La política de salud mental del gobierno

Del Vilardebó a Cárcel Central

Trasladan a enfermos psiquiátricos judiciales, mientras construyen Hospital Penitenciario.

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Hospital Vilardebó

En la sala 11 es donde están los más bravos", resume un trabajador del Hospital Vilardebó. Son los más peligrosos y son casi todos pacientes que llegaron al centro psiquiátrico por una orden judicial. Intentan, siempre, escaparse. En mayo pasado dos jóvenes lograron escabullirse. Uno volvió al rato; el otro, de 19 años, rapiñó un ómnibus, hirió al conductor con un cuchillo y luego fue atrapado.

Al día de hoy son 38 los pacientes que están internados allí. La sala está a tope. Más de la mitad son judiciales. Y pronto serán trasladados. La Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), con la ayuda del Ministerio del Interior, reacondicionó el piso seis de la ex Cárcel Central y se apresta a llevar allí a los pacientes judiciales y más peligrosos del Vilardebó.

Es una solución provisoria, mientras se hace un llamado a licitación y se reforma la mítica sala 11 del centro psiquiátrico. Si la obra lleva más de lo previsto y se dilata hasta septiembre del año que viene, los internos serán trasladados directamente al Hospital Penitenciario, que según la directora de ASSE, Susana Muñiz, ya estará listo para ese entonces.

El centro de salud penitenciario se está construyendo en la cárcel de Santiago Vázquez. La obra la llevan a cabo los propios reclusos, que trabajan a cambio de reducir sus penas. Tendrá 40 camas, 20 polivalentes y 20 de salud mental.

"Ya están terminadas las obras en Cárcel Central, pero los reclusos de la sala 11 serán trasladados, seguramente, después de Fin de Año", dijo Muñiz a El País.

El convenio con el Ministerio del Interior implicó que este se encargó de la refacción de la Cárcel Central, mientras que ASSE proveerá de personal, comida y medicamentos.

La idea es que la sala 11 comience a ser usada solo por los pacientes que necesitan espacios de máxima seguridad, pero que no llegaron a ser internados por orden judicial.

Paralelamente, se comenzó a preparar una sala del Hospital Maciel, que también será utilizada para atender reclusos, ya que en el Hospital Penitenciario hay prestaciones que no se van a proveer.

"En el centro asistencial penitenciario se podrá atender, por ejemplo, a un paciente que tenga pequeños cortes, pero si se tiene que hacer una cirugía de estómago o una quimioterapia vamos a tener que trasladarlo e irán al Maciel a una sala con máxima seguridad. La forma de proteger a los trabajadores y al resto de los afiliados es generar salas con máximas garantías", insistió Muñiz.

Por otra parte, ASSE, sostuvo la directora, se apresta a generar salas de salud mental en cada uno de los centros de salud, sobre todo en el interior del país, donde existen mayores deficiencias.

Llamado.

"Si me preguntan si voy a cerrar las colonias y el Vilardebó, yo tengo que decir que no", reconoció Muñiz. Y explicó: "Es algo difícil de hacer. Tenemos pacientes que hoy son adultos mayores pero que están allí desde niños. Hay uno que entró cuando tenía apenas siete años. Es muy difícil sacarlos de ese lugar y que no se desorienten. Entonces la idea es humanizar la atención con una red de estructuras de atención comunitaria y rehabilitación".

ASSE ya hizo un llamado a proveedores para generar esta red a la que se refiere Muñiz. Esta estará formada por casas de medio camino (una estructura sanitaria de rehabilitación con equipo técnico las 24 horas y para estadías que van de seis meses a dos años; son para personas con trastornos mentales graves y con dificultades para residir en una vivienda familiar), Residencias asistidas (estructuras con personal que permita una supervisión las 24 horas, para personas con trastornos mentales graves sin suficiente nivel de autonomía como para estar solos en una vivienda), hogares protegidos (también con personal las 24 horas, para personas con trastornos graves, pero que necesitan una supervisión moderada) y después las viviendas supervisadas (que es para pequeños grupos de personas con patologías psiquiátricas, pero que solo necesitan de un apoyo técnico no residente).

"Hay que cambiar el sistema, si no estamos discriminando. Una patología mental es como cualquier otra. Ya sabemos que cuatro de cada 10 uruguayos van a sufrir alguna patología mental en algún momento de su vida", explicó Muñiz.

Mañana lunes el Ministerio de Salud Pública (MSP) presentará el proyecto de ley de salud mental que busca introducir más cambios en el sistema.

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