TRADICIONES Y NUEVOS EVENTOS

Uruguay es el país de las fiestas, según una nueva guía turística

Son 142 las celebraciones populares organizadas en pueblos y ciudades.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hay fiestas que convocan a multitudes y otras de corte más local. Foto: A. Colmegna

Sin contar a las bacanales privadas ni las futboleras, las noches de tablados y el concurso de Carnaval del Teatro de Verano, o los eventos benéficos que suelen proponerse algún desafío para entrar en el Guinness de los récords, en Uruguay se organiza una fiesta cada dos días y medio, en promedio.

Desde el inicio de este siglo se dio un auge de pequeñas celebraciones locales que han ido sumando público, hasta interesar a unas 5.000 personas. Pero es posible rastrear alguna más antigua y perdurable, si bien no ganó mucha prensa, como ser la del Salchichón, de Los Cerrillos, Canelones, nacida en 1971 para que la disfruten unas 500 personas.

Entre otras pintorescas, la oferta integra a la fiesta de la Torta Frita en el barrio La Estación, y la del Pollo y la Gallina en San Bautista, las dos también en Canelones. O la del Queso en Ecilda Paullier y la del Mate, ambas en San José; la del Chocolate, en Nueva Helvecia, Colonia; la del Guiso Criollo en Trinidad, Flores; la del Butiá en Rocha; la de la Miel en Florida; la de la Sandía, en Tranqueras, Rivera; la del Cebú en Colonia Valdense; la de la Vaca en la Plaza 1° de Mayo y la del Jabalí, en la Estación Queguay, las dos en Paysandú. En Aiguá, Maldonado, también hay una fiesta del Jabalí aunque más llama la atención que exista una expo competencia en carretillas de una rueda.

Después de momo.

Pasó febrero y con él quedaron en la memoria de miles de participantes algunas de las 26 fiestas populares desarrolladas en distintas ciudades o parajes de todo el país.

En el segundo mes del año está registrada la mayor cantidad de celebraciones, debido sobre todo al Carnaval, que motiva 7 eventos.

Pero asimismo hubo encuentros religiosos (como por Iemanjá y la Virgen de Lourdes), otros dedicados a la producción (por las vendimias) y folclóricos de variado tipo, desde el espectáculo que conmemora la gesta del Grito de Asencio y convoca a 15.000 personas en Villa Soriano y Mercedes, hasta el festival nacional de Durazno que recibe 30.000 visitantes interesados por el concurso musical o las destrezas de los jinetes.

En todo marzo se dan 10 fiestas menos que en febrero, pero no son pocas. Entre 16 ya pasaron las de la Patria Gaucha, a la que concurrieron unas 55.000 personas en Tacuarembó, la del Mate en San José, también multitudinaria puesto que hasta allí van 30.000 visitantes, y las dedicadas a las caballerías de antaño y las aparcerías de hoy, como las de Dolores en Soriano, San Carlos en Maldonado o Rincón de San Valentín en Salto, que atrajeron a 5.000 personas a cada una.

Un manual.

Una información detallada de cada uno de estos acontecimientos y muchísimos más se encuentra en la "Guía de Fiestas Uruguayas" cuya segunda edición ampliada se presentará mañana miércoles, a las 11.30 horas, en la Sala Arredondo del Ministerio de Turismo.

En 200 páginas queda establecida una tipología que engloba fiestas de camaradería, folclóricas, étnicas, artiguistas, de producción y religiosas.

Respecto a estas últimas, curiosamente no figura en el volumen ilustrado con fotografías a color el Vía Crucis del Cerro, que congrega a miles de feligreses cada viernes de la Semana Santa. Podría adjudicarse la omisión al hecho de que una representación del camino de Jesús con la cruz a cuesta hasta el monte Calvario, en donde fue crucificado, no encuadra en los criterios de selección.

Pero si se lee cuáles fueron éstos, la verdad es que no faltan los que darían lugar a considerar lo que el año pasado el cardenal Sturla calificó como "una alegría, un hecho para decir qué bueno que los cristianos de diferentes denominaciones religiosas nos encontremos para alabar al Señor".

Miles son los fieles asistentes que en uno de los barrios más populosos de Montevideo revitalizan un rito con su llamado a la participación colectiva, incluso en la gestión del propio evento.

La guía oficial está basada en antecedentes como el libro "Fiestas del Uruguay", de Antonio Di Candia y Federico Estol, y la tesis "Cartografía de las fiestas tradicionales uruguayas", de Hernán Cabrera.

En uno de los tres prólogos del libro, Álvaro García, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República, sostiene que "somos un país de fiestas" de notable diversidad entre sí, pero varias con algo en común: revalorar "lo cercano, al terruño" en tiempos de globalización. Son 90 las fiestas que transcurren entre octubre y marzo, del total de 142 que componen la guía. Los meses con menos pachanga coinciden con el invierno: 4 eventos en junio, 4 en julio y 6 en agosto, el mes de las Fiestas Suizas y la Noche de la Nostalgia.

Marzo entre jineteadas, guitarreros y cervezas.

Durante la Semana Santa que comienza el próximo domingo 20 de marzo, y muchos la consideran Semana de Turismo, Semana Criolla o Semana de la Vuelta Ciclista, las jineteadas del Prado, que desde 1925 se organizan en forma ininterrumpida y ofrecen en su entorno atractivos diversos como su plaza gastronómica y múltiples stands, es la vedette. Unas 200.000 personas la visitan para compartir las más antiguas tradiciones del área rural del país.

Otros clásicos son la Criolla de Roosevelt en Canelones o el Festival del Olimar, que durante cinco días reúne a 100.000 espectadores en el escenario Serafín J. García, en Treinta y Tres.

Entre las fiestas más populares cumplidas en todo Uruguay a lo largo del año aparece la Semana de la Cerveza de Paysandú, existente desde 1966 para brindar eventos artísticos, deportivos y una feria de productos artesanales. Se estima que la próxima semana alrededor de 140.000 lugareños y turistas modificarán una vez más la vida cotidiana de la ciudad sanducera.

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