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Viviendo sin etiquetas, un desafío posible

En el marco de la campaña Find Your Magic, AXE eligió un grupo de referentes locales para representarla.

Find Your Magic es la última campaña de la marca AXE, donde se promueve la seguridad en sí mismo, el sentido del humor, un estilo personalizado, y la existencia de ese “algo” único que expresa la individualidad.

El comercial causó furor en las redes sociales alrededor del mundo y el mensaje se extendió a más de 100 millones de personas durante el Superbowl, segundo evento más visto a nivel mundial, convirtiéndose en una de las publicidades más destacadas de la gran final de la NFL.

Sin dudas, los anuncios de AXE han sido memorables desde sus comienzos, pero ¿qué es lo que llama la atención de este tan particular? El cambio. La marca se ha renovado y declara que no hay reglas ni estándares como modelos a seguir, solo hay que encontrar lo que te hace único.

Para acompañar esta campaña, AXE Uruguay eligió distintas personalidades locales, cuyo denominador común radica en que todos ellos han logrado desafiar barreras y/o estereotipos para desarrollarse tanto a nivel personal, como profesional.

Martín Inthamoussú es bailarín y coreógrafo del Sodre. Con una personalidad artística fuerte, se ha logrado destacar dándole a cada proyecto en los que ha estado una impronta personal.

Belén Marenales es twittera y reconocida como una influencer con un espíritu rebelde, audaz y sin filtro. Ha logrado derribar distintos estereotipos, desarrollando una voz particular y deviniéndose en una joven comunicadora y referente para una gran comunidad.

Boomerang es una de las bandas que marcaron un nuevo rumbo en el rock uruguayo y que hoy se sigue reinventando. Sus canciones reflejan un estilo personal de composición, que vinculan al rock y al pop con paisajes psicodélicos.

Joaquín Pastorino es uno de los referentes más importantes de la moda y estilo masculino en Uruguay. Sus comienzos fueron pura casualidad, pero actualmente es considerado un idóneo en este círculo.

Los cuatro protagonistas hablaron con El País para compartir sus historias, en forma distendida y descontracturada, en el marco de la campaña de la marca.

MARTÍN INTHAMOUSSÚ


Martín Inthamoussú descubrió su vocación casi sin querer. Cuando tenía 15 años era el encargado de ir a buscar a su hermana menor a las clases de ballet, y siempre que iba se quedaba fascinado por los movimientos de los bailarines. Hasta que un día una profesora le preguntó por qué no se animaba a hacer danza. Y así empezó. Estudió en la Escuela Nacional del SODRE y luego se fue a estudiar a Europa. Su trabajo como bailarín lo llevó a recorrer todo el continente. Hoy es Director General de las Escuelas de Formación Artística del SODRE.

—¿Por qué decidiste volver a Uruguay?
—Decidí volver hace cuatro años. Por varias razones. Una de ellas fue que en el SODRE entró Julio Bocca, y sentí que la danza iba a tener relevancia. Julio me invitó a montar mi primera coreografía para el ballet nacional y ahí empezó un nuevo viaje, desde otro lugar. Lo que busqué fue transformar la escuela en aquello que yo había absorbido en mi experiencia afuera, y así fue que abrimos por ejemplo la carrera de danza contemporánea, que es totalmente nueva. Queremos crear un nuevo modelo con bailarines inteligentes, que puedan ser creativos y proponer. Eso hace el trabajo mucho más rico.

—¿Y cuáles son tus desafíos?
—Hoy mi principal desafío es romper con un montón de mitos y prejuicios que hay alrededor de la danza. El mito de la sexualidad, el mito de que la danza no se puede vivir... Hay un montón de carga social en la danza que está bueno empezar a romper. De repente te encontrás con gente que dice “yo a la danza no voy porque es difícil de entender”. O que piensa que la danza es elitista. Hay que romper con esos prejuicios y llegar a lugares nuevos. Eso es lo que tenemos que hacer permanentemente los artistas.

—¿Cómo te definirías?
—Soy tesonero, y ambicioso en el buen sentido. Si quiero llegar a un lugar voy a trabajar mucho para conseguirlo. En ese sentido, siempre que me propuse algo lo logré. En el camino siempre hay palos en la rueda, pero hay que estar convencido de lo que uno hace y defenderlo. Y si te equivocaste ser valiente para reconocerlo y buscar otra manera. Eso es lo que más me ha ayudado.

