Reculadas le imprimen a su gobierno una “dinámica rara”, dice Bottinelli

A Vázquez le cuesta alinear al FA bajo mayor presión de MPP

Tabaré Vázquez ya no es el de 2005, cuando todo lo que decía era poco menos que palabra santa para el Frente Amplio. En los primeros meses de su segundo gobierno, por ejemplo, tuvo que dar marcha atrás con la suspensión del Antel Arena, flexibilizar las pautas salariales y revisar su decisión de regular por decreto el Fondo para el Desarrollo (Fondes), en todos los casos por presiones desde su propio partido. Y en las próximas semanas deberá enfrentar su batalla más difícil: el presupuesto quinquenal.

Los retrocesos en algunas decisiones se explican por las dificultades que tuvo para alinear a la bancada oficialista, donde tiene mayoría el expresidente y líder del Movimiento de Participación Popular (MPP), José Mujica, advierten analistas consultados por El País.

"Efectivamente, el Vázquez de 2005 no es el mismo de 2015 y en algunas cosas ha querido actuar como que fuera el de 2005 y le está costando, porque no es lo mismo. Antes todo lo que él decía se votaba, tenía carta libre", dijo el director de Factum, Eduardo Bottinelli.

Los "ruidos" que se hacen escuchar en estos primeros meses de gobierno alejan la imagen de prolijidad que caracterizó a la primera administración de Vázquez. Para Bottinelli, la dinámica del Poder Ejecutivo "está rara", porque no se esperaban estas idas y vueltas que hacen recordar al gobierno de Mujica y a su filosofía del "como te digo una cosa, te digo la otra".

En la marcha atrás con la suspensión de las obras del Antel Arena pesaron las fuertes críticas que recibió del MPP y del Partido Comunista. Con el Fondes pasó algo similar. Vázquez aprobó un decreto por el cual se establecían una serie de exigencias de sustentabilidad a las empresas o cooperativas que pretendían recibir ayuda del Fondes, instrumento creado por Mujica en su mandato con el objetivo de fomentar la autogestión. "¡Veníamos bien... hasta que apareció el decreto!", señaló el diputado del MPP Alejandro Sánchez, y como este surgieron una catarata de reclamos de dirigentes mujiquistas. Ante las resistencias internas, Vázquez rebobinó una vez más y decidió enviar al Parlamento un proyecto de ley que ahora queda a lo que decida la bancada del Frente Amplio.

Las pautas salariales para el sector privado no iban a ser modificadas, aseguró el ministro de Economía, Danilo Astori, cuando las presentó el 29 de junio. Sin embargo, tres semanas después se terminaron flexibilizando al permitir acordar aumentos por encima de las pautas, siempre y cuando no se trasladen a precios.

En general, "la dinámica del gobierno está rara", opinó Bottinelli. "No era habitual dar marcha atrás así. Algo que no se esperaba de un gobierno de Vázquez era que se haga un anuncio y que a la semana se diga lo contrario, como pasó con el Antel Arena", subrayó el analista.

"El hecho de que existan cosas que tengan idas y vueltas" no significa que Vázquez haya cambiado su modalidad para gobernar, opinó la directora de Cifra, Mariana Pomiés. La explicación pasa por otro lado, "el presidente tiene más tensiones que en su primer gobierno y hay cosas a la interna con las que tiene que negociar".

Pomiés indicó que Vázquez sigue teniendo "peso" en la interna frenteamplista, pero la diferencia es que ahora se encuentra con un MPP fortalecido, producto de haber tenido a Mujica como presidente. A diferencia de lo que sucede ahora, en el primer gobierno el Frente Amplio estaba más alineado con el Poder Ejecutivo porque "el MPP no había alcanzado el poder y no tenía la capacidad de presión que hoy posee", explicó la analista.

En conclusión, el sector de Mujica está "empoderado" y puede ejercer ahora más presión de la que tenía hace 10 años. "Pero no creo para nada que eso signifique un cambio de proceder de Vázquez. Es mutuo, él ya no está pudiendo alienar como antes a la bancada y el MPP ya no se deja alinear tanto como antes, porque considera que tiene más fuerza que hace 10 años", opinó Pomiés.

