FOTOGALERÍA

Un viejo museo levanta vuelo

Un grupo de 15 voluntarios reconstruye pieza por pieza la época dorada de la aviación.

Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores.
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores
Museo Aeronáutico. Foto: Francisco Flores

Cada sábado Ricardo Varela se pone el overol y arranca para su gran pasión: los fierros. No va a un taller, sino a un museo. Entra en la Base Aérea N° 1 de Carrasco como si fuera su casa y se dirige al Museo Aeronáutico.

Varela es ingeniero agrónomo, nunca voló un avión pero es el presidente de la Asociación de Amigos del Museo Aeronáutico (AAMA). Allí lo esperan 15 amigos que trabajan en los más diversos oficios y profesiones, que comparten su pasión.

En pocos lugares van a tener la oportunidad de trabajar con verdaderas joyas de la historia de la aviación. Nadie les paga y pocos los reconocen pero ellos han aprendido a lijar, remodelar piezas antiguas, limpiar telas y maderas, pintar, calibrar y soldar para cumplir el sueño de reparar aviones antiguos.

"Somos un grupo de aficionados a la aviación, la mayoría somos civiles, hay médicos jubilados, pilotos de la FAU, yo soy ingeniero agrónomo, nos une la pasión por la preservación del patrimonio aeronáutico", explicó Varela.

El mecánico Rubens Cordero, integrante del grupo, trabajó en su taller durante 9 años en armar un Curtiss Falcon, un avión de la década de 1940 que perteneció a la Fuerza Aérea y ahora está en exhibición. Es uno de los orgullos del grupo.

Se trata de un modelo de entrenamiento, metálico, que sobrevivió al incendio del año 1997. Durante el siniestro, le cayó un motor encima y literalmente lo partió al medio destrozando gran parte de su estructura. En el mundo quedan apenas cuatro aviones de este tipo. No hay manuales para ese modelo, toda la reconstrucción se hizo en base a fotografías.

Aquel siniestro se llevó parte de la mejor historia de la aviación. Una de las joyas que desapareció fue el "Churrinche", la primera aeronave que trabajó para Pluna en el año 1936.

También se perdió un Potez XXV, un avión de origen francés similar a los utilizados en el primer y único bombardeo de la FAU (ver página B2). La empresa constructora hizo 4.000 aparatos de ese modelo, este era el último en estado original.

Una de las obligaciones del Museo es divulgar la actividad aeronáutica. Precisamente, el incendio comenzó en momentos en que se instalaron unos poderosos focos para un programa de televisión cerca de aviones antiguos, hechos con madera y tela. El calor, junto con el material combustible, se ocuparon de hacer el resto.

En el equipo de trabajo hay personas que se ocupan especialmente de reunir y catalogar la información e imágenes del mundo de la aviación. Por otro lado, la actividad manual se reparte entre todos de acuerdo a los intereses y gustos personales, según explicó Varela.

Los voluntarios apuestan a dejar los aviones en las mismas condiciones que estaban cuando volaban. Ese nivel de exigencia lleva a que la mayor parte de repuestos y estructura sean originales o perfectamente reconstruidas. Por ese motivo, las reconstrucciones llevan años.

En el taller de los voluntarios hay un Tiger Moth del año 1937, un avión biplano inglés de entrenamiento. Es apenas el esqueleto de lo que fue. Sin embargo, hace seis años que trabajan sobre él. Han logrado conseguir algunas piezas de incalculable valor patrimonial.

Para ello, han recurrido al apoyo de grupos similares que trabajan en el exterior. Para este modelo en particular, se contactaron con Sir Stuart McKey, presidente del Moth Club del Reino Unido, quien hizo de nexo para conseguir las alas del avión mediante un fanático del avión que vive en Brasil.

A su vez, llegaron aportes de otras piezas provenientes de Nueva Zelanda y Australia.

Bombas.

Al mediodía de ayer los voluntarios Eduardo Luzardo, Richard Grebliulas y Humberto Arioni se encontraban trabajando en un bombardero B25, similar a los que arribaron a Uruguay en el año 1950. Estaban colocando bombas —desactivadas— de 100 libras en el compartimento reservado a esos efectos en el avión.