—¿Qué tan importante es ser auténtico en tu profesión?
— 100%. Como creador, si no sos fiel a una idea, cuando la lleves a escena el público no va a conectar. Si solamente te basás en las modas, no vas a tener una identidad como creador. Tenés que ser fiel a lo que vos querés, eso hace que a veces te salgas de la norma, pero hay que jugársela.

—¿Cómo te identificás con el espíritu de AXE?

—Pienso que eso de dar el paso adelante y encontrar tu individualidad, es algo que he defendido siempre. Y ese es el lugar desde donde me paro como director de una escuela. Para alentar a un chico que, de repente no tiene las condiciones increíbles que tiene su compañero, pero que sí tiene otras cosas. Cada uno es único e irrepetible.

—¿Te parece que hay una nueva tendencia en el cuidado personal masculino?
_—Sí, totalmente. El otro día pensaba que hay muchas tiendas que antes no tenían una sección de hombres, o si tenían apenas había un desodorante. Ahora tenés cremas, productos para el pelo, cosas para afeitar. Hay un montón de productos específicamente para hombres y si existe esa oferta es porque hay consumidores. Lo ves en la calle, y me parece que está muy bueno. Creo que hay un cambio de paradigma importante. Lo noto más que nada en los looks, y últimamente en todo lo que tiene que ver con cuidado personal. Ves a los tipos con la barba o el pelo como despeinado, pero es mentira que está descuidado, es un look muy pensado.

BELÉN MARENALES

 
 ”Explicame esto porque no entiendo jaja”. Ese fue el primer tweet con el que Belén Marenales se introdujo en la red del pajarito. Y fue el inicio de un éxito de la web local. La excéntrica joven entendió la red social como pocos, y la convirtió en una vidriera para hacer de su vida un reality show, cosechar miles de seguidores e insertarse en el medio artístico. Hoy, además de su influencia en las redes, Belén participa en el programa Pumbate en Canal 10.

—¿Te acordás cómo arrancaste con esto de exponer tu vida?
—Sí, fue cuando eran chica, por fotolog. Tenía unos 15 años. Ojo, fue antes de la época de los floggers. Fotolog recién empezaba, pero yo ya tenía bastantes seguidores. Me gustaba subir fotos, editarlas, compartir cosas, recibir el feedback. Era Belumare, como ahora, y me pasaba que en los boliches la gente me reconocía y me gritaba. Después cuando empezó toda la época de los floggers cerré el fotolog. Lo fueron agarrando nuevas generaciones y yo ya era una vieja

— ¿Y con las redes cuando empezaste?
—En 2007 abrí Facebook y en el 2009 abrí Twitter. Al principio me pasó que no entendía nada, la clásica cuando entrás a una red social nueva. Yo sólo seguía a los famosos, y ellos obvio no me iban a seguir, entonces no tenía nadie que me siguiera, y no entendía mucho la repercusión. Después empecé a utilizarlo para ver a los demás y de a poquito la gente, amigos y conocidos, empezaron a sumarse.

_—¿Por qué tus tweets llamaron la atención?
—No sé qué fue lo que los hizo atractivos. Yo calculo que ser natural. Yo soy transparente. Vos me hablás y soy igual que en las redes sociales. No me escondo detrás del personaje ni nada. Lo que aparecen en mis redes lo estoy diciendo yo.

-¿Qué es para vos ser auténtico?
- Ser auténtico es ser uno mismo, que no te importe lo que piense nadie, ni siquiera tus hermanos. Es estar feliz con uno mismo.

—¿Cuál es el valor de las redes?
— Twitter es una red social que sirve mucho para la gente que le cuesta expresarse en público. Tanto Twitter como Facebook pasaron a ser parte de la vida diaria de uno, y es como que yo pongo las cosas ahí. Lo bueno es que ya seas nadie como yo, o seas una estrella con miles de seguidores, siempre hay alguien del otro lado.

— ¿Y la gente te reconoce en la calle?

—Lo que pasa es que en Twitter los que me siguen son gente que ya me conoce. Donde si me está pasando es en Snapchat. Ahí son mucho más chicos que yo, no son mi generación. Entonces a veces paso por los colegios y me gritan. Eso es gracioso.