El analista Agustín Canzani reconoce que el gobierno tuvo dificultades con algunas medidas que anunció, pero dijo que esto no tiene que ver con un cambio en el estilo de conducción de Vázquez. Recordó que al igual que en su primer mandato, el presidente tiene muy baja exposición mediática y delega mucho a su equipo de ministros.

Los cambios de postura obedecen a carencias en la discusión política, lo cual según Canzani, era "previsible" que sucediera, ya que el autodisciplinamiento del Frente Amplio fue disminuyendo a lo largo de los diferentes gobiernos y a su vez la agenda programática ya no está tan consensuada como en el primer mandato.

Si bien el liderazgo de Váz-quez sigue siendo importan- te, ahora se encuentra más discutido que antes, explicó Canzani. Esto quedó en evidencia cuando un grupo de sectores decidió impulsar como candidata presidencial alternativa a la senadora Constanza Moreira (Casa Grande).

Presupuesto.

En un contexto de desaceleración económica, las diferencias dentro del oficialismo se notan más, porque es más difícil la negociación de expansión del gasto, subrayó Canzani. Aunque el presupuesto no terminó de armarse, las primeras discrepancias ya salieron a flote.

El bloque integrado por el MPP, el Partido Comunista y la lista 711 del vicepresidente Raúl Sendic, planteó la posibilidad de bajar las exenciones tributarias que se brindan a privados por la ley de inversiones como forma de obtener más recursos para cumplir las promesas electorales.

Sin embargo, para Astori esta opción no es viable.

El equipo económico ahora es uno solo, ya no compite con una Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) mujiquista. Pero ahora sus políticas encuentran más resistencia que nunca en la bancada oficialista.

La disputa por el manejo de la economía coloca a Astori y al bloque Frente Líber Seregni (Asamblea Uruguay, Nuevo Espacio y Alianza Progresista) en la posición más incómoda de todo el gobierno, por ser el que mayor desgaste tiene que realizar para imponer su línea económica.

Con la discusión económica sobre la mesa y la ratificación del procesamiento del expresidente del Banco República, Fernando Calloia, por el caso Pluna, que lo obligó a renunciar a la CND, Astori ocupa el lugar más difícil en el gobierno del Frente Amplio.

"Está mucho en el candelero y justo coincidió con el fallo de la Justicia (sobre Calloia) que lo sacude; está intentando no caerse", opinó Pomiés, de Cifra.

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"Sendic está buscando su lugar"


Era el "pollo" de José Mujica, pero después logró una buena sintonía con Tabaré Vázquez. Raúl Sendic está tratando de "encontrar" su lugar en el Frente Amplio y consolidar su sector, la lista 711. Sendic llegó a la vicepresidencia por el apoyo del MPP, pero hasta ahora había mostrado lealtad a Vázquez. Las cosas cambiaron en las últimas semanas, cuando radicalizó sus posturas en varios temas como el uso de parte de las reservas internacionales en obra pública y reclamó abandonar las negociaciones para un acuerdo de liberalización del comercio de servicios (TISA).

Sendic ha tenido "idas y vueltas" dentro del Frente Amplio ya que se ha alienado tanto con Mujica como con Vázquez, señaló a El País la directora de Cifra, Mariana Pomiés. Esta conducta es propia de alguien que "se está ajustando a un rol nuevo que nunca es del todo claro cuál es, porque tradicionalmente los vicepresidentes no habían tenido mucho peso", con excepción de Astori en el período pasado.

A medida que él logre convencer que tiene voz y que es un buen articulador, va a ir cobrando más protagonismo a nivel de la coalición de izquierda, entiende la analista. "Por ahora no podemos decir si se va a mover más para el lado de Mujica o el de Vázquez. Lo que está haciendo es alternar y a veces se calla. Hace cuatro meses que está en el gobierno y está tratando de encontrar su lugar y construir una imagen que le conceda autoridad ante las partes", sentenció Pomiés.

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