LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Lo que viene

La pandemia obligó a muchos a postergar las movilizaciones masivas, que cuando todos estemos vacunados florecerán por cada cosa que el gobierno haga o deje de hacer.

Test de coronavirus. Foto: Reuters.
Test de coronavirus. Foto: Reuters.

Desde que el 13 de marzo de 2020 se detectaron los primeros cuatro casos de COVID-19 en nuestro país hay organizaciones políticas, sindicales, profesionales y sociales, así como dirigentes y militantes de diversas causas, que dedican la mayor parte de sus energías en buscar todo aquello que, en medio de la peor pandemia que ha azotado a la humanidad en un siglo, pueda servirles para cuestionar el proceder del gobierno que nos gobierna.

Nada parece alcanzarles. Todo (siempre) es insuficiente. El presidente hace “autobombo” cuando ofrece ruedas de prensa y “se esconde” cuando pasa varios días sin hacerlo. El gobierno es débil cuando no acepta imponer la cuarentena general obligatoria, pero tiene pujos represivos cuando limita el derecho de reunión y disuelve aglomeraciones. (Dicho sea de paso, ¿cómo hubieran hecho para hacer cumplir la cuarentena obligatoria que ellos mismos proponían si no era sacando a las fuerzas de seguridad a la calle y deteniendo a quienes no acataran la norma?).

En cuanto aumentaron los casos, aparecieron todos. Cualquier mal pensado diría que estaban agazapados, esperando el momento. Algunos pareciera que hasta celebraran cuando se dispara el número de casos. Como si el virus distinguiera ideologías a la hora de enviar a algunos uruguayos al CTI y a otros a la muerte. Y como si el éxito no fuera de todos los uruguayos, sino únicamente de un gobierno al que hay que desearle lo peor para poder volver al poder en cuatro años. ¿Son los mismos que, cuando se trata de juntar firmas contra la LUC afirman, sin sonrojarse, que para ellos “lo único urgente es la gente”?

Ahora el tema es la vacuna. La quieren rápido. Ya mismo. Algunos reclaman incluso que se inocule a los uruguayos con la vacuna rusa, que no ha presentado al mundo los resultados de su fase 3. Dicen que el presidente no debería temer, porque la vacuna rusa no transmitirá el comunismo. ¿Y la salud de la gente? ¿Cómo hacen el Sindicato Médico del Uruguay y sus principales voceros, de nuevo muy locuaces, para pensar más en su posición política e ideológica que en la salud de los uruguayos?

Nadie puede decir que no se le avisó. Desde que el actual gobierno se impuso en las urnas desde algunos sectores del Frente Amplio, diversas organizaciones sindicales y sociales, y varios tablados de Carnaval se advirtió lo que se vendría. Se habló de intensas movilizaciones. De gente en las calles. Hasta de estallidos sociales.

La pandemia obligó a muchos a postergar las movilizaciones masivas, que cuando todos estemos vacunados florecerán por cada cosa que el gobierno haga o deje de hacer. Entretanto, todo sirve para medrar, desgastar, horadar y exponer a quienes hoy gobiernan. Se cuestiona lo que corresponde, porque no hay gobierno que no cometa errores, y también lo que se hace bien. Se pega todo el tiempo. Porque hay orden de pegar. En las redes y en los medios. En el Parlamento y en todos lados.

Y todavía no hemos visto nada.

Vienen tiempos duros. Todos están avisados.

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