—¿Cuánto te parece que te ayudó tu forma de ser para alcanzar la popularidad en las redes?
— Bastante. Como soy natural y transparente, cuando me gusta algo, o cuando no me gusta, te das cuenta al toque. No lo sé disimular. La gente que está al lado y me conoce sabe que es así. Yo vivo mi vida sin perjuicios. Tengo un determinado look, tengo el pelo así medio despeinado y tengo tatuajes, pero para mí todo lo que hago es normal. Vivo sin molestar a nadie

—¿Qué es lo que más disfrutas de lo que hacés?
—Hacer reír a alguien del otro lado. Ya sea en canal 10 o en Chusmas o en algún video de Youtube, aunque me vea una sola persona, si me está viendo por algo es. Me ha pasado que me han escrito personas porque estaban tristes por alguna situación o un momento familiar muy duro, y se han colgado a mirar Chusmas -el proyecto personal que tuve con mi amiga Mery y después en Pop TV donde se sumó Sole Ramirez- y se ríen y alegran. Eso es lo que me mantiene con ganas de hacer esto.

BOOMERANG


Cuando Boomerang sacó su primer disco corría el año 2003 y el rock nacional estaba en su apogeo. Trece años más tarde, la banda sigue vigente y con una renovada popularidad. En 2015 lanzaron Engañamundos, su último disco, y este año fueron elegidos para ser teloneros de los Rolling Stones, quizás el concierto de rock más importante en las historia del país. Gonzalo Zipitría, cantante de Boomerang, explica la longevidad de la banda y cómo han logrado mantenerse todos estos años.

—¿A qué se debe esta supervivencia de Boomerang durante tantos tiempo?
—Creo que se debe a varios factores. Uno es que creemos en el proyecto. Por más que llevar adelante una banda implica un esfuerzo enorme, nunca la dejamos de lado. Siempre creímos en nuestra música, y la llevamos a cabo sin importar lo que pasara a nuestro alrededor. Por eso, si bien crecimos dentro de ese boom del rock nacional siempre trabajamos un poco al margen de eso. Y cuando el boom se acabó nosotros seguimos adelante, lo que para muchos parecía una locura. Queremos seguir haciendo música, es lo que nos llena el espíritu.

—¿Hacer música es una necesidad?
—Sí. Todos hacemos música desde chicos. Boomerang es el proyecto donde confluyen todas nuestras emociones, entonces es como un vehículo para sacar de adentro muchas cosas. Nos encanta y por eso apostamos mucho a ello.

—¿Cuáles son las principales influencias de la banda?
—Tomamos lo mejor de cada década de la música. Más allá de que en los inicios de la banda es más evidente la influencia del rock y la música en inglés de los 60 y los 70, siempre tuvimos una gran identificación con el Río de la plata. Para nosotros eso es medular, es como algo naturalmente impuesto. Siempre cantamos en español, tratamos de tener un poesía en nuestra obra que refleje de dónde venimos y nuestra forma de hablar.

—¿Cómo ha cambiado Boomerang en estos años?
—Han cambiado sus integrantes, pero también ha cambiado el sonido de la banda. Es una búsqueda constante, que no es premeditada ni establecida pero se va dando naturalmente. Vamos creciendo, cambia la gente y los gustos también. Aunque hay una base que nunca va a cambiar. Pero disco a disco nos vamos sorprendiendo con cosas nuevas.

—Ante tanto cambio, cómo se mantienen auténticos?
Ser auténtico es hacer lo que uno siente sin guiarse por un dogma impuesto. A la hora de escribir no tengo reglas, de esa manera se refleja algo que es tuyo y de nadie más. Tratamos también de no referenciar todo lo que hacemos, sino de partir de una esencia nuestra. Buscamos no guiarnos por algo establecido. Siempre fuimos fieles a un estilo, y buscamos desarrollarlo y que sea propio. Si bien tomamos cosas de un montón de lugares y no inventamos nada, creo que hoy se puede hablar de una impronta Boomerang, y eso es lo que más nos deja contentos

—¿Qué significa para ustedes ser transgresores?

Es romper con lo establecido. Incomodar un poco. Si bien buscamos llegar a todo el mundo nos gusta incomodar y tener una poesía que si bien sea accesible al público también lo haga pensar, aunque pensar muchas veces es incómodo para la gente. Eso está bueno, más allá de ser transgresor desde lo estético, desde lo puramente visual.

