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La violencia paralizó las clases

A esta altura el gobierno y los sindicatos de la educación pública no podían tener peor relación. Los paros mensuales desde marzo, la huelga de agosto —con el cuestionado decreto de esencialidad— y el clima de violencia que se respira desde esta semana, echaron por tierra el pedido del presidente Tabaré Vázquez de recuperar los días de clases perdidos.

Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
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Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
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Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto
Marcha de estudiantes en el Palacio Legislativo. Foto: F. Ponzetto

Los docentes de Montevideo resolvieron no dar clases hoy jueves y mañana viernes en protesta por la desocupación del martes de la sede del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP); el lunes tampoco hubo clases por las Asambleas Técnicos Docentes (ATD) y el martes por el Día del Maestro. El saldo: la semana cierra sin alumnos en las aulas.

La Asociación de Trabajadores de Enseñanza Secundaria (ATES) también resolvió parar 24 horas sus actividades este jueves en Montevideo y Canelones "ante la brutal represión policial a estudiantes, padres y trabajadores", dice un comunicado.

En total, en Montevideo, Primaria perdió 17 días, y Secundaria 25 (hasta hoy jueves en ambos casos).

El operativo policial para la desocupación del edificio del Codicen desató ayer una ola de comunicados de repudio de los sindicatos.

Con excepción del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, nadie que haya cuestionado el operativo policial se metió con Plenaria Memoria y Justicia, la organización radical que lidera la extupamara Irma Leites, y que provocó los choques con la Guardia Republicana.

El Codicen dio su versión y en un comunicado recordó que hubo negociaciones con los ocupantes y que los organismos que funcionan en el edificio (ANEP y oficinas del Banco de Seguros, Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de Industria y Pluna Ente Autónomo) pidieron el libre acceso a sus funcionarios.

También reiteró que hubo varias negociaciones con los estudiantes durante el fin de semana.


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El Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, por su lado, emitió una declaración ayer en la que hizo equilibrio entre su "más enérgico rechazo al desalojo y al procedimiento policial" y la "represión" durante la desocupación del Codicen, y la condena a la acción de Plenaria Memoria y Justicia, aunque no la menciona.

El segundo punto de la declaración dice que la central sindical toma distancia "de algunas metodologías de decidir desde pequeños grupos que, desde fuera de las organizaciones populares de masas, actúan bajo la premisa del cuanto peor, mejor y que escudándose en los estudiantes construyen diversos escenarios de provocación", en referencia a Plenaria Memoria y Justicia.


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Fernando Ferreira, integrante del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, dijo a El País que la declaración se votó de forma unánime. "Entendimos que la represión nos hacía acordar a las peores épocas. Fue hecha de noche, había gente joven. El desalojo se podría haber hecho con luz natural. Nos hizo recordar a la época de las razzias. Tampoco compartimos que organizaciones que no son de estudiantes los usen de carne de cañón", sostuvo.

Sin embargo, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) no quiso cargar las tintas contra el sindicato del taxi y Plenaria Memoria y Justicia. Repudió sí el desalojo por parte del Ministerio del Interior del edificio del Codicen.

Según el secretario general de Fenapes, José Olivera, el martes por la noche se llegó a un acuerdo verbal con las autoridades del Codicen para que los estudiantes "se replegaran a las instalaciones específicas del Codicen" por lo que "no entendemos el asalto al edificio", indicó Olivera a El País.

Sobre la actitud del sindicato del taxi y de la organización Plenaria Memoria y Justicia, Olivera señaló que "no somos jueces" y que los profesores articulan con el movimiento estudiantil pero al mismo tiempo respeta su autonomía.

En un comunicado, Fenapes dice que "deberá ser investigado qué autoridad dispuso el desalojo y las acciones violentas concomitantes". En este sentido, y concretamente al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, el sindicato de docentes de Secundaria hace un cuestionamiento: "Señor ministro, ¿quién dio la orden? ¿Cuánto cuesta mantener esta policía militarizada que no disuade sino provoca?", pregunta Fenapes.

Negociación.

Según indicaron autoridades del Ministerio de Trabajo a El País, antes de que la cartera hiciera llegar una intimación a los ocupantes el martes por la tarde, sobre las 12 horas del mismo día se había reunido una delegación de estudiantes con el presidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados, el frenteamplista Óscar Groba, con quien acordaron por intermedio de un documento firmado establecer una mesa de diálogo el próximo lunes 28.

El Suatt fue partícipe de las pedreas en el Codicen.


Un día después de la noche de tormenta en el Codicen, varios dirigentes gremiales dijeron públicamente que "la policía reprimió violentamente a los jóvenes" que "son estudiantes", o que "no paraban de dar palo en una actitud sumamente patoteadora". Sin embargo, Ary Wiederman, del sindicato del taxi, fue uno de los tantos que arrojó piedras en las puertas del Codicen donde la Guardia Republicana había comenzado una reyerta con varias personas que pretendían entrar al edificio para "sacar a los gurises" que estaban adentro.

Wiederman, de buzo negro con capucha y un pañuelo que le tapa gran parte de la cara, lanzaba una y otra vez piedras e insultos a los efectivos policiales.

Minutos antes de que comenzara la trifulca, gran parte del sindicato del taxi había decidido irse a su central, para finalizar con la movilización.

SABER MÁS

Temieron una ocupación más.


Sobre las 18 horas de ayer, sindicatos vinculados a la educación en compañía del sindicato del taxi y de Plenaria Memoria y Justicia se juntaron en la Plaza Fabini, frente al edificio del Codicen, para repudiar lo sucedido el martes por la noche

El edificio estaba siendo custodiado por la policía por temor a que nuevamente los jóvenes tomaran la sede. También se desalojó de sus oficinas a todos los trabajadores.

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