ESTADOS UNIDOS

Abuso de poder y obstrucción: votan juicio político a Donald Trump

Es la cuarta vez en la historia de Estados Unidos que se intenta destituir a un Presidente; mayoría en diputados pero no en Senado para destituirlo.

La imagen del presidente Donald Trump vista a través de una cámara de televisión. Foto: AFP
La imagen del presidente Donald Trump vista a través de una cámara de televisión. Foto: AFP

Después de un intenso debate, que dejó en evidencia la profunda división política que existe en Estados Unidos, -tanto entre los dirigentes políticos como entre los ciudadanos- el Comité Judicial de la Cámara de Representantes aprobó por 23 votos a favor y 17 en contra, presentar al plenario de esa rama legislativa para su aprobación entre martes y miércoles de esta semana, dos artículos para acusar al presidente Donald Trump de abusar del poder de su alta investidura, someterlo a juicio político y plantear su destitución.

Es la cuarta vez en la historia de Estados Unidos que se intenta destituir a un Presidente, aunque en uno de los casos -el de Richard Nixon- no se llegó a realizar el juicio político, debido a que el mandatario presentó renuncia al tener conocimientode que solo tenía el apoyo de cuatro senadores.

La aprobación de los dos artículos que plantean el impeachment es un presagio de lo que ocurrirá en el plenario de la Cámara de Representantes de 435 miembros esta semana, donde el Partido Demócrata es mayoría y se estima que votará a favor de encomendar al Senado la realización del juicio a Trump, cuyos casi tres años en la Casa Blanca han exacerbado la división política del país.

Trump enfrenta dos cargos de juicio político en la Cámara de Representantes, uno por abuso de poder y otro por obstrucción del Congreso.

Si Trump es finalmente acusado por la Cámara, será sometido a un juicio en el Senado, donde los republicanos actualmente tienen 53 bancas frente a las 47 de los demócratas. La Constitución estadounidense requiere una mayoría calificada de dos tercios para condenar a una persona que ha sido acusada.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: AFP
Donald Trump enfrenta dos cargos de juicio político en la Cámara de Representantes. Foto: AFP

El Artículo II, Sección 4 de la Constitución, describe los motivos para destituir a un presidente. “El presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de Estados Unidos serán removidos de su cargo por juicio político, y condena de traición, soborno y otros delitos mayores y faltas menores”, indica.

El propósito de los fundadores y constituyentes de Estados Unidos fue promover la destitución del Presidente si éste comete abuso de poder. Ese es el verdadero significado del artículo incluido en el texto constitucional.

Los legisladores de la Cámara de Representantes Jerry Nadler, presidente del Comité Judicial, y Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia, ambos demócratas, describieron los dos cargos de juicio político en una conferencia de prensa el martes. Estos son:

1. Abuso de poder

Ucrania, Volodimir Zelenski, que anunciara una investigación por supuesta corrupción sobre el exvicepresidente Joe Biden, su potencial rival del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2020.

“Es un delito merecedor de juicio político que el presidente ejerza los poderes de su cargo público para obtener un beneficio personal inapropiado mientras ignora o daña el interés nacional”, dijo Nadler. “Eso es exactamente lo que hizo el presidente Trump cuando solicitó y presionó a Ucrania para que interfiriera en nuestras elecciones presidenciales de 2020”, apuntó.

Schiff dijo que Trump “abusó del poder de su cargo al condicionar dos actos oficiales para que Ucrania lo ayudara a ser reelecto: la entrega de cientos de millones de dólares en ayuda militar que la nación necesitaba desesperadamente para enfrentar a Rusia y a los grupos separatistas que responden a ese país, y una reunión de la Casa Blanca con un aliado que intentaba defenderse de la agresión rusa”.

“Al hacerlo, socavó nuestra seguridad nacional y la integridad de nuestras próximas elecciones”, afirmó Schiff.

2. Obstrucción del Congreso.

La negativa del presidente Trump a cumplir con las citaciones del Congreso emitidas por los investigadores de la Cámara de Representantes, que a finales de septiembre comenzaron a evaluar si había méritos para someter al mandatario a un juicio político por el caso ucraniano, constituye la base del segundo cargo de la acusación, por obstrucción del Congreso. “El presidente Trump realizó un desafío sin precedentes, categórico e indiscriminado de la investigación de juicio político”, dijo Nadler.

El informe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre la investigación para el juicio político acusó a Trump de ordenar a las reparticiones públicas y a funcionarios federales que ignoraran las solicitudes para la presentación voluntaria de documentos y no acataran las citaciones del Congreso para suministrar registros y otros datos.

Trump indicó a los funcionarios del gobierno federal no testificar “incluso cuando estén obligados”, señaló el Comité.

“Un presidente que se declara por encima de la rendición de cuentas, por encima del pueblo estadounidense y por encima del poder de juicio político del Congreso... es un presidente que se ve a sí mismo por encima de la ley”, agregó Nadler. “Debemos ser claros, nadie, ni siquiera el presidente, está por encima de la ley”.

Torpedean.

