VERANO 2018

La voz de tangos y sones que rompe olas en el Este

Entre días de playa y shows Valentina Estol graba su disco.

Un homenaje: Valentina Estol en el papel de Frida Kahlo. Foto: Facebook Valentina Estol
Un homenaje: Valentina Estol en el papel de Frida Kahlo. Foto: Facebook Valentina Estol

Valentina Estol canta tangos desde los 16 años; para no decir su edad, digamos que nació en 1991. Es fernandina y principalmente en Maldonado está desarrollando una carrera artística que comparte con la docencia y la crianza de su hijo de 2 años y medio, con el cual ayer de tarde se encontraba disfrutando las arenas y aguas de la Mansa.

El primer tango que le fascinó fue Nada, con letra de Horacio Sanguinetti y música de José Dames, grabado por primera vez en 1944 por Carlos Di Sarli. Dice que ese tema la transportó a la casa de su abuelo en Canelones, con un enorme rosal. Es una historia que han cantado desde Julio Sosa y Goyeneche hasta Caetano Veloso o Baglietto, con arreglos de bossa o balada: "Nada, nada queda en tu casa natal.../ solo telarañas que teje el yuyal.../ El rosal tampoco existe/ y es seguro que se ha muerto al irte tú".

La familia de Valentina no es tanguera si bien su abuelo materno, Carlos, oriundo de Minas, al que no llegó a escuchar, cantó con la orquesta de Donato Racciatti. Sea como fuere, por los relatos de familia, consanguíneos, o por Nada, el tango se impuso en la vida de Valentina y ella, además de una sólida interpretación vocal le aporta una afinada destreza como ejecutante de flauta traversa, un instrumento que comenzó a aprender a los 8 años y a los 9 la condujo a la Fundación Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles del Uruguay, a cargo de Ariel Britos.

"Querían que yo tocara violín pero, como la mujer del director de la orquesta tocaba flauta traversa, me acerqué a ese sonido y seguí en la fundación hasta los 17 años. Ellos fueron los que me hicieron también incursionar en la docencia, como profesora de música y flauta para niños".

En los cimientos del ritmo rioplatense y sus melodías, la flauta justamente marcó una presencia estelar, recuerda Valentina. Como se dice en la jerga milonguera, era la juguetona que con sus fiorituras le bajaba un cambio a la melancolía para alegrar la fiesta de los arrabaleros en sus piringundines. Después de un impasse, donde pianos y bandoneones se robaron los escenarios, con los arreglos de Astor Piazzolla volvería la flauta, en especial la dulce, por ejemplo en Libertango.

"El tango empieza con flauta traversa y guitarra porque eran los únicos instrumentos transportables para tocar en calles o cabarets. Últimamente no se utiliza mucho la flauta", dice Valentina, quien sí la ha incorporado a sus actuaciones, sea en un dúo, en un trío o en una orquesta.

La artista de Maldonado ha sido acompañada por figuras como Silvio Ortega, uno de los guitarristas de Zitarrosa, o por el Sexteto Mayor. Y está claro, según lo confiesa, que su pasión es el tango, pero asimismo se ha volcado a formar una banda para conformar un espectáculo de música latinoamericana.

Con Frida.

Desde el año pasado, gracias a una convocatoria de la Intendencia local, realiza un homenaje a Frida Kahlo que le exige también la actuación.

Reflejó el temperamento de la pintora en la Casa de la Cultura de Maldonado, en la de Piriápolis y en el Museo Neruda. Y desde marzo iniciará una gira a nivel departamental, en un espectáculo con canciones mexicanas en torno al amor, el dolor y la soledad, desde boleros de Consuelo Velázquez hasta temas de Chavela Vargas o de Lila Downs, la peculiar artista que conjuga los papeles de cantante, compositora, productora, actriz y antropóloga.

"Si el tango ya es bastante pasional y hay que poner el cuerpo en cada canción, en la letra y el personaje, en este show hay mucha exigencia de expresión", sostiene Valentina.

El 2017 fue el mejor año de la carrera de la cantante uruguaya, llamada a participar en múltiples eventos organizados por el centenario de La Cumparsita. Pero este 2018 también comenzó con una saga de espectáculos alentadores, no solo fiestas de gala privadas, cumpleaños familiares y bodas, sino actuaciones en el Conrad, en distintos espacios, el SOE, el Blend o Brisas.

Por Montevideo, Valentina Estol se ha pegado más de un quiebre y una cortada, como ser hasta el Novecento de Kibon o por el Museo del Vino, pero parece que la capital estuviera esperando su disco para bendecirla. Eso está en marcha y va a incluir temas de ella, de su guitarrista Carlos Gómez y del productor Hugo Rocca. Adelanta que se trata de canciones con aires de bolero, samba y, por supuesto, tanguez. ¿El próximo paso? Buenos Aires.

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