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Vigilados

Cien personas, la mayoría estudiantes universitarios, trabajan en cuatro turnos de seis horas mirando las más de 1.000 cámaras instaladas en el Centro de Monitoreo de Ciudad Vieja.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Centros de comando en los que se ve todo. Foto: A.Colmegna.

Desde ahí tienen los ojos puestos en siete barrios de Montevideo: Ciudad Vieja, Centro, Cordón, Paso Molino, General Flores, Unión y los accesos a Montevideo. Cuando ven un movimiento que les llama la atención comienzan a seguirlo a través de las cámaras que permiten hacer acercamientos y algunas de ellas girar hasta 360 grados. Si se concreta un delito, informan al "despachador", un policía que está en contacto con los móviles que patrullan la zona y los envían al lugar.

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Cuando eso pasa, la Policía llega a tiempo para detener al delincuente y la imagen es nítida, esa filmación se vuelve una prueba decisiva que la Justicia toma en cuenta para procesarlo. Así sucedió con una rapiña cometida el 3 de marzo por un hombre de 37 años, sin antecedentes, que tuvo como víctima a una mujer de 24, ocurrida en la esquina de Agraciada y Francisco Piria, en Paso Molino.

La filmación del Ministerio del Interior muestra al hombre que camina cerca de su víctima. Él lleva colgada una mochila y una bolsa enorme en una mano. Ambos se detienen y esperan que el semáforo les permita cruzar Agraciada. En el momento en que ella se distrae, él deja caer al piso la bolsa que llevaba y se le abalanza. Le pega hasta que logra quitarle la cartera y huye por Piria. Nueve minutos después se ve a dos agentes de la Policía que lo esposan en la misma esquina.

El Ministerio del Interior informó en un comunicado posterior que vecinos de la zona lograron detenerlo antes de que se deshiciera de la cartera. Ante la Justicia él negó los hechos, sin saber que todo había quedado registrado. La imagen era clara y fue procesado con prisión por rapiña en grado de tentativa, ya que se recuperaron las pertenencias de la víctima. Pero ¿qué sucede cuando el delincuente no es detenido en el momento, sino horas o incluso días después, y la imagen no es tan clara?

Jueces penales consultados por El País señalaron que depende de la calidad de la filmación y del plano en el que se haya registrado al delincuente. Si la imagen es nítida y lo tomó de frente, al juez y al fiscal no les quedarán dudas y lo procesarán. Pero si la cámara tomó un plano general y no se ve con claridad, difícilmente pueda tomarse como prueba. Siete magistrados coincidieron en que la videovigilancia se ha convertido en una excelente prueba y que la utilizan, aunque señalaron que buscan el apoyo de otros elementos que confirmen la culpabilidad para dar más garantías.

En mayo del año pasado, el ministro del Interior Eduardo Bonomi denunció públicamente que había jueces que rechazaban las filmaciones como medio de prueba y que ni siquiera las miraban. La Suprema Corte realizó una consulta a los 20 jueces penales de Montevideo y todos informaron que las utilizaban. Sin embargo, Bonomi demostró que había un par de magistrados que no las habían aceptado frente a casos concretos. La Corte volvió a pedir informes a esos jueces. Uno informó que las imágenes no eran nítidas y otro que el lector de DVD de la computadora del juzgado no era compatible con las imágenes que toman las cámaras del Ministerio del Interior.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Larrieux, dijo a El País que luego de ese episodio se adaptaron las computadoras de los juzgados para que todos los equipos permitan visualizar las imágenes.

No es la reina de las pruebas.

El juez Nelson Dos Santos fue uno de los señalados por el Ministerio del Interior por liberar a dos hombres que habían sido detenidos al intentar robar objetos de un vehículo estacionado frente al liceo IAVA en el Cordón. El magistrado explicó entonces que si la calidad de las imágenes "es borrosa y ofrece dudas al juzgador" y no se cuenta con otros elementos que apoyen la implicancia, corresponde liberarlos y procurar hallar otras pruebas.