El clima de enfrentamiento envolvió todas las actuaciones de los legisladores en las dos comisiones, incluyendo las reuniones en las que se recibieron testimonios sobre el caso de Ucrania.

Como vienen haciendo desde que el Comité Judicial tomó el relevo del Comité de Inteligencia, el jueves pasado los congresistas republicanos trataron de torpedear la sesión, interrumpiendo desde la primera intervención con mociones procedimentales que sabían destinadas al fracaso. Lo demás fue una puesta en escena de los argumentos de unos y otros teatralizada para la televisión, que sigue retransmitiendo en directo las sesiones.

Entretanto, las miradas de los periodistas viajaban rítmicamente, como en un partido de tenis, de los rostros airados de los congresistas en posesión de la palabra a las pantallas de los celulares, bombardeadas por una furiosa actividad tuitera del presidente Trump, insólita incluso para sus febriles estándares: 48 tuits o retuits solo en las primeras cinco horas de sesión. La jornada se convertiría, según el recuento de The Washington Post, en la que más tuiteó desde que anunció su candidatura a la presidencia en 2015.

Los demócratas, no obstante, neutralizaron todos los ataques de los republicanos contra los artículos del impeachment. A medida que sus enmiendas caían derrotadas por la mayoría demócrata, la única incógnita era cuándo los republicanos se iban a dar por vencidos y dar la sesión por terminada.

Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la Cámara de Representantes. Foto: Reuters
Nancy Pelosi lidera al Partido Demócrata en el Congreso. Foto: Reuters

Posturas.

Fuera de la sala donde delibera el Comité Judicial, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se mostró confiada en que la holgada mayoría demócrata evitará sorpresas y permitirá proceder esta semana con el juicio político, aunque recordó que son los congresistas quienes, a título individual, deben examinar las pruebas y decidir por sí mismos.

Aunque una información de The Washington Post, sondeando fuentes de la Cámara baja protegidas por el anonimato, aseguraba que es probable que media docena de congresistas demócratas voten en contra del impeachment. Se trata de legisladores que se presentan a la reelección el año que viene en distritos que en las presidenciales de 2016 votaron republicano y temen que apoyar el proceso les haga parecer extremistas ante los votantes moderados. Eso pondría en riesgo su reelección. No serían suficientes para impedir que el juicio político salga adelante y haya de votarse en el Senado, pero desde luego no es una buena noticia para los demócratas.

Donde no hay atisbo de fisuras significativas es en las filas republicanas. Lo que indica que, cuando el Senado se convierta en el jurado que decida si destituir al presidente Trump o no, los demócratas tendrán muy difícil conseguir la necesaria mayoría de dos tercios (67 votos) o, lo que es lo mismo, lograr que una veintena de senadores republicanos voten contra el mandatario al que hasta ahora han defendido con vigor.

“Son el partido de engaño y mentira”

El presidente Donald Trump ha asumido una actitud desafiante ante el planteo del Partido Demócrata para hacerle el juicio político e intentar destituirlo.

El mandatario sostiene que en todo momento ha actuado de manera correcta y sin apartarse de las normas, siempre pensando en el interés superior de Estados Unidos y sus ciudadanos. Pone énfasis en que tuvo esa misma postura en la conversación telefónica con su par de Ucrania, Volodimir Zelenski, el 25 de julio de este año, que es cuestionada por los demócratas y tomada como base y fundamento del pedido de juicio político. “La conversación fue perfecta”, reitera Trump en cada oportunidad que le preguntan sobre la misma.

En una acción destinada a despejar las dudas, Trump difundió una transcripción de la conversación telefónica con Zelenski y sostiene que al leer el desarrollo del diálogo se advierte que no le pidió a Zelenski que investigara al ex vicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter a cambio de entregarle la ayuda militar. Afirma que no hubo quid pro quo (hacer un pedido a cambio de algo) y que el propio presidente Zelenski declaró que en ningún momento se sintió presionado por Trump.

Más allá del diálogo con Zelenski, hay un hecho que se destaca: pocos presidentes electos enfrentaron rumores de juicio político de manera tan temprana como Trump. Días después de su elección en 2016, comenzaron las especulaciones debido a sus muchos problemas éticos.

Trump ahora se queja de que los demócratas han tratado de actuar en su contra desde el comienzo y solo están usando la cuestión de Ucrania como un pretexto, pero los opositores afirman que Trump ha violado las normas tantas veces que él mismo se lo buscó.

La semana pasada, en uno de los actos políticos que realiza con frecuencia -esta vez fue en la ciudad de Hershey, Pennsylvania- el presidente ratificó sus ataques a los demócratas al señalar que “a lo largo de estos tres años no han hecho nada en beneficio de Estados Unidos y de sus ciudadanos” y han dedicado todos sus esfuerzos a sabotear a su gobierno. Destacó que, pese a esa obstrucción, él ha logrado que la economía de Estados Unidos se encuentre en crecimiento, con una muy baja tasa de desempleo y con la creación de miles de puestos laborales.

El viernes, en Twitter afirmó que los demócratas “son el partido de la mentira y el engaño”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error