicional, ha usado su estatus de suministrador de energía para hacer cambiar de posición a clientes en Europa, y ahora presiona a los países del sureste europeo, incluyendo a Grecia, que está en dificultades, para que apoyen un proyecto de nuevo gasoducto con promesas de beneficios económicos. Los oligarcas rusos tienen tanto dinero en bancos de Chipre, que ese país es visto como un puesto financiero de avanzada de Rusia.

Durante años, Rusia ha pagado insertos auspiciados por el gobierno en diarios y sitios web de 26 países. Ha propuesto expandir RT, su red internacional de televisión, que emite en inglés y otros tres idiomas, y se deleita destacando las debilidades de Occidente, para difundir programas en francés y alemán.

Dinero.

Estados Unidos y países europeos han acusado a Rusia de financiar a los movimientos ecologistas en Europa para alentar protestas contra el método de fractura hidráulica, una acción para defender al gas ruso.

Desde mucho antes de la crisis de Ucrania, el dinero ha sido un medio de Putin para intentar definir los hechos en Occidente.

Después que Gerhard Schroeder dejó el gobierno de Alemania, le dio un cargo lucrativo en Gazprom, el gigante energético estatal de Rusia. Cuando George W. Bush era presidente, Putin le preguntó "si lo ayudaría" designando a Donald L. Evans —amigo estrecho de Bush y ex Secretario de Comercio— en un cargo corporativo de alto salario en Rusia. (Bush rechazó la idea).

Rusia parece lograr cierta fuerza en países como Grecia, Hungría y República Checa y aún en Italia y Francia. No solo se alinea con izquierdistas tradicionalmente afiliados a Moscú desde la Guerra Fría, sino también hace causa común con fuerzas de derecha que se rebelan contra el ascenso de la UE y simpatizan con el ataque a lo que Putin califica de declinación moral de Occidente.

El ejemplo más prominente ha sido el Frente Nacional, en Francia, que bajo el liderazgo de Marine Le Pen confirmó que recibió un crédito de US$ 11,7 millones del Primer Banco Checo-Ruso, en Moscú, que se señala tiene vínculos con el Kremlin. Ella negó las informaciones de prensa de que el dinero fue solo el primer desembolso de un eventual crédito por US$ 50 millones para ayudar a su partido en las elecciones presidenciales de 2017.

El Partido de la Libertad, de extrema derecha, de Austria negó acusaciones de dependencia del Kremlin, que fueron realizadas por su rival de izquierda, el Partido Social Demócrata, y aseguró que no recibió donaciones ni créditos.

"El grupo de los 7 decidió: a Rusia no la necesita"


Vladimir Putin dijo, el miércoles, en Milán, de manera tajante, que "simplemente no hay relación" entre Rusia y el Grupo de los 7. "Cuando formábamos parte participábamos, proponíamos un punto de vista alternativo, pero nuestros socios decidieron que no necesitaban de Rusia".

Por otra parte, dijo que habló con el primer ministro de Italia, Matteo Renzi "del tema de las sanciones, que no pueden ser un obstáculo real: o se eliminan o se modifican para apoyar a las empresas que quieren colaborar con nosotros, incluso en el campo militar y tecnológico".

REPERCUSIONES.


Logra votos y apoyo a los grupos separatistas.


Las fuerzas políticas de derecha que son vistas como alineadas con Rusia, votan en contra de resoluciones del Parlamento Europeo que son críticas de ese país y han enviado observadores a los referéndum y elecciones en las regiones dominadas por separatistas respaldados por el Kremlin en Ucrania, Crimea y Donetsk. Han actuado junto con miembros de algunos partidos de extrema izquierda como Die Linke, en Alemania, y KKE, en Grecia.

El Political Capital Institute, un centro de investigación con sede en Budapest, — el primero en documentar el interés ruso en los partidos de extrema derecha de Europa Oriental, en 2009— informó en marzo que el interés se extendió a países europeos occidentales. Hizo una lista de 15 partidos europeos de extrema derecha comprometidos con Rusia. Indicó que las nuevas afiliaciones no son necesariamente financieras, sino que pueden involucrar ayuda profesional y de organización. De cualquier manera, señaló que "la influencia rusa en los asuntos de la extrema derecha es un fenómeno que se ve a lo largo de Europa como un riesgo clave para la integración euro-atlántica".

Carl Bildt, ex primer ministro de Suecia, sostuvo que "resulta claro que el Kremlin tiene todo el interés en fracturar a Europa de cualquier forma posible. De manera activa, busca aprovechar cada división que ve".

Denuncian intento de fracturar a la OTAN.


El jefe de Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin E. Dempsey, expresó preocupación respecto de lo que califica de "la habilidad de Rusia para emplear otros instrumentos de poder", además de la fuerza armada.

"El presidente Putin considera que la OTAN es una amenaza y buscará las oportunidades de desacreditar y eventualmente minar la alianza", dijo en una respuesta por correo electrónico. "El objetivo final de Putin es fracturar a OTAN".

Pero, Fiona Hill, ex oficial de inteligencia enfocada en Rusia y actual académica de la Brookings Institution, dijo que con excepción del partido de Le Pen, en Francia, las aseveraciones sobre el financiamiento ruso a partidos europeos parecen más basadas en la especulación que en los hechos. "La cuestión es ¿cuántas pruebas duras alguien tiene?", preguntó. "Le resulta útil a los propios rusos no refutar los rumores y perpetrar algunos de éstos. Quieren que se piense que todo el mundo es corrupto y que puede ser influenciado".

David Kramer, académico del Instituto de Liderazgo Internacional, en Washington, estimó que cualquier financiamiento ruso de partidos políticos europeos puede resultar contraproducente para Rusia, si aliena a la élite gobernante en Europa. "Es una gran preocupación", manifestó. "Pero pregunto si al final del día van a desperdiciar el dinero".

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