En ese momento el portal del Poder Judicial informó que si bien la difusión de estos videos puede tener "gran nivel de impacto" ante "la teleaudicencia", no es "útil si no revela con claridad y nitidez las facciones del autor del ilícito, requisito fundamental para constituir los elementos de convicción suficientes que requiere el inicio de un procedimiento penal".

Dos Santos afirmó a El País que ya no existe aquello de que "la confesión es la reina de las pruebas", y esa afirmación también corre para la filmación. "Como todo elemento probatorio se valora y se sopesa porque, si no, pondríamos cámaras y sacaríamos a los jueces y fiscales. No pocas veces tengo la convicción de que el indagado que tengo adelante cometió el delito por una cantidad de elementos que son difíciles de plasmar pero no tengo elementos probatorios tangibles, y se va en libertad porque la Fiscalía no tiene pruebas para incriminarlo. Es una garantía para el ciudadano", explicó.

Las juezas María Elena Mainard, Julia Staricco y María Noel Odriozola coincidieron en que han procesado a numerosos criminales con las imágenes registradas por las cámaras pero agregaron que cuando la imagen no es clara, no la utilizan como prueba, sino que recurren al reconocimiento por parte de la víctima.

El juez penal José María Gómez explicó su metodología de trabajo frente a un delito filmado. Primero interroga a la víctima y le pide que describa con el mayor detalle posible al delincuente y su accionar. Una vez que esa persona "está ubicada en el tiempo y en el espacio", si la imagen es nítida se la exhibe. Si no lo es, opta por el reconocimiento.

"El problema surge cuando sortean la vigilancia", señaló, y agregó que muchas veces se cambian de ropa o se sacan una campera y vuelven a escena. "Por eso es bueno tener elementos periféricos: el reconocimiento de la víctima, y eventualmente incautar algún efecto sustraído", dijo. Recordó un arrebato cometido en 18 de Julio y Paraguay que fue filmando desde distintas perspectivas. Luego de robar a pie a un transeúnte, dos hombres se fugaron en una moto, fueron por San José, subieron a contramano por Río Negro, cruzaron la plaza del Entrevero y ahí fueron capturados y luego procesados por arrebato. Para evitar que el cambio de ropa impida reconocerlos, ya que incluso ocurre adentro del carcelaje con la ropa de otro delincuente, el fiscal Gustavo Zubía dijo que pide a la Policía que los fotografíen de inmediato tras la detención.

"Si, estoy filmado, fui yo".

Zubía también opinó que las cámaras son una buena herramienta de prueba pero confirmó que sirven cuando detienen al criminal en el acto y se ve claro. "El problema surge cuando la cámara muestra un paneo general de lejos, y se trata de una persona morocha, flaca, porque hay 300 con las mismas características", ejemplificó.

A su juicio, las filmaciones ejercen cierta presión a los delincuentes. Cuando no saben que están grabados niegan su participación, pero cuando se les muestra el video o se les anuncia que existe, terminan admitiendo la autoría del delito. "Si estoy filmado, fui yo", se escucha más de una vez, según el fiscal. Agregó que en algunos robos repiten comportamientos que colaboran con el registro de la imagen. Por ejemplo: antes de robar un auto dan varias vueltas alrededor.

También dijo que gracias a las cámaras se ha podido procesar a arrebatadores de turistas, cosa que antes era difícil ya que no podían contar con el testimonio ni el reconocimiento de viajeros que llegan en cruceros y pisan suelo montevideano por unas horas. Sin embargo, las cámaras permiten identificarlos sin necesidad del reconocimiento de la víctima. Así fue que el juez Huberto Álvarez, a pedido de Zubía, procesó por hurto en grado de tentativa a un delincuente con antecedentes que le había arrebatado la cartera a una francesa.