_—¿Por qué te parece que fueron invitados a formar parte de esta campaña?
—Creo que lo que tenemos es una personalidad y un estilo muy fuerte. Es una característica que hace que nos permite diferenciarnos. Creo que cuando vos tenés un estilo definido y es propio eso se mantiene a través del tiempo, y se potencia con la perseverancia. Nosotros tampoco tenemos ningún prejuicio y buscamos apoyarnos en esas herramientas para desarrollar nuestra música y poder llevarla a todo el mundo.

  JOAQUÍN PASTORINO


Joaquín Pastorino es uno de los principales referentes de la industria de la moda y diseño en nuestro país. Productor de Moweek y Paseo Rostand, este estudiante de economía cuenta con una amplia experiencia en marketing y estilismo de moda. Sin embargo, su ingreso en este mundo fue fruto de una de esas casualidades propias del destino.

—¿Cómo fueron tus inicios en la moda ?
—Caí como en un paracaídas, casi por casualidad. Yo soy de Sayago, no tenía nada que ver con el mundo de la moda. Lo que pasó fue que, hace como ocho años, yo era fan de la marca Magma, y creé una página de Facebook donde subía contenidos por mi cuenta. Iba al local, sacaba fotos y las colgaba en el perfil. Un día la marca me contactó porque quería empezar a incursionar en las redes, y qué mejor forma de hacerlo que conmigo, que ya lo venía haciendo por mi propia cuenta. Así empecé.

—¿Y cómo siguió tu camino?

Estuve siete años en Magma, y ahí empecé a incursionar en muchas cosas. Trabajé en Hermès, que es una marca de moda francesa de alto lujo, y seguí aprendiendo. Me metí en la moda de una manera intuitiva, y fue algo auténtico, que me permitió llegar a donde estoy ahora.

—¿La moda se estudia o es algo que se aprende con trabajo?
—Es un 50 y 50, como todo. Se aprende estudiando y mirando pero también sobre la marcha y viendo lo que pasa en el ruedo. Se da la bajada de la moda y la pesca de tendencias desde la calle. Es una industria que no impone un producto, sino que lo predice o lo estudia de la calle, la época, las tendencias, etc.

— Muchos hablan de la moda como algo frívolo, para otros es un arte… ¿Qué es para vos la moda?
—La forma en que nos vestimos es una de las tantas maneras que tenemos de comunicarnos. Además del valor práctico o utilitario, la moda comunica: habla sobre estados de ánimo, posiciones con respecto a formas de producir, decisiones estéticas, sobre la época, la cultura etc. Lo importante es sentirse cómodo, comprometido y defender nuestra identidad. La tendencia es justamente que no hay tendencias, sino un mundo de posibilidades.

— ¿Qué importancia tiene desarrollar un estilo personal?
—Mucha. Tiene que ver cómo nos posicionamos frente al mundo y frente al otro. Hoy en día se habla de nuevas masculinidades, pero lo que se busca es una mayor libertad; menos prejuicios y mayor autenticidad. La globalización hace que no haya un único canon, sino cada vez más opciones para todos los estilos. Hay que ser genuino y potenciar tu personalidad. La moda juega un rol muy importante en este sentido; habla sobre uno. Por eso ahora también hay une una nueva ola de "customización" de las prendas que tratan de personificar y expresar con detalles cada prenda. Es un manifiesto.

— ¿Hay un interés renovado en los hombres por el estilismo y el cuidado?
—Los hombres están mucho más jugados que antes. La masculinidad está cambiando, y el hombre ahora se está cuidando mucho más. Hoy en día el hombre se permite hacer muchísimas cosas que antes no se permitía: estampados, jeans gastados, accesorios, etc. Hay una liberación y nueva expresión del hombre. Todo eso ayuda bastante a que los diseñadores generen más propuestas masculinas.

¿Qué características te ayudaron para llegar hasta este lugar?
—Ser perseverante, y no olvidarme de que soy un pibe de barrio. El mundo de la moda es mucha luz y mucho show, pero cuando llego a mi casa puedo cocinar, compartir una cena y disfrutar de esas pequeñas cosas. Saber de dónde viene uno es algo que nunca tenés que olvidar.

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