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Uruguayos subcampeones en “Mundial” universitario

La Universidad de Montevideo obtuvo el segundo puesto en competencia global de arbitraje de inversiones, celebrada en Estocolmo

Thomas Biscomb, Pía Ruggieri, Elina Arocena Basso y Melanie Ollero junto al decano Nicolás Etcheverry.
Thomas Biscomb, Pía Ruggieri, Elina Arocena Basso y Melanie Ollero junto al decano Nicolás Etcheverry.

En un mundo cada vez más competitivo, medirse contra los mejores forja el carácter; revela el nivel de excelencia y la ambición de superar desafíos. Esa búsqueda coronó a un grupo de estudiantes de cuarto y quinto año de Derecho de la Universidad de Montevideo (UM) con el segundo puesto en la FDI International Arbitration Moot 2018, la competencia global más reconocida en arbitraje de inversiones.

Thomas Biscomb (26), Javier Galperín (23), Lucía Vilaseca (22), Pía Ruggieri (22), Melanie Ollero (22), Francisco Algorta (22) y Elina Arocena Basso (23) integraron el equipo que logró este hito para la UM. La institución, que participaba por primera vez de esta competición, fue segunda entre 110 universidades de todo el mundo, superando incluso a las prestigiosas Harvard y Columbia. El primer lugar de la FDI, celebrada el segundo fin de semana de noviembre en Estocolmo, lo conquistó la Universidad Lomonosov de Moscú.

Para Biscomb, obtener esta distinción así como haber demostrado “estar a la altura de los mejores académicos y futuros abogados del mundo” significan un “honor” para el grupo y para la Universidad.

Arocena Basso coincidió y remarcó que este desempeño refleja “el nivel de profesionales y académico que hay en Uruguay y sobre todo en la UM”. Más aún, al medirse contra universidades del más alto nivel y prestigio internacional, que participan de este tipo de competencias con equipos más numerosos y experimentados y con una importante inversión de recursos.

Este logro de la UM es resultado de la búsqueda de la excelencia, apuntó Nicolás Etcheverry, decano de la Facultad de Derecho de la UM. “Cuando un uruguayo se propone hacer las cosas bien, en serio y a fondo, le va bien en cualquier parte del mundo y está al nivel de los mejores. Ellos apuestan a la excelencia, no se conforman con el mínimo esfuerzo”, subrayó.

Todo el equipo de estudiantes de la Universidad de Montevideo posa junto a sus tutores durante una pausa de la competencia celebrada en Estocolmo, en noviembre.
Todo el equipo de estudiantes de la Universidad de Montevideo posa junto a sus tutores durante una pausa de la competencia realizada en Estocolmo, en noviembre.

Preparación

El equipo de la UM se preparó a conciencia durante los últimos dos meses, dedicando a diario varias horas extras luego de la jornada de clases y hasta fines de semana a la competencia. “Lo nuestro es vocacional”, sintetizó Ollero. En el proceso también fue clave el apoyo de los tutores Juan Pablo Trelles, Mateo Verdías, María del Pilar Álvarez, Yael Ribco y Mercedes Jiménez de Aréchaga.

“Nos preparamos con ex alumnos de la UM, como Yael y Pilar, que hoy están trabajando en el exterior. Eso también demuestra cómo la UM, siendo una universidad chica forma una comunidad internacional que después se ayuda”, valoró Ruggieri.

En los primeros meses del año, la organización de la FDI envió el caso de estudio a los competidores de cara a la cita de Estocolmo. El equipo de la UM tuvo que preparar el caso ficticio en torno a una disputa ocasionada por la inversión de una empresa minera en un país. La situación configuraba “un reclamo de arbitraje muy parecido al del caso entre Philip Morris y Uruguay”, graficó Biscomb.

Como parte del ejercicio, los alumnos tenían que abordar el caso representando a la empresa y al Estado. Ya en Estocolmo, el equipo se sometió a cuatro audienciasen las que indistintamente representó al Estado y al inversor. Esas instancias son eliminatorias, como en un Mundial, y avanzan las universidades que logran las más altas puntuaciones. Un jurado de tres abogados expertos en el área arbitran los partidos (que duran una hora y media). Los árbitros no conocen de antemano los nombres y procedencias de las equipos para dar mayor ecuanimidad a la competencia.

El equipo de la UM que llegó a Estocolmo ya contaba con buenos antecedentes; en octubre había conquistado el primer lugar en la Competencia de Arbitraje Internacional de Inversión FDI en San Pablo.

Etcheverry explicó que estos resultados no se deben a tener simplemente un “equipazo que hace un Maracanazo” sino que la institución “tiene un prestigio internacional muy fuerte porque todos los equipos que han ido desde 2006 (NdR: cuando comenzaron a participar en competencias de arbitraje comercial) han logrado destacadas actuaciones”.

Fuera de fronteras

Este reconocimiento internacional, sustentado en un nivel de formación de excelencia, explica que cerca del 10% de los abogados egresados de la UM trabajen en el exterior.

El equipo que representó a la Universidad en Estocolmo coincidió en que hacer carrera en el exterior no asomaba como una opción al escoger esta profesión. “Pensás que estudiás para trabajar en Uruguay, pero la UM te hace ver que la globalización está haciendo que el Derecho se internacionalice y que un abogado de acá puede competir cabeza a cabeza con uno de Nueva York”, apuntó Ruggieri.

Hasta esa instancia, los estudiantes sumaron experiencia en distintas competiciones como las celebradas en San Pablo (entre el 19 y el 21 de octubre) y en San Petersburgo (del 2 al 3 de noviembre), en las que obtuvieron el primer y el quinto puesto, respe
Antes de viajar a Suecia, los estudiantes sumaron experiencia en las competiciones de San Pablo y San Petersburgo (foto), en las que lograron el primer y el quinto lugar.

Para los docentes, la partida de los jóvenes talentos despierta “sentimientos encontrados”, admitió Etcheverry. “Por un lado, los alentamos pero queremos que vuelvan porque los vamos a precisar acá”.

Viajar está en los planes de algunos de estos jóvenes, que programan participar en una competencia de arbitraje comercial en Viena, en abril. Aunque esto signifique perderse algo del verano, no se amilanan. “Le agarramos el gustito. Hay muchos sacrificios pero vale la pena”, cerró Ruggieri.

Atención a los detalles y trabajo en equipo

“No hay mucho misterio; todo es esfuerzo, estudio y trabajo”, señaló Elina Arocena Basso al explicar la estrategia del equipo para destacarse en Estocolmo. Pero a esa fórmula se suman algunos otros ingredientes que terminaron haciendo la diferencia a su favor. “Es importante ir con la mente muy abierta porque siempre te vas a encontrar argumentos nuevos, cambios (en la legislación)”, agregó

Esa apertura también es clave al tratar con jurados de distintas nacionalidades. “Podés tener en una audiencia a un alemán, un hindú y un americano, que tienen sistemas jurídicos muy distintos, y los tenés que convencer a los tres”, acotó Thomas Biscomb, que además recordó el desafío extra de exponer en las audiencias en inglés y empleando jerga técnica.

Tan importante como el conocimiento del caso y de las leyes es el lenguaje corporal y la atención a los detalles. “Cuando llegas a las rondas eliminatorias, de repente te hace la diferencia la forma en que te sentaste, cómo le sonreíste al tribunal, cómo ayudaste a tu compañero cuando estaba ‘apretado’ o cuando ponés en evidencia un mínimo error del otro equipo”, explicó Pía Ruggieri.

“El juego en equipo es fundamental durante la preparación del caso y luego durante los partidos, cerró el decano Nicolás Etcheverry.

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