Arioni es un piloto retirado de la FAU y tuvo a su cargo el último vuelo de ese aparato en el año 1963. Es el avión más grande que tiene el museo en la actualidad y es parte de una generación legendaria. Se trata de un modelo que EE.UU. utilizó para bombardear Japón.

En el año 1987 fue la última vez que aeronaves de la FAU lanzaron bombas ante el público, a modo de exhibición. Fue en la rambla frente a Carrasco y generó problemas con los vecinos ya que el estallido determinó la rotura de vidrios en fincas particulares y de la luminaria de un hotel de la zona.

Hace apenas dos meses se incorporó al museo un IA-58 "Pucará". Se trata de uno de los últimos aviones de guerra ingresados a la FAU allá por la década de 1980. Fabricados en Argentina, son a turbohélice; llegaron nuevos al país y sirvieron durante más de tres décadas.

En una de las salas del museo se puede observar un despliegue de aviones pequeños destinados a traslados sanitarios. Todas esas aeronaves pasaron por las manos del equipo de voluntarios. La muestra prueba que hace siete décadas se realizan traslados sanitarios aéreos en el país.

Oro.

La década que va de 1950 a 1960 es llamada la "época de oro" de la aviación uruguaya. Eran los tiempos en que el presidente argentino Juan Domingo Perón era considerado una amenaza por Estados Unidos.

Por ello, la potencia del norte cedió material aéreo de primer nivel y la FAU llegó a tener, entre otros, 15 aviones B25 y 25 P51 Mustang, otra joya de la aviación americana, según recordaron los memoriosos integrantes del equipo voluntario.

El Museo Aeronáutico está en el predio que ocupa la Base Aérea N° 1, al lado del aeropuerto de Carrasco, y se encuentra abierto al público los días sábados y domingos en el horario de 15:00 a 18:00.

Historia pura.

El Museo Aeronáutico cuenta con 17 piezas en exhibición, que van desde 1912 a la década de 1980 y otras que se presentarán en poco tiempo. Desde hace seis años los amigos del Museo se encuentran trabajando en un Tiger Moth (arriba). A la derecha, arriba, se puede ver un F-80, primer avión a reacción que tuvo la FAU y muestra parte de su armamento y munición desactivada. Al lado se ve un T-6 similar a uno que sigue volando en festivales aéreos. A la derecha, abajo, se observa un Pucará recién ingresado al hangar del Museo.

Bombardeo sobre el territorio uruguayo.

Una vez los aviones de la aeronáutica militar uruguaya, dependiente del Ejército porque en esa época todavía no se había creado la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), tuvieron que ejecutar un bombardeo.

El triste episodio ocurrió en el año 1935 durante la llamada "Revolución de Enero", un levantamiento que duró apenas 9 días.

Las bombas cayeron sobre un grupo de rebeldes de distintos partidos políticos contrarios al gobierno de Gabriel Terra. Fue el bautismo de fuego para la aeronáutica militar uruguaya y la única ocasión en que utilizó esos medios.

En esa época se contaba con aviones Potez XXV y Tiger Moth desde los que se lanzaban bombas de 10 kilos de peso, según consigna el coronel Guillermo Gurbindo en un artículo publicado en el año 2010 en la revista "Alas" del Cuerpo de Alumnos de la FAU.

El bombardeo ocasionó la muerte de tres rebeldes que atravesaban el "Paso del Minuano", en el río Negro, y heridas a otros tantos.

Además, la aviación atacó las caballadas de los rebeldes afectando seriamente su movilidad. Uno de aquellos aviones desapareció en el incendio del año 1997.

De aquel alzamiento participó el escritor Franciso "Paco" Espínola, como segundo jefe de la División San José, quien recordaría después que se presentó a la guerra vestido de saco y corbata y zapatos lustrosos.

Uno de los pilotos que debieron actuar en aquel momento fue el entonces mayor Oscar Gestido, electo presidente de Uruguay en las elecciones del año 1966.

Gestido tuvo una brillante carrera militar antes de dedicarse a la política. De sus primeros años en la fuerza se recuerda un arriesgado viaje en 1926 a Asunción del Paraguay en un pequeño biplano Arnaldo SVA-10 de fabricación italiana.

En el año 1932 Gestido fue nombrado agregado aeronáutico en Francia donde entró en contacto con los últimos avances. Posteriormente, en 1949 fue nombrado inspector general del Ejército, período en que la FAU se independizó de la fuerza de tierra.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)