Todo 18 de Julio filmado.

El Ministerio del Interior asegura que el sistema de videovigilancia permitió bajar los delitos contra la propiedad en las zonas donde se instalaron las cámaras. Según un estudio del Observatorio de Criminalidad y Violencia del Ministerio del Interior, que compara los hurtos y rapiñas del primer semestre de 2013 con los cometidos en el mismo período de 2014, ambos delitos bajaron casi a la mitad.

El informe señala que en los primeros seis meses de 2013 —cuando recién las cámaras se habían instalado— se denunciaron en la seccional 1ª de Ciudad Vieja 118 rapiñas, mientras que en 2014 se denunciaron 61, lo que resulta una disminución del 48%. Además compara con el resto de las seccionales de Montevideo donde las denuncias por rapiña aumentaron 12% (pasaron de 7.470 a 8.365).

En cuanto a los hurtos, descendieron en el primer semestre de 2014 el 43% con respecto al mismo período de 2013. Las denuncias pasaron de 913 a 516, mientras que en las restantes seccionales de Montevideo hubo un descenso de hurtos pero menor, del 8%. Se presentaron 24.150 denuncias en 2014, contra 26.291 de 2013.

A su vez, en marzo pasado el Ministerio difundió otros datos de la Unidad de Análisis del Centro de Monitoreo de Ciudad Vieja, que si bien no están sistematizados, también dan cuenta de un descenso de delitos, tomando algunos meses al azar. Señalan que en diciembre de 2012 —cuando aún no había cámaras— se registraron 151 hurtos, en enero de 2013 hubo 134, en enero de 2014, 68, y en febrero de 2015, 28 hurtos. En cuanto a las rapiñas, se informó que en el mes de diciembre del año 2012 se constataron 17, mientras que en febrero de 2015 hubo solo cinco denunciadas.

Los buenos resultados, a juicio del Ministerio del Interior, los llevan a querer extender las cámaras a otras zonas.

Una fuente de esa secretaría dijo a El País que se decidió que 18 de Julio cuente con cámaras de punta a punta. Actualmente solo se controla con cámaras desde la Plaza Independencia hasta Germán Barbato. En la zona del Cordón, hay 60 cámaras pero muy pocas sobre la principal avenida. Por eso una de las prioridades de la cartera es poder contar con dispositivos hasta el Obelisco. También tiene a estudio un planteo de vecinos de Carrasco y Parque Batlle que propusieron comprar las cámaras para que luego el Ministerio las pueda monitorear.

El director del Centro de Comando Unificado, Robert Taroco, dijo a El País que se están estudiando varios planteamientos de privados y se está evaluando la inversión que se necesitará para poder incluirlo en el próximo presupuesto que se está elaborando. Incluso Bonomi se había referido a la posibilidad de crear un fideicomiso para adquirir las cámaras, según declaró el año pasado al semanario Búsqueda.

La cartera ya hizo acuerdos con privados en algunas ciudades del interior para que colaboren con el financiamiento de la instalación de cámaras. De hecho en diez ciudades del interior se instalaron cámaras y se está en proceso de colocar en otras cinco (ver columna de la derecha).

En Montevideo un convenio firmado con la red de pagos Abitab, la empresa Teleimpresores y la prestadora de telefonía e Internet Dedicado, permite al Ministerio del Interior tener acceso a las cámaras instaladas en 492 locales de cobranza.

Taroco explicó que el acuerdo con Abitab implica que desde el Centro de Comando Unificado, que funciona en el Ministerio del Interior, se puede ver las cámaras instaladas en los locales en tiempo real, toda vez que se considere necesario. A su vez, si alguno de los locales de pago sufre un robo o en la puerta del comercio se registra un incidente, desde ese local pueden dar el alerta al CCU, desde donde se puede enviar un móvil policial de inmediato.

El centro de comando en el que se ve todo.

Desde el Centro de Comando Unificado instalado en el Ministerio del Interior desde 2009 (en la foto) se controlan todas las cámaras: las 150 instaladas inicialmente para vigilar zonas de Centro y el Estadio Centenario; las más de 1.000 que comanda el Centro de Monitoreo de Ciudad Vieja, ubicado en la seccional 1ª; y las 60 cámaras del Centro de Comando del BPS para vigilar el Cordón.

De tres a seis minutos de demora.

El Centro de Monitoreo de Ciudad Vieja combina la tecnología de video vigilancia con una propia mesa de operaciones que dispone la acción de la URPM (Unidad de Respuesta de la Policía de Montevideo). La URPM se creó en agosto de 2013 con la disolución del Cuerpo de Radio Patrulla, cuyos funcionarios y vehículos pasaron a integrar el nuevo sistema operativo y se sumaron a las cuatro zonas policiales que funcionan en la capital. Cada una de estas zonas dispone de seis unidades URPM y cada una de ellas está integrada por seis autos patrulla y cuatro motos. A estos equipos se suman dos camionetas de cada seccional. Según anunció el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, cuando se puso en marcha el nuevo sistema, la respuesta a una comunicación sobre un delito demora entre tres y seis minutos.

CIUDADES DEL INTERIOR VIGILADAS.

Colonia.

La instalación de cámaras en el interior se realiza con el apoyo de las Intendencias y de empresas y comerciantes de los departamentos que las financian. El Ministerio del Interior las comanda desde los centros de monitoreo instalados en las Jefaturas locales. Colonia y Maldonado tienen cámaras desde 2012. En el caso de Colonia, en 2013 se sumaron tres cámaras a las 14 instaladas en la capital del departamento, además de cuatro cámaras en la ciudad de Nueva Helvecia y 35 en Nueva Palmira.

Maldonado.

Al participar del primer Consejo de Ministros que se realizó en el interior del país durante esta nueva administración—en Maldonado el 23 de marzo—, Bonomi anunció la "extensión y reformulación de la videovigilancia en Maldonado", con la instalación de nuevas cámaras en Punta del Este, San Carlos, la capital departamental y luego Piriápolis.

San José.

En 2013 se inauguró la Seccional 2ª del departamento un centro de comando con cinco cámaras de video vigilancia, para mejorar la atención a los llamados de urgencia y puntos estratégicos de control visual digital. En 2014 se instalaron otras 19 cámaras.

Treinta y Tres.

En 2014 se inició el "Proyecto de Video Vigilancia" con la instalación de 31 cámaras en la capital departamental. También se instalaron cámaras en Lavalleja, Rivera y Salto. En octubre pasado se inauguró en Las Piedras la red de videovigilancia con 26 cámaras en el marco del plan de seguridad llamado "Siete Zonas" y que abarca barrios de Canelones y Montevideo.

Van por más.

Según informó el director del Centro de Comando Unificado, Robert Taroco, se están realizando los trámites previos para instalar cámaras en Tacuarembó, Rocha, Chuy, Durazno, y Pando.

Rocha.

Ayer, en la Intendencia de Rocha, el ministro Eduardo Bonomi participó de la apertura del llamado a licitación para empresas encargadas de instalar y monitorear los circuitos video vigilados para la ciudad. Bonomi estuvo acompañado del intendente de Rocha, Artigas Barrios, representantes del Centro Comercial e Industrial de Rocha y autoridades de la Jefatura de Policía.

Juzgados.

La Suprema Corte de Justicia anunció que en este 2015 se dotará a las computadoras de los juzgados penales del interior del equipamiento necesario para visualizar los videos que registran las imágenes de las cámaras comandadas por el Ministerio del Interior. El año pasado se adaptaron los equipos de los juzgados penales de Montevideo ya que algunos no permitían visualizar las imágenes y los jueces no podían usarlas como prueba de delito.

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