La maravilla natural está en Australia y sufre diversos golpes

Acción para salvar a la barrera de 3.000 arrecifes de coral

Australia presentó un plan de conservación a 35 años de la Gran Barrera de Coral, patrimonio mundial cuya protección es una prioridad, aseguró su primer ministro en respuesta a la advertencia de la Unesco de ponerla en la lista de sitios amenazados.

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Los arrecifes de coral están en riesgo.

El plan de protección a largo plazo de esta gran atracción turística en la costa del estado de Queensland, en el nordeste del país, prohíbe de manera total y definitiva cualquier vertido de desechos de dragado y fija objetivos en materia de mejoría de la calidad del agua y de protección de la vida marina.

La Unesco expresó su preocupación en 2013 por las crecientes amenazas que pesaban sobre el mayor arrecife coralino del mundo, inscrito desde 1981 en su lista de Patrimonio de la Humanidad. Amenazó con colocarla en la lista de patrimonio natural en peligro, pero le dio tiempo para presentar un informe sobre cómo proteger el lugar.

La Gran Barrera de Coral, de una extensión de 345.000 km2, tiene unos 3.000 arrecifes distintos y un millar de islas tropicales. Pero padece los efectos del calentamiento global, de la proliferación de una estrella de mar que devora el coral, de la pesca, de los vertidos masivos de nitratos y pesticidas procedentes de las explotaciones agrícolas y del desarrollo industrial en la costa debido al auge minero.

Investigadores australianos constataron en febrero que los corales de la Gran Barrera ingieren restos del abundante plástico que contamina el Pacífico "a un ritmo apenas inferior al que consumen habitualmente el plancton".

El primer ministro australiano, Tony Abbott, aseguró que la preservación de la barrera era la prioridad de su gobierno conservador y que el "Plan 2050 de sostenibilidad a largo plazo" respondía a todas las preocupaciones de la comunidad internacional.

"Es un tema sobre el cual, al más alto nivel, Australia dice a sus socios extranjeros [...] que toda la nación esta plenamente comprometida en la protección de la Gran Barrera de Coral", dijo Abbott a la prensa en Queensland.

El ministro de Medio Ambiente, Greg Hunt, explicó por su parte que el objetivo del plan era tener, en cada década, "una mejor calidad del agua con objetivos ambiciosos, como una reducción del 50% de la presencia de nitrógeno para 2018 y del 80% para 2025".

Los vertidos de pesticidas en las zonas prioritarias deben bajar al menos el 60% antes de 2018 y las poblaciones de tortugas de mar, delfines y dugongos tienen que mantenerse estables o incluso aumentar para 2020.

El ministro de Medio Ambiente de Queensland, Steven Miles, agregó que el plan respondía a la mayor amenaza a medio plazo sobre la barrera de coral, la de los vertidos de sedimentos, abonos y pesticidas, y que obligaba a su estado a limitar la extensión portuaria a cuatro lugares.

"Creo que con esto podemos convencer a la comisión del patrimonio de que no solo no deben poner la Gran Barrera de Coral en la lista de sitios amenazados, sino también de que vamos a impedir efectivamente que el sitio esté amenazado", dijo Miles.

Pero el grupo de defensa del medio ambiente WWF-Australia declaró que el plan, aunque incluye buenas medidas como el desbloqueo de 100 millones de dólares australianos (US$ 78 millones) adicionales para la Gran Barrera, no bastaría para frenar el deterioro del lugar.

"La supervivencia de la Gran Barrera depende de una acción colectiva de la comunidad internacional, Australia incluida, para reducir los gases de efecto invernadero", declaró su director ejecutivo Dermot OGorman. AFP

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