El proyecto "Lisboa sensorial" proponer recorrer el barrio popular de Alfama con los ojos vendados y la compañía de una persona ciega. "Párense, olviden sus ojos y concéntrense en los cuatro sentidos que les quedan", dice Carlos Silveira, un no vidente de 45 años de edad, que se dispone a comenzar su recorrida junto a siete personas que tienen sus ojos vendados. El trabajo de Silveira consiste en ayudar a los transeúntes a encontrar referencias, pese a la oscuridad. En parejas, junto al brazo de un guía que sí ve y le previene de los inminentes obstáculos, se mueven entre coches apartados, terrazas, y descienden escaleras en fila india, provocando la sorpresa de turistas y de los mismos habitantes de la zona. La idea de estos paseos fue del taller creativo "Cabarcega", nombre en portugués del juego de la gallina ciega, que trabajan con la colaboración de la Asociación de Ciegos y Ambliopes de Portugal (ACAPO), que es el destino de los 20 euros (poco más de 35 dólares) desembolsados por cada participante de está travesía en la oscuridad. AFP