inseguridad

Villa Española bajo "narcofuego"

La guerra entre bandas generó tres homicidios, balaceras y una gran inseguridad en el barrio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Seis efectivos de la Guardia Republicana patrullan una avenida que bordea el barrio. Foto: F. Ponzetto

"Antonio Morales Cantoni (apodado el TOM) una gran persona, a pesar de la boca de droga el cimpre estaba cuando lo necesitaban, allundando a personas tanto amigos conocidos familia.

Nunca les dejo faltar un plato de comida, simpre vas a estar en mi corazon por mas errores que allas tenido, fuistes una gran persona te quiero mucho Tom simpre en mis recuerdos viviras".

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"Mataron al TOM!! y ahora se la estan dando al resto de su banda! Este TOM era el dueño de la villa, tenia como 6 casas , autos chevrolet cruze 0 km, Onix 0 km cuatro mujeres y como 16 hijos- paraban el transito, los hijos de él de 7 ,8 años, eran los mas bravos, le metian la pesada a gente mayor. Paraban el omnibus linea 79 y no los dejaban pasar hasta que ellos querian. Ahora quien sabe como serán los que vengan!".

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Estos comentarios, y otros de similar tenor, se publicaron en foros de Internet el pasado 2 de agosto, el día en que Alberto Morales Cantoni, de 47 años, fue muerto de múltiples heridas de bala en la esquina de Tomás Claramount y Francisco Váz-quez Cores, a metros de su vivienda.

Esa muerte marcó un punto de quiebre en la guerra de bandas de narcotraficantes que se viene librando en Villa Española en los últimos meses.

Balaceras.

¿Cómo es vivir en ese barrio bajo fuego de los narcotraficantes?

Después de la muerte del "Cabeza Tom", los disparos, gritos y enfrentamientos entre los integrantes de su banda y los Cacagua se hicieron moneda corriente. A los enfrentamientos también se sumaron otros traficantes conocidos como "los Puglia", quienes también aspiran a lograr el control de la venta de drogas en "la Villa".

Después de la muerte del "Cabeza Tom", otros dos sujetos fueron asesinados, ocurrió una balacera con un muerto y cuatro heridos y un individuo —se lo sindica como integrante de la banda de los Cacagua— recibió siete disparos en La Unión pero logró sobrevivir.

A las 22 horas del domingo 13, un Chevrolet Aveo circulaba de un lado a otro de la calle Irureta Goyena. Adentro del autos se trasladaba cuatro personas con camperas con capuchas mirando a todos los peatones como si buscaran alguién. "Eran los de las banda de los Aveo. El clima del barrio estaba tenso. Poco después comenzaron a pasar varios patrulleros por Irureta Goyena. Los del Aveo desparecieron", relató un vecino a El País.

Para enfrentar ese clima, los vecinos de Villa Española adoptaron distintas estrategias. Las mujeres no salen a la calle después de las 20:00 horas; no usan carteras; llevan monedas de 2 y 5 pesos para entregar a los niños y adolescentes que cobran "peajes" en las esquinas y cuando tienen que hacer un trámite en un local de cobranzas van en grupos de tres o cuatro.

El local que van a cobrar las vecinas de Villa Española fue rociado con nafta e incendiado por tres delincuentes que lo intentaron rapiñar en la mañana del viernes 4. "El barrio está bravo. Hace un día que está quieto. Pero en las últimas semanas hubo varias muertes. El problema es que acá hay muchas bocas de ventas de drogas", dijo una vecina a El País.

Puertas trancadas.

Otra vecina, que reside a metros de unas de las esquinas más peligrosas del barrio, Tomás Claramunt e Irureta Goyena, dijo que todas las noches escucha disparos de armas de fuego. "Ya no me asustan los tiros. A mí nunca me pasó nada porque después de las ocho de la noche me tranco", agregó.

Las vecinas llevan monedas en los bolsillos por si son interceptados por pasta baseros ubicados en las esquinas. "Andamos con miedo. Hay muchos arrebatos", dijo una anciana.

Las estrategias de algunos hombres de Villa Española son temerarias: andan armados y dispuestos a tirar; utilizan los autos hasta para desplazarse pocas cuadras y no dudan en ir a buscar a esposas e hijas a las paradas de los ómnibus cuando regresan de sus trabajos. "Después de las 21:00 horas no se puede salir a la calle. Nosotros tratamos de hacer los mandados antes de las 17:00 horas. En ese momento el barrio está muy tranquilo", dijo Julio R., un comerciante de 52 años.

Otra esquina peligrosa de Villa Española es el cruce de Tomás Claramunt y Larravide. Cinco jóvenes, cuyas edades rondan los 16 años, charlaban ayer despreocupadamente sentados en el cordón de la vereda.

A poca distancia, hay una parada de ómnibus. "Esos son arrebatadores. Están ahí esperando que baje alguna mujer para arrebatarle la cartera. No importan si es conocida o no. Se perdieron los códigos de no robar en el barrio", agregó Julio.

A una cuadra de allí, otros siete jóvenes con el clásico estilo "plancha" —gorritos, championes y camisetas de marca— rondan afuera de la casa fingiendo que dejan pasar el tiempo en la vereda. Sin embargo, la casa es una "boca" de venta de drogas. "Los gurises que andan ahí son los más peligrosos. Ellos andan armados con pistolas de grueso calibre y ametralladoras. Están jugados: dicen que de la cárcel se sale y de un ataúd no", explicó un vecino.

Los vecinos coinciden en que el gran problema que tiene Villa Española es la gran cantidad de "bocas" de venta de drogas. "Los narcos se pelean todo el tiempo para lograr el control de esas bocas", dijo un comerciante.

Investigadores policiales de la Zona II (Mercado Modelo y barrios aledaños) creen que en Villa Española hay por lo menos 100 "bocas" de venta de estupefacientes y agregaron que el enorme consumo de drogas lo hace uno de los barrios más violentos de Montevideo. Es decir, "la Villa" integra el ranking de zonas peligrosas junto a Cerro Norte, Casabó, Unidad Casavalle y Marconi.

SABER MÁS

Dos narcos: el "Billy" y el "Bicho"

Hace 10 años, Villa Española era un barrio tranquilo, recuerdan vecinos. Todavía no lo había sacudido la violencia generada por decenas de “bocas” de ventas de drogas existentes hoy. En aquel entonces, los traficantes más conocidos eran “el Billy” y “el Bicho. La pasta base era la principal fuente de ingresos de ambos delincuentes, quienes eran seguidos de cerca por efectivos de la Dirección General de Represión de Tráfico Ilicito de Drogas (Dgrtid), dirigida por el actual director de Policía, Julio Guarteche. En la Policía ya nadie registra al “Billy”.

Es posible que haya muerto en enfrentamientos con la Policía u otros traficantes. Todavía vive “el Bicho”. Trascendió que se encuentra convaleciente en una silla por un disparo en la espalda, dijeron a El País fuentes policiales. Diez años más tarde, nadie sabe muy bien qué detonó la actual rivalidad entre las bandas del “Cabeza Tom”, los Puglia y los Cacagua. Algunos vecinos señalan que el detonante de la guerra fue que un grupo de traficantes “mejicaneó” al “Cabeza Tom” al ingresar a su “boca” para robarle dinero y drogas. Después de la muerte de “El Tom” ocurrieron otros dos crímenes en “la Villa”.

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