El vicepresidente de Venezuela recogió el apoyo del Sunca

Yerno de Hugo Chávez arenga a los sindicatos

El comienzo de la Decimosexta reunión de la Unión Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Construcción, Madera y Materiales de la Construcción, que se realizó ayer en el auditorio de la Torre de las Telecomunicaciones, fue el escenario de una arenga chavista a cargo del vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza.

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Arreaza y Rosa Chávez: el alto jerarca dijo que el capitalismo es "opresor". Foto: M. Bonjour

El vicepresidente, que es yerno del fallecido presidente Hugo Chávez —está casado con su hija Rosa Virginia—, fue invitado al estrado a arengar a un público, compuesto mayoritariamente por sindicalistas de la construcción (Sunca) que lo aplaudió en varias oportunidades. Arreaza, que llegó de la mano de su esposa y acompañado del embajador venezolano, Julio Chirino, dijo que "el capitalismo es opresor por naturaleza, por definición explotador de los pueblos" y sostuvo que su país está "asediado otra vez por el imperio de los Estados Unidos". Arreaza contó que el presidente venezolano Nicolás Maduro le dijo "quédate allá y dales un saludo" a los que participen del foro sindical internacional.

En otro momento y refiriéndose al expresidente José Mujica, quien también saludó a los participantes del foro, Arreaza dijo que "el Pepe fue un hombre tan cercano al comandante Hugo Chávez....".

Arreaza vino a Uruguay para el velatorio del escrito Eduardo Galeano y se reunió con el vicepresidente Raúl Sendic "para retomar la agenda bilateral" y "no dejar que se adormezca", según explicó. El vicepresidente venezolano recordó que Maduro fue conductor del metro de Caracas y "ni por un segundo" dejó de ser "un obrero, un trabajador". "Cuenten con nosotros para lo que sea", le dijo Arreaza a los dirigentes del sindicato de la construcción.

"El mundo no aguanta 200 años más este sistema (...) Cuánto nos han dividido, pero llegó la hora (...) Enderecemos el mundo, pues", gritó Arreaza en otro momento. Su discurso fue aplaudido en varias ocasiones por los asistentes que ya habían aplaudido de pie el ingreso de Mujica al grito de "¡Pepe, Pepe!".

El presidente del Sunca, Faustino Rodríguez, le entregó a Arreaza una placa con una frase de Alfredo Zitarrosa. Óscar Andrade, diputado comunista y dirigente del Sunca en uso de licencia gremial, dejó claro que no tiene "dudas" de qué "lado ponerse" y señaló que "toda la solidaridad" del sindicato va para "ese pueblo agredido", refiriéndose a Venezuela.

A la salida de la reunión, Arreaza hizo breves declaraciones y cuando El País le preguntó qué responde a quienes sostienen que los encarcelados dirigentes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma no han tenido un proceso con garantías, respondió: "Que se informen". Y cuando El País le preguntó si él entendía que los procesos habían tenido garantías, contestó: "Investigue bien, compañero".

El gobierno de Venezuela ha sido cuestionado por reprimir manifestaciones opositoras y encarcelar a dirigentes políticos, y poro la profunda crisis económica que hoy padece ese país, con niveles récord de inflación y desempleo.

Arreaza dijo que Venezuela no constituye una amenaza para Estados Unidos y que en todo caso ese país y sus fuerzas armadas sí lo son. Según Arreaza, Estados Unidos ambiciona recursos naturales venezolanos como el petróleo, el gas natural, el hierro, el oro, el coltán y la bauxita. El estado venezolano, sostuvo, todavía es "burgués" pero el gobierno procura transformarlo en socialista.

Arreaza, un licenciado en Asuntos Internacionales de 41 años, dijo que a Maduro le gustaría visitar Uruguay y que se quiere "retomar el ritmo de la relación bilateral para que sea más veloz". Los recursos naturales de Venezuela "no son solo para los venezolanos", remarcó. A su gobierno, agregó, le interesa los alimentos uruguayos.

Arreaza, acompañado de su esposa Rosa Chávez, el embajador Chirino y varios integrantes de su seguridad, abandonó la Torre de Antel en una camioneta gris.

Donde va, Mujica sigue siendo ovacionado.


El expresidente José Mujica fue ovacionado ayer cuando ingresó al auditorio de la Torre de las Telecomunicaciones donde un sindicalista de la India le regaló una bandera roja con la sigla de su sindicato y el símbolo comunista: la hoz y el martillo. Mujica habló luego y dijo que "ahora está de moda hablar de los derechos humanos" y reclamó acciones concretas para fortalecerlos. La decisión de traer refugiados sirios y liberados de la base de Guantánamo tienen el sentido de buscar mitigar dramas como la guerra civil de Siria que "el mundo rico" no logra resolver. "Nadie le pasa la cuenta a los más ricos, tenemos el deber de no abdicar de lo que pensamos", señaló el expresidente que se sacó muchas fotos con los asistentes.

Ante sindicalistas de varios países, Mujica señaló que festeja "la voluntad de entenderse porque el internacionalismo no es una consigna del pasado, es una necesidad cada vez más fuerte; el dinero sí se globaliza". Y advirtió que la riqueza crece en el mundo pero también lo hace la desigualdad. "Hay millones de niños en campamentos. Hay ahogados en el Mediterráneo. Ustedes antes que ser trabajadores de la construcción, son hombres", dijo el expresidente con la intención de sensibilizar a quienes lo escuchaban.

En el encuentro había sindicalistas de Grecia, Perú, Portugal, India y Brasil, entre varios otros países. El director de Trabajo, Juan Castillo, y el diputado oficialista Daniel Placeres, estaban entre los asistentes.

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