CONSERVACIÓN DE CETÁCEOS Y DEL MEDIO AMBIENTE

Uruguay, Argentina y Brasil tras un gran santuario para ballenas

Desde mañana 88 países se reúnen en Eslovenia para debatir la propuesta.

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Al sur. Desde 2013, el mar territorial uruguayo es santuario de ballenas; ahora se aspira a prohibir la casa en todo el Atlántico Sur. Foto: Archivo El País.

El futuro de las ballenas, amenazadas por múltiples peligros, estará en el centro de la conferencia internacional que se desarrollará a partir de mañana y hasta el viernes en Eslovenia.

En la reunión se abordará una propuesta para crear un santuario en el Atlántico Sur. Participarán 88 países, incluido Uruguay.

Actualmente existen dos santuarios de ballenas creados por la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Están localizados en el Océano Indico y el Océano Austral. El primero fue promovido por el gobierno de las islas Seychelles y creado en 1979. El segundo lo impulsó el gobierno de Francia y nació en 1994. La suma de ambos santuarios abarca un área de protección de varios millones de kilómetros cuadrados.

Sin embargo han pasado casi veinte años sin que se haya creado un nuevo y necesario santuario de ballenas, cuando existen crecientes amenazas ambientales y sanitarias, a las que se suma una agresiva política de las naciones balleneras para reanudar la caza comercial, a gran escala, en aguas internacionales.

En la confrontación entre partidarios y detractores de la caza de cetáceos hay varios puntos en discordia. Por ejemplo, la caza que Japón lleva a cabo cada año en nombre de la ciencia, o la que realizan Noruega e Islandia defendiendo sus tradiciones.

Desde 2001 Brasil y Argentina han liderado una propuesta para establecer un santuario de ballenas en el Atlántico Sur. En 2012 Uruguay se sumó como copatrocinante.

Esta propuesta cuenta con el apoyo de todos los países latinoamericanos que son miembro de la CBI e integran el Grupo Buenos Aires (GBA).

Al menos 54 especies de cetáceos quedarían protegidas en todo el Atlántico Sur en caso de que fuese aprobada esta propuesta. Siete de ellas corresponden a especies de grandes cetáceos que migran desde sus áreas de reproducción, más al norte, hacia la región antártica y subantártica, para alimentarse durante los meses de verano.

En Uruguay.

La ley 19.128, aprobada en el Parlamento nacional por unanimidad y promulgada el 13 de septiembre de 2013 por el presidente José Mujica, declara al mar territorial uruguayo como "Santuario de ballenas y delfines".

El texto, que establece un área de hasta 200 millas marinas, añade en el capítulo 2 que quedan prohibidas las actividades de embarcaciones de bandera nacional o extranjera en esa zona, como persecución, caza, pesca, apropiación o sometimiento de cualquier especie de ballenas y delfines.

A excepción de casos de interés científico, que deben ser declarados por las autoridades nacionales, no se permite el transporte y desembarco de ballenas y delfines vivos.

La campaña para promover esta norma había comenzado hace 11 años gracias a la Organización para la Conservación de Cetáceos de la República Oriental del Uruguay y alumnos de dos escuelas públicas. Los propios niños presentaron a la comisión de medio ambiente del Parlamento los argumentos que llevaban a solicitar un santuario para proteger ballenas y delfines amenazados.

Ecologistas.

"La caza de ballenas no tiene razón de ser en el siglo XXI. Es algo del pasado e intrínsecamante inhumano", dijo Claire Bass, de la Humane Society International, desde Portoroz, donde se reunirá la comisión a partir de mañana.

"No existe una manera humana de matar ballenas en el mar. Muchas perecen tras una lenta agonía por heridas infligidas por arpones con punta explosiva".

Según la activista, "ese tipo de trato de los animales no tiene lugar en una sociedad moderna, especialmente cuando no existe una necesidad humana imperiosa de consumir carne de ballena en Japón, Noruega o Islandia. No se trata de subsistencia, la gente no se está muriendo por falta de carne de ballena en esos países", agregó.

Prohibición.

La reunión marcará el 70º aniversario de la CBI y el 30º de la adopción de la prohibición mundial, que se estima evitó la matanza de cientos de miles de ballenas.

Esta prohibición adoptada en 1982, que entró en vigor cuatro años más tarde, también permitió la recuperación de muchas poblaciones de ballenas casi en extinción por la caza realizada para explotar su carne y su grasa